El Parlamento europeo, erigido en talibán secuestrador de libertades, ha condenado recientemente a Polonia por querer aprobar una reforma legal para reforzar la persecución de la pedofilia. La ley polaca parte de una iniciativa legislativa popular llamada “Stop pedofilia” que el pasado año recogió más de 265.000 firmas y que se admitió a trámite en el Parlamento polaco apadrinada por el partido gobernante “Ley y Justicia”.

Pretextando que la norma polaca antipedofilia pretende la “criminalización de la educación sexual en Polonia”, el Parlamento europeo la contraatacó pretendiendo socavar la soberanía de Polonia y para ello aprobó un informe elaborado por el eurodiputado socialista Juan Fernando López Aguilar que condena la reforma legal polaca y la acusa falsamente de pretender criminalizar a profesores, funcionarios o padres de familia. Y nada más lejos de la realidad: el texto legal pretende reformar el sistema penal y punitivo para adaptarlo a la realidad y proteger la infancia persiguiendo la promoción de la pedofilia en cualquiera de sus formas.

El grupo parlamentario de los “Conservadores y Reformistas” en el que se integran los representantes de Vox, replicó con una enmienda ese informe falseador de raíz socialista, y la enmienda fue votada en contra por los eurodiputados del Partido Popular europeo que sin embargo votaron junto a los socialistas a favor del informe mentiroso del eurodiputado socialista López Aguilar. Sólo los miembros de “Fidesz” –el partido de Viktor Orban- apoyaron la enmienda del grupo de Conservadores y Reformistas para defender la soberanía de Polonia y su pleno derecho para regular la protección de los niños y su integridad moral.

El proyecto “Stop pedofilia” pretendía introducir un texto de reforma al código penal polaco basado, esencialmente, en perseguir de forma más severa y precisa a los criminales pedófilos que aprovechan la esfera pública, mediática o administrativa para ejercer el delito y promocionar el atentado contra la infancia. El texto- traducido al español- dice lo siguiente:

“LEY
de ………………
sobre la modificación de la Ley de 6 de junio de 1997 del Código Penal

Art. 1. En la Ley de 6 de junio de 1997 – Código Penal (Gaceta Oficial de 2018, artículo 1600, según enmendada), el Art. 200b se sustituye por el siguiente:

“Art. 200b. §1. Quien promueva o apruebe públicamente el comportamiento pedófilo será sancionado con multa, restricción de libertad o pena de prisión de hasta 2 años.

  • 2. El mismo castigo se aplica a cualquier persona que promueva o apruebe públicamente las relaciones sexuales con un menor.
  • 3. Si el perpetrador comete el acto especificado en el §2 mediante comunicación masiva, será sancionado con la pena privativa de libertad hasta por 3 años.
  • 4. Quien promueva o apruebe la participación en relaciones sexuales u otra actividad sexual por parte de un menor, actuando en relación con el desempeño de un puesto, el desempeño de una profesión o actividades relacionadas con la crianza, educación, tratamiento o cuidado de menores, o que actúe en las instalaciones de una escuela u otra institución o institución educativa o de cuidado, está sujeto a castigo de prisión de hasta 3 años.

Art. 2. La Ley entra en vigor a los 30 días de su publicación.”


La reforma legal citada viene a desarrollar el artículo 72 de la Constitución de Polonia que dice: “La República de Polonia garantiza la protección de los derechos del niño. Toda persona tiene derecho a exigir que los órganos de la autoridad pública que protejan al niño contra la violencia, la crueldad, la explotación y la desmoralización”.

Observará el lector cómo se desarrolla una gran carga de sentido común y plena constitucionalidad en el texto de la reforma legal polaca. Por tanto, ¿por qué ha sido condenada por los eurodiputados socialistas y populares de la eurocámara? ¿Por qué el Parlamento europeo trunca la libre expresión de una Nación soberana como Polonia?

Pese a que Polonia da cumplimiento a sus leyes y protección a sus  niños, a las instituciones de la Unión Europea parece molestarles que un Parlamento soberano como el polaco, legisle de espaldas a cómo la progresía desea adoctrinar y alienar a los menores.
¿Molesta a los partidos del consenso progre que un Parlamento nacional desee proteger a los suyos contra los que alientan la promoción de la pederastia y el sexo infantil? Parece que sí.

Asomémonos a la historia…  

¿Qué terrible historial pasado y presente de encubrimiento de la pedofilia protagonizan las élites de la Unión Europea?

Existe un poso histórico donde el blanqueamiento de la pedofilia, su silenciamiento y las concesiones a los lobbies que la promueven ha sido la tónica desde hace décadas.

Las instituciones europeas están imbuidas por la agenda ideológica socialdemócrata y por sus disculpados – y aceptados- movimientos LGTB y transgénero.

Desde los años 60 del pasado siglo la amalgama ideológica del marxismo cultural creó un poderoso frente de división social alzando el movimiento político y sociológico LGTB y transgénero. Las bases de pensamiento de este movimiento fueron sentadas en años precedentes y coetáneos por Margaret Sanger, Valerie Solange, Simone de Beauvoir o Wilhelm Reich entre otros.

El caldo de la ”ideología de género” y su rechazo de la sexualidad biológica y reproductiva tildada de imposición social y producto heteropatriarcal, hacía su aparición en la escena occidental europea; el relativismo moral y la trivialización sexual destruían la tradicional dualidad hombre-mujer y el sacrosanto respeto a la familia como institución nuclear de la sociedad.

Con un ambiente de progresiva decrepitud moral, se llegó a poner en marcha, en 2006, un partido político por la normalización de la pedofilia actuante en Holanda y llamado “Partido de la caridad, la libertad y la diversidad”. La principal reivindicación de la formación consistía en pedir la reducción de la edad legal para mantener relaciones sexuales de 16 a 12 años, así como la legalización de la pornografía infantil y el sexo con animales. Propusieron que debería emitirse pornografía por televisión en horario diurno, limitando la noche a los contenidos de sexo violento. Otras de sus reclamaciones fueron admitir la prostitución a partir de los 16 o permitir ir desnudo en público.

Además, existen en la Unión Europea los movimientos sociológicos filopedófilos, a modo de lobbies, dotados de asociaciones y publicidad regada con financiación privada: ejemplos son el “Minor-attracted person” (persona que se siente atraída por menores) o el “Movimiento del orgullo pedófilo”. Defienden la de la normalización y aceptación de la pedofilia en la sociedad, vendida al público como avance hacia la “diversidad inclusiva”. ¿Les suena de algo este “palabro”?

Así pues la “ideología de género”, que en España hoy se enseña bajo oropeles propagandísticos de “pluralidad” y “diversidad”,  fomentó desde sus primeros cenáculos en los años 60 y 70 la comprensión, tolerancia y aceptación social de las relaciones sexuales con menores de edad.  Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre, figuras icónicas para el feminismo resentido de Irene Montero y Beatriz Gimeno –rectoras del totalitario ministerio de igualdad-, se convirtieron en los años 70 en impulsores de la defensa de la despenalización de la pedofilia y junto al resto de la intelectualidad marxista francesa firmaron manifiestos en defensa de la liberación de varios condenados por abusos a menores.

Los movimientos en defensa de la pedofilia existentes en Europa defienden hoy, como ayer, la derogación de las leyes que establecen la edad para identificar el abuso sexual a menores o la disminución paulatina de la edad para la validación de las relaciones con niños y niñas. Del mismo modo existen peticiones expresas para que la pedofilia sea eliminada de la catalogación como “parafilia” por parte de la Organización Mundial de la Salud o la Asociación Americana de Psiquiatría.

El poder de los lobbies LGTB es tan enorme que el adoctrinamiento sexual y los programas llamados de “diversidad”, que suponen la inoculación del relativismo moral y biológico, están instaurados en las aulas de todas las Autonomías de España con gobiernos de izquierda así como del PP, destacando por su carácter especialmente radical las leyes LGTB aprobados por Nuñez Feijoo en Galicia o la de Cristina Cifuentes en Madrid, que lobotomizan a los menores hurtándoles la inocencia y el derecho a ser educados moralmente por sus familias y no por asociaciones feministas ni LGTB. El sexo es considerado no como resultado de la biología sino como consecuencia de siglos de imposición heteropatriarcal contra la mujer, explotada como mero agente reproductor al servicio del hogar. Los códigos éticos tradicionales en que se sustentó la familia y las leyes biológicas elementales, son derribados a favor de la ingeniería social sobre los menores.

Junto a la reprogramación social y cultural impuesta en Europa por el marxismo cultural y sus partidos políticos afines, hallamos los escándalos delictivos de las redes pedófilas en aumento, pero silenciados tras los candados de la corrección política y la defensa de la “multiculturalidad”. 

Contrariando la petición del eurodiputado Jorge Buxadé, la Comisión europea no se ha posicionado contra el escándalo de las mafias proxenetas de abuso sexual a menores tuteladas que azotaron las Islas Baleares; escándalo que afecta de lleno a PSOE y Podemos como gestores de esa Comunidad Autónoma y como responsables de los centros de menores tutelados.

Fueron 16 los casos de abusos a menores en Mallorca destapados en enero de este año; se conocen varios más en Menorca, y la cifra aumenta.

El gobierno balear de socialistas, comunistas y catalanistas de “Més” –aunque todos en ese ejecutivo son catalanistas-, se niega a investigar en el Parlamento el masivo sumidero de corrupción de menores, proxenetismo y abuso a niños en que se han convertido las Islas Baleares. Las izquierdas bloquearon la petición de Ciudadanos y Vox de hacer una comisión de investigación. La Consejera de Asuntos Sociales del gobierno balear Fina Santiago, una comunista del partido catalanista “Mes”, así como la presidenta socialista Francina Armengol han evadieron toda responsabilidad en el asunto culpando del mismo a la policía por su “inacción”.

En diciembre de 2019 y decidido a coger el toro por los cuernos, Vox se hizo eco del silenciamiento y ocultación por parte del gobierno balear sobre las informaciones y denuncias del personal de los centros de menores que apuntaban a niñas y niños tutelados por el gobierno balear sometidos a explotación y abusos sexuales a cambio de drogas o dinero.  Eran informaciones y denuncias que durante años habían apuntado a que las niñas de algunos centros en su totalidad, eran sometidas a proxenetismo en pisos y parques de la ciudad de Mallorca y otras localidades. Así pues Vox pidió una auditoria e investigación al gobierno balear bajo cuya tutela están las menores. La izquierda en bloque negó a Vox su petición, y lo más sorprendente: el PP, que ha gobernado durante años las Islas, se abstuvo en la votación.  Vox sabía que desde hace 20 años los rumores sobre episodios de corrupción de menores eran frecuentes en las Islas. Días después de solicitar esa auditoría en el Parlamento regional, denegada por la izquierda y NO APOYADA por el PP, se produjo el 24 de diciembre 2019 la agresión sexual a una menor tutelada que destapó el escándalo, y tras él, y a lo largo del mes de enero, se descubrieron 16 casos de abusos sexuales a los que hay que añadir los varios que fueron denunciados en Menorca. La cifra no para de aumentar, como no para de aumentar la hipocresía izquierdista que ha tratado de bloquear institucionalmente toda la investigación. La Fiscalía y la Policía, pese a estar entorpecidas por el gobierno socialpodemita balear, están investigando este escándalo sin precedentes. 

El pasado 19 de febrero, en la sesión parlamentaria de control al gobierno de España, Pablo Iglesias se arrancó a coces contra la diputada del PP que le exigió explicaciones por el caso balear,  y sobre todo fue especialmente duro contra la diputada Mireia Borras que sacó a relucir las negligencias hipócritas de esa izquierda que desea secuestrar a los niños para luego lanzarlos en muchas ocasiones a la depredación sexual y al delito.  

El ocultamiento de la izquierda socialista y podemita sobre los abusos a los menores bajo su custodia ha podido verse en su negativa a constituir comisiones de investigación parlamentarias sobre el asunto. Por supuesto, el silencio mediático en España es atroz.

La Unión Europea que recientemente ha condenado a Polonia por perseguir la pedofilia, tolera en España esta lacra delictiva sin alzar una condena ni activar una sola denuncia.

Otros episodios escalofriantes de pederastica encubierta por el consenso buenista de los defensores de la “multiculturalidad” y la superioridad moral de la izquierda han podido verse en los últimos años sin que la Unión Europea hiciera nada más que silenciarlos. En la localidad inglesa de Rotherham, al menos entre 1997 y 2013, clanes mafiosos de origen paquistaní abusaron de casi dos mil niñas, algunas de solo once años, y también de niños. Tras atraerlas con regalos y halagos, las drogaban y alcoholizaban, traficaban con ellas, las violaban y las forzaban a prostituirse. El horror tenía lugar en casas y garajes. Era un secreto a voces, del que alertaron algunos trabajadores sociales. Pero las autoridades municipales y la policía taparon el escándalo en nombre de la corrección política. Tras el repunte de la inmigración desde 2011, el 8,3% de la población de Rotherham es de origen asiático, casi todos paquistaníes.


En 2012, un periodista de «The Times» destapó la magnitud de los abusos. Un informe independiente la profesora Alexis Jay, antigua asesora del Ejecutivo escocés contra la explotación infantil arrojó en 2014 resultados pavorosos: al menos 1.400 menores víctimas de todo tipo de graves abusos durante 16 años. Hoy se cree que pueden ser cerca de 2.000.


El agujero negro de Rotherham ya ha dado lugar a más de tres juicios, con decenas de mafiosos encarcelados. Pero es solo la punta del iceberg, porque en esas vistas solo se han juzgado los casos de unos pocos centenares de niños.


Y no es solo Rotherham. Casos similares se han repetido en las comunidades paquistaníes de Oldham, Derby y Rodchale. Además, bandas criminales abusaron sexualmente de más de un millar de menores en la ciudad inglesa de Telford durante más de 40 años, en lo que sería el peor escándalo de abuso infantil en el Reino Unido. Según el diario británico Sunday Mirror, las menores fueron drogadas, golpeadas y violadas a manos de delincuentes desde 1980.

El Parlamento europeo ha atacado a Polonia y censurado su política antipedófila mientras Occidente es, desde hace décadas, pasto de las mafias pederastas convenientemente silenciadas por los grandes medios de comunicación y los políticos afines a las agendas ideológicas socialistas y progres.

Cuando una nación como Polonia legisla acorde a las normas de la ética y la moral y no con los dictados de los socialistas y liberales europeos, el Parlamento europeo le aplica su condena.

Los intereses ideológicos de las instituciones comunitarias son el “cambio climático”, la atención a los inmigrantes y, cómo no, la ideología de género. 

Mientras guillotinan a Polonia por querer proteger la infancia, los eurodiputados bienpensantes protegen y encubren a podemitas y a socialistas por los abusos a menores de Baleares y silencian las redes pedófilas de inmigrantes beneficiadas de una vergonzante impunidad.