Me imagino que más de un lector se habrá preguntado sobre cuál podría ser 
la consecuencia práctica” de toda esta serie de artículos,  dedicados un tema tan “arrinconado” como es el que nos ocupa: ¡la Sinagoga de Satanás,  el Poder Supremo sin rostro!

Mi respuesta es esta: No soy un “literato”, sino un hombre empeñado en valorar las teorías en tanto cuanto son aplicables  a la mejora de algún aspecto de la vida humana, -- natural o sobrenaturalmente--. Reconozco la belleza de la literatura y he disfrutado con ella y con todas las otras artes, pero mis “genes” me inclinan más a la lucha por la mejora de todo cuanto Dios ha puesto a nuestro alcance con distintos fines. En consecuencia,  me siento atraído por aquello que me parece más importante, como la defensa de la FE y de la Verdad,  sin duda, entre los objetivos fundamentales. De ahí, mi obsesión por el conocimiento del enemigo al que los católicos  y,  en especial,  los españoles,  debemos enfrentarnos.

Y hay cosas que no consigo asimilar. No sé si por culpa de una inteligencia corta o por lo opuesto. Por ejemplo, no le encuentro sentido a un hecho habitual: comprobar que mentirosos y degenerados embusteros, ¡vergüenza de la especie humana!,  puedan vencer a quienes  defienden la verdad y los valores.  Si hasta el propio Cristo nos advierta que “los hijos de las tinieblas” son “más sagaces que los hijos de la luz”…

  ¿Dónde está la clave de esta “inexplicable” contradicción en los términos? ¿Cómo es posible que los hombres sigan más a los canallas que a los decentes? ¿Que pongan más garra para defender el error,  que en hacer triunfar la verdad; en  servir a  la maldad que al bien? ¿Que la gente se esfuerce más por alcanzar el vició que por vivir la virtud?

Como todo en este mundo tiene explicación --si se busca--  yo he creído encontrarla,  pero no he resuelto el problema, porque nadie tiene en cuenta lo que a mí me parece evidente… y mi descubrimiento resulta inútil.

Últimamente, contemplamos cómo quienes  a lo largo de dos mil años  han sido portadores de luz al mundo,   “han metido la luz debajo del celemín”—algunos, al menos-y se han convertido en sal insípida que no sazona los alimentos, ni los conserva.

Un perfecto conocimiento de la bimilenaria Organización satánica, --¡nuestro  verdadero y único enemigo!,-- nos permitiría  evitar el engaño y,  también,  equivocarnos, buscando  remedios donde no se pueden encontrar.

Deseo dejar constancia firme de que ese cambio de “control” del mundo  tras los mil años de progreso humano bajo el “signo” de la Cruz (iniciado bajo Constantino “in hoc signo vinces”--), aupó nuevamente, a partir del siglo XV, la cultura pagana  y reforzó el trueque con una mayor aceleración  gracias al “diálogo” interconfesional,  responsable en gran parte de la situación actual de Europa. (Habrá que pedir cuentas a ambas jerarquías,)

Concretando: Mil años de Catolicismo y Fe hicieron de Europa es maravilloso continente que difundió la cultura por el mundo y elevó el nivel de la Humanidad; desafortunadamente,  seiscientos años de retroceso lento al paganismo-- aunque uniformemente acelerado desde hace cien años--  nos está devolviendo a la barbarie. A una bestialidad y a  un salvajismo de traje y corbata --incluso de frac--, pero barbarie al fin. Las técnicas se han  refinado pero la crueldad se ha incrementado y sobre todo se ha multiplicado  la cantidad. Es terrible pensar que se asesina a millones y millones de niños en el seno de sus madres, y los restos de ese crimen son tratados como basura y triturados en los túrmix de los abortorios, 

En la antigüedad, los ancianos eran honrados como sabios y maestros de las nuevas generaciones, y formaban el Senado;  hoy,  los “viejos” son un estorbo para los dirigentes políticos y como tal los tratan.

Ahora bien,  la gran diferencia entre la “Barbarie” hodierna y la de la prehistoria es fundamental. Nuestra “bestialidad” es de una gravedad infinitamente peor,  por esta  simple razón: los primitivos bárbaros,  lo eran “como individuos” y  “por libre”,  porque les salía de dentro, mientras que el Mundo actual están “organizados,  con  nocturnidad y alevosía. Las dirigentes de las “asociaciones feministas asesinas” están “ampliamente asesoradas” y dirigidas, ajustándose a un plan  elaborado “al detalle”. Su malicia no tiene excusa ni perdón,  porque es diabólico y sin entrañas.

El nuevo paganismo es mucho más peligroso que el del tiempo de los apóstoles. Como muestra, fijémonos como,  en que su obsesión asesina, matan  la fe mientras nace en la mente y corazón de los niños, en esa edad en que,-- si cabe-- Dios y los hombres los aman más. Asusta la horrorosa realidad de ser testigos del proyecto estrella del Gobierno,  cuyo objetivo  se centra en “podrir la conciencia de los niños, adolescentes y jóvenes”. Me basta comparar lo que yo tuve y lo que reciben estos niños y jóvenes,… ¡se me hiela el alma!...  Casi me afeitaba cuando abordamos temas que,  hoy,  maneja un bebé  que no sabe leer… Solo mujeres satánicas han sido capaces de inventar la educación sexual para recién destetados.

No sé si he sabido responder a la pregunta del inicio: ¿Para qué sirven  decenas de artículos sobre la “Sinagoga de Satanás” --“Supremo Poder ‘sin rostro’”--? pero voy a rematar mi respuesta afirmando, con pleno conocimiento, lo siguiente:

Hasta que los escritores no crean  de veras  en la enseñanza del Divino Maestro, cuando afirma en el Evangelio de san Juan  ( cap. 8, v.32): “Conoceréis la Verdad y la Verdad os hará libres”  el “Príncipe de este mundo” seguirá ganando batallas intelectuales.”

Se le cita mucho pero sin creer en Él. Y eso hace que los escritos  sean, --¡como mucho!--, glosa de “medias verdades”. Los “complejos” impiden decir ser leales  a   “toda la verdad”. 

Y llamar por su nombre” a los amos del Mundo, es “un tabú” que,  de momento,  nadie se atreve  a  rozar.

Esta  “25ª parte” es mi aportación al cambio urgente e imprescindible.