¿Se han dado cuenta de la cantidad de rebuznos que producen los miembros de nuestro gobierno?

Raro es el día en el que algún miembro de nuestro gobierno no rebuzna. Con la llegada del covid los rebuznos han llegado a cotas monumentales cuando nuestro gobierno ha querido razonar sobre la pandemia y la economía.

Es en el lenguaje inclusivo donde nuestras señorías rebuznan más. Retuercen tanto las palabras para hacerlas inclusivas y que la RAE las reconozca que, en algunos casos, son esperpentos más que palabras.

Ejemplos de rebuznos tenemos todos los días, basta que nuestros políticos se pongan delante de un micrófono para producirlos: “cargas públicas” en vez de cargos públicos. “Los hijos no son de los padres” “Salimos más fuertes” “Hay que eliminar el heteropatriarcado” “Nadie se va a quedar atrás”… Porque, no vayan a creer que quienes nos gobiernan no rebuznan, lo hacen en ocasiones y lo hacen tan bien que pueden confundirse con los rebuznos de los asnos. Ya lo dice Sancho en el Quijote: “… que bien puede ser que los regidores que entonces rebuznaron viniesen con el tiempo a ser alcaldes de su pueblo” “…porque tan a pique está de rebuznar un alcalde como un regidor” Y sabemos que “Un burro puede fingir ser un caballo, pero tarde o temprano rebuzna” como dijo Séneca.

Como decía al principio, con la llegada del covid, los rebuznos de quienes nos gobiernan han alcanzado cotas inimaginables salidas principalmente de las bocas de Pedro Sánchez, Salvador Illa y Fernando Simón que raro era y es el día en que no sueltan alguno para contradecirse al otro día con el contrario en un ejemplo de rebuzno contradictorio que mostraba lo perdidos que estaban y que están en esto de encontrar la manera de vencer al covid.

Rebuznar lo hacemos todos en ocasiones, lo que pasa es que el que yo rebuzne carece de importancia porque no afecta a millones de ciudadanos; sin embargo, el que rebuzne el ministro de Sanidad o el director de Alertas y Emergencias tiene su importancia dado que sus rebuznos pueden, como mínimo, confundir a los ciudadanos. No os quiero decir cómo nos afectan sanitaria y económicamente los rebuznos presidenciales, el último de los cuales ha afectado a todos los madrileños.

No quiero terminar sin aclarar que los rebuznos no son exclusivos de los miembros del gobierno central, también los hay y muy jugosos entre los gobiernos de las comunidades. En esto de rebuznar no nos libramos nadie, fíjense como rebuznan los medios de comunicación, los intelectuales, los tertulianos, los periodistas, los presentadores de telediarios, los columnistas y un largo etc. La diferencia entre un rebuzno de un ciudadano del común y el rebuzno de una persona pública es que, cuando rebuzna el ciudadano del común, el rebuzno queda constreñido a su ámbito familiar y de amigos, mientras el rebuzno de un personaje público, sobre todo de un político, más aún si forma parte del gobierno, se expande por todo el país como una plaga.