El Consejo de Ministros aprobó este jueves, en reunión extraordinaria, el proyecto de Presupuestos Generales del Estado de 2022 con un gasto récord: los de mayor techo de gasto de la historia democrática española.

De las cuentas del Reino se destinará el 59,8% del Presupuesto nacional (es decir, 6 de cada 10 euros) a gasto social, lo que supone un total de 240.375 millones, que alcanza los 248.391 al incorporarse los fondos europeos.

El gobierno, mediante la palabra de la Ministra de Hacienda y Función Pública, los llamó los presupuestos “de la recuperación justa que pretenden hacer de España un país más productivo, más competitivo, más sostenible, y garantizando que la mejoría económica llegue al conjunto de las familias” y por supuesto “sin dejar a nadie atrás”. Si asociamos la sostenibilidad y el manido mantra del no dejar a nadie atrás, nos encontramos con unos presupuestos en sintonía con la Agenda 2030.

De toda la vida, a mayor gasto, más déficit, es decir mayor endeudamiento de las cuentas públicas del Estado. Sin embargo, prometen lo contrario, es decir prometen crecimiento económico del 7%...  

Entre otras medidas se establece un tipo mínimo en el impuesto de sociedades del 15 %; la revalorización de las pensiones contributivas conforme a la inflación; aumento de un 3% de las pensiones mínimas; el sueldo de los empleados públicos subirá el 2 %, el Bono Alquiler de 250 euros mensuales para jóvenes asalariados de entre 18 y 35 años, el Bono Cultural de 400 euros para los que cumplan 18 años lo gasten en cultura, incluidos videojuegos y conciertos, eso sí, en toros no porque -textual de la Ministra de Hacienda, y pido perdón por ello- : “hay que priorizar cuales son los sectores que queremos ayudar, y es por ello que el sector de la tauromaquia queda fuera del bono con independencia de que, por supuesto es un elemento cultural pero no tiene más. Es simplemente el elemento que nos va a permitir que aquellos que han sufrido durante esté período por culpa de la pandemia, puedan de forma progresiva, recuperar sus aforos y recuperar su público” …

 Así tenemos los Presupuestos, de mano de la Ley de vivienda, que intervienen en el precio del alquiler e imponen máximos, regulando el mercado. Para la vicepresidenta y ministra de Trabajo “la ley cambiará radicalmente la estructura social de este país” y augura “muchos años al gobierno de coalición” de socialistas y comunistas.

Hace ya décadas, Alfonso Guerra, como si de un Nostradamus se tratase, predijo que “a España no la va a conocer ni la madre que la parió” y afirmó también que Montesquieu había muerto…

Otro miembro (o miembra del gabinete ministerial, como prefieren ser llamadas), dijo en su momento que “nosotros administramos dinero público, y el dinero público no es de nadie”. Todo esto parece consumarse en estos presupuestos, llamados también feministas y que van acorde con los tiempos del pensamiento único globalista.

El volcán de La Palma esta semana entró en fase madura y España parece hacerlo en fase Maduro, en fase Nicolás Maduro.

La izquierda chic y globalista, manejando a discreción el dinero público, que al no ser de nadie es suyo, le encanta regular, imponer, prohibir, castigar y comprar voluntades políticas con el patrimonio ajeno. Para ello aplica modelos y fórmulas que han destruido, empobrecido y esclavizado a naciones enteras.

Recordemos que dinero público es de todos, nuestro, no de ellos ni de nadie. Igual que España y su destino, que en definitiva es también el nuestro.