“Ser como el Guadiana” es  una expresión muy popular para indicar que alguien desaparece para volver a  aparecer.

Esta expresión le iría como anillo al dedo a Pedro Sánchez con la peculiaridad añadida de poder anticiparnos a saber cuando será su reaparición. No esperemos que aparezca  de forma rápida en momentos cruciales tanto para España como para la Comunidad Internacional como haría cualquier mandatario,  pero si podremos encontrarlo” buscando la foto” en Cumbres Internacionales, por ejemplo,  donde están personalidades importantes que, por cierto,  poco caso le hacen.

 

Justo es lo que acaba de suceder.

Mostrando una vez más  su irresponsabilidad institucional, el presidente del gobierno no ha renunciado a seguir con sus vacaciones estivales ante los graves acontecimientos que todos los ciudadanos estamos viendo y/o sufriendo.

No ha hecho ninguna aparición pública en relación al alza de precios de la electricidad que afecta a todos los españoles.

No ha hecho ninguna aparición pública para tratar un tema tan delicado como la repatriación de menores a Ceuta.

Si apareció en el pasado mes de julio para decirnos que en España se estaban haciendo las cosas bien y que éramos “la medalla de oro” en vacunación.

No ha aparecido para decir que sus pronósticos en cuanto al ritmo de vacunación no se han cumplido y que, ante el pesimismo de los verdaderos expertos, siguen habiendo en toda España más de 8.000 pacientes por Covid de los que más de 1.700 se encuentran en la UCI con pronóstico grave, sin hablar de los muertos diarios, más de 100.

En su momento no dudó en aprovechar la pandemia para sacar rédito político de la misma basándose en el  “Aló Presidente” de Hugo Chávez.

Desde el 12 de marzo, cada sábado, Sánchez salía por televisión en “prime time”. Los días 12 y 13 de marzo fueron puros discursos propagandísticos  y, a partir de ahí, cada sábado, se iba modificando el tono de la aparición en función de lo que se quisiera anunciar.

Sánchez fue el dirigente europeo que más salió en televisión refiriéndose al COVID-19.

Pero como todos los programas televisivos, sus apariciones tuvieron un principio y un final. Como era de preveer, no hubieron comparecencias televisivas para anunciar que “se lavaba las manos” ante la gravedad y la continuidad de la  pandemia y  que dejaba toda la responsabilidad  y el esfuerzo a las Comunidades Autónomas.

 

A diferencia de mandatarios como Biden, Merkel, Macron, Boris Johnson, Draghi…, el presidente del Gobierno español prefirió obviar cualquier aparición pública para informar a los españoles acerca de lo ocurrido en Afganistán. Recordar que España es uno de los países que ha tenido más fallecidos en el conflicto de Afganistán, conflicto en el que han participado miles de militares españoles y en el que se han gastado  más de 3.500 millones de euros.

Para Sánchez  enviar un par de tuits y tener una primera reunión telemática a las nueve horas del inicio de las repatriación en Afganistán eran  suficientes.

 

Pero como decía en un principio, podemos preveer cuando hará sus apariciones públicas.

 Lo hemos podido ver en la base militar de Torrejón de Ardoz, pero ¿cuándo?, pues cuando visitaban la base el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen. No tuvo tiempo de ir días antes.

Como no, aprovechó para realizar  declaraciones  en las que  el presidente afirmaba que la UE respondía en los buenos y en los malos momentos y que los 20 años en Afganistán no habían  sido en balde.

En la página web de La Moncloa se puede ver un video con imágenes de la visita de Sánchez al “HUB” europeo de cooperantes afganos.

 Los “ojos del Guadiana” tienen una explicación natural, como también la tiene las apariciones y desapariciones de Pedro Sánchez: el interés político, la foto para aumentar su ego y el desentenderse del país que debería gobernar.