La hediondez de la marmolilla colérica Greta Thunberg alcanza extremos estremecedores. La niñata voceadora del cuento climático se caracterizó por abandonar la escuela, ejercer como títere de la mentira ecologista, ser aplaudida por el mundo estupidizado y montar una Fundación desde la cual captar millonarias subvenciones y donaciones de la banca y de los partidos socialdemócratas. Con la muerte de George Floyd, Greta identifica “justicia climática” con “justicia racial” y se sube al carro de la turbamulta saqueadora y criminal que asola a Occidente.

La ONU convirtió el “cambio climático” en la cláusula podrida de la “agenda 2030”; esa agenda es un dogma de fe que subordina al señuelo ideológico de la mentira climática todos las trincheras políticas patrocinadas por el Nuevo Orden Mundial: ideología de género, eco-veganismo, pro inmigracionismo y, cómo no, el racismo anti blanco de “Black lives matter”.

La niñata sueca Greta, repleta de los billetes logrados por agitar los espantajos de los millonarios verdes “sandía” (comunistas irredentos por dentro), ha tomado el testigo del liderazgo del movimiento terrorista “Black lives matter” en Europa y se ha erigido como portavoz de “Antifa”, clamando por la destrucción de Donald Trump y esgrimiendo la superioridad climática y moral de la China comunista en su lucha contra el coronavirus.

Sus tuits en redes sociales, y sus comunicados en prensa, denotan la alienación ultra izquierdista de esta joven mamarracha, así como su entrega denodada a la cuenta de resultados de su Fundación millonaria. En 2019 Greta denunció ante la ONU a EEUU, Brasil y Alemania entre otros, por sus emisiones contaminantes, e hilvanó una lista extensa de naciones “enemigas de la economía verde” de la cual dejó fuera, cómo no, a China, a la que ha bendecido como icono de compromiso ecológico y “economía sostenible”. Pero además de China, Greta necesitaba otros “baluartes” con que dar sentido a su mensaje marxista cultural de destrucción de Occidente; y encontró el caso George Floyd…

El racismo anti blanco de “Black lives matter” nace de la entidad que porta este nombre, que se funda en 2013 bajo la presidencia de Barack Obama, y toma como ideario de acción fundamental las premisas de la organización marxista terrorista “Pantera negra”, que extendió el terror de la delincuencia negra contra blancos en EEUU entre 1966 y 1982. Greta Thunberg ha asumido la portavocía internacional de “Black live matters” en Europa y de sus ladillas agresivas llamadas “Antifa”.

Dijo Greta en twitter, ante la muerte de George Floyd: “Devastador ver el desarrollo que tiene lugar en los Estados Unidos. Siglos de racismo estructural y sistemático…Necesitamos un cambio estructural global…”. Además, Greta ha exigido a los líderes de la Unión Europea que “condenen la brutalidad policial y los ataques contra la prensa libre” perpetrados por Donald Trump.

Los lobbies ecologistas de los que cobra millonariamente Greta ya están labrando la nueva estrategia de comunicación para trincar subvenciones y apoquinar a los pueblos libres: el cambio climático es una consecuencia del racismo heteropatriarcal y de la reproducción biológica de los pueblos contaminantes de raza blanca.

La labor central del chip de Bill Gates, que a través de su implantación subcutánea mediante vacunación fue aprobado por su conglomerado farmacéutico, recibió el bofetón de Trump que paró en seco los pies al matrimonio Gates en su propuesta de implantar la vacunación generalizada y obligatoria en EEUU.

Greta acudió al auxilio del fundador de Microsoft y magnate promotor del control digital generalizado y para ello lanzó su balón de oxígeno a China, que en el tablero del Nuevo Orden Mundial trazado por el núcleo masónico del Club Bilderberg es el actor politico destinado a hacer el contrapeso respecto a los movimientos social patriotas e identitarios que en Brasil con Bolsonaro o en EEUU con Trump están reventando los propósitos de la dictadura “eco-veganista” y “eco-friendly”.

El denodado propósito por alterar la homogeneidad racial blanca, e imponer un mestizaje globalista forzoso es parte de la ingeniería social que igual que niega la existencia de los sexos reduciéndolos a “construcciones sociales”, pretende negar la existencia de las diferentes razas humanas hablando de una sola “raza humana”; concepto falso pues existe la especie humana fraccionada en razas diferenciables con diferentes tendencias genotípicas y fenotípicas.

Los mamporreros progres tratan de opacar realidades racionales demostradas como que la población negra de EEUU -13 por cien respecto al total- comete el 70 por cien de los delitos, o que la probabilidad de que un delincuente negro sea abatido por un policía es 18 veces inferior a que un policía lo sea por un negro. Cuando esta ocultación de la realidad se hace con proposiciones “emotivistas” como la queja ante la supuesta “brutalidad policial” en la muerte de George Floyd –drogadicto con larga historial penal que encañonó a una embarazada en el vientre-, los lobbies progres ganan y la verdad objetiva pierde. De esta forma, decir que los “afroamericanos de EEUU mueren por la brutalidad policial” como decir que “en España hay niños que pasan hambre (Podemos dixit)”, se convierten en proposiciones emocionales- que no racionales, pues son falsas-, utilizadas para desterrar del debate al argumento objetivo y dar la falsa superior sensibilidad moral al mentiroso, al manipulador, al progre, que logra así sumar adeptos a su causa. Con este endiablado rol manipulador psicológico simplista, pero efectivo, los poderes fácticos progres de Greta, hacen su agosto creando mentiras y forrándose con donaciones.

Bajo la capa de la “agenda 2030” y de la escoria internacional comunista del Foro Sao Paulo de donde sobresalen como valedores europeos José Luis Rodriguez Zapatero, los niños de Podemos y el ex Juez Baltasar Garzón, se organiza un modelo supranacional de engaño masivo, industria cultural y coacción política que hará dinamitar por los aires la libertad hasta ahora conocida. Será reemplazada por el nuevo capitalismo rapiñero sin alma ni tasa que nos impondrá la “economía verde”, la digitalización / monitorización ciudadana y la intervención estatal; China se convertirá en abastecedora esencial de una Europa desindustrializada, y desnortada en el mejunje multicultural islamizador. Gates y Soros habrán ganado la batalla definitiva a Trump y el núcleo duro de la masonería se frotará las manos.

Greta está metida en la tarea de someter Europa a este viaje destructivo que ya se barrunta, y ha sacado a las calles a los perros de presa “Antifa” de Black lives matter. No en vano alertó David Rockefeller, en la famosa reunión de Naciones Unidas en 1994, de que la aceleración hacia el Nuevo Orden Mundial por medio de las nuevas tecnologías y los acontecimientos sociales sería esencial e idónea, justo cuando Microsoft e Internet comenzaban a extender su égida mundial.

Greta Thunberg ya está encabezando el contagio masivo de mentiras ecologetas y trampas ideológicas para aplastar en los lodos de la vergüenza a una Europa desvaída que ya ha olvidado que sus Catedrales Góticas, sus conquistas civilizadoras sobre el mundo o su literatura universal fueron su única y exclusiva razón de ser en una historia donde fabricamos la grandeza de la humanidad. Ese patrimonio y ese legado desafortunadamente han dejado de existir para encumbrar la tiranía de la mentira, la autoinmolación y la esclavitud.