Aquel 17 de marzo Julio Cesar venció a los hijos de Pompeyo el grande en los Llanos de Vanda de la Campiña de Córdoba

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La “Asociación Julio Cesar”, que preside Julio Merino, colocó un monumento de piedra en recuerdo de la batalla

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“Canal Sur” realizó un documental que se emite todos los años el día 17 de marzo

 

A pocos kilómetros de la actual Montilla, en los llamados Llanos de Vanda, que riegan el río Carchena, se celebró tal día como hoy del año 45 a. C. la batalla de Munda, la más decisiva de la guerra civil entre romanos que desembocó en el Imperio. Aquel día se enfrentaron a muerte los hijos de Pompeyo el Grande, con un ejército de 70.000 hombres, y Julio Cesar, con un ejército de 50.000, y la lucha fue tan feroz que el propio César tuvo que bajarse del caballo y meterse entre las filas de sus legiones para inclinar la balanza. De ahí que finalizada la batalla Cesar dijera la frase que quedó para la historia: "In Farsalia (la otra gran batalla que le ganó a Pompeyo en Grecia) pugnavi pro victoria, In Munda, pro vita mea" ( "En Farsalia luché por la victoria, en Munda por mi vida"). Aquel día quedaron sobre el terreno, hoy los mejores campos de Andalucía, más de 40.000 muertos y miles de heridos. Pero, derrotados los ejércitos de Cneo Pompeyo Cesar ya pudo regresar a Roma triunfador absoluto. Hasta el punto que hasta el propio Senado le declaró Cónsul Vitalicio, y eso por no querer asumir la corona que le ofrecía el pueblo romano. La pena es que justo al año siguiente y casi en el aniversario de la gran batalla César fue asesinado.

 

17 de marzo del 2011

PALABRAS PRONUNCIADAS POR JULIO MERINO EN EL ACTO DE INAUGURACIÓN DEL MONOLITO DEDICADO A LA BATALLA DE MUNDA Y A JULIO CÉSAR, EN  LOS LLANOS DE BANDA.

Señor Presidente, amigos todos:

            Hoy se cumple un aniversario más (y van ya 2056) de la famosa batalla de Munda, aquella batalla que abrió las puertas al Imperio Romano y cambió la historia del mundo. Se celebró el jueves 17 de marzo del año 45 antes de Cristo aquí, en estos llanos de Vanda y entre estos cerros y montículos que baña el Carchena. ¡Y que nadie se atreva ya a dudar ni discutir que fue aquí si no ha leído los informes que hizo para Napoleón III el coronel Eugene Stoffer entre 1860 y 1865, tras permanecer meses estudiando sobre el terreno la ubicación exacta de la batalla, y que sirvieron al alemán Adolf Schulten para acabar con cualquier otra ubicación, como quisieron y siguen queriendo defender algunos indocumentados y analfabetos históricos!.

            Sí, aquí, entre los pueblos de Munda (hoy, Montilla), Ucubis (hoy Espejo), Soricaria (hoy, Castro del Rio), Baena (más romana que árabe, como se está demostrando con los descubrimientos de Torreparedones) y los poblados desaparecidos de Aspavia, Carruca y Spalis, sobre cuya ruinas se levantaría muchos siglos después la actual Nueva Carteya, se enfrentaron a muerte los dos ejércitos que comandaban Julio César, el general victorioso de las Galias y Farsalia, y Cneo Pompeyo, el hijo mayor de Pompeyo el Grande. 50.000 infantes y 8.000 jinetes a caballo frente a 70.000 soldados y 3.000 caballos.

            A un lado los hombres de César y al otro los de Pompeyo el Joven, y en medio el río Carchena, río porque aquella jornada, tras diez días de lluvias intensas, iba tan crecido que ciertamente parecía un brazo de mar que lo arrollaba todo.

            La batalla duró desde las 7 de la mañana a las 5 de la tarde y durante horas la suerte estuvo incierta. Tan fieros eran los combates. Tanto que el propio César en un momento dado tuvo que tirarse del caballo y espada en mano entrar a luchar como uno más de sus legionarios. Al final César y sus más preparadas legiones vencieron y sobre el campo de batalla quedaron más de 50.000 muertos y otros tantos resultaron heridos. César lo diría después, ya victorioso: “IN FARSALIA (la otra gran batalla en la que venció a Pompeyo el “Magnus”) PUGNAVIT PRO VICTORIA; IN MUNDA, PRO VITA MEA”. En Farasalia luché por la victoria y en Munda, por mi vida.

            O sea, que bajo las tierras que hoy estamos pisando permanecerán todavía los restos de aquellos 50.000 soldados y más de 3.000 caballos que murieron aquel 17 de marzo del año 45 antes de Cristo.

            Bien se merece, pues, Julio César este monolito de recuerdo.

            Pero, esto sólo es Historia... y hoy estamos aquí para inaugurar la primera piedra, (aunque sean 5) del proyecto que será la Revolución económica de la Campiña. Porque dentro de unos años la Ruta de la Batalla de Munda será recorrida por más de 10.000 turistas diarios, según los informes realizados, y eso significará que habrá que construir hoteles, bares, cafeterías, restaurantes, albergues, gasolineras y que los 5 pueblos de la zona cambiarán su economía, hasta ahora únicamente agrícola, por otra de más desarrollo. El turismo lo cambia todo y es un manantial de puestos de trabajo. El turismo puede ser el petróleo de estas tierras (aunque al mencionar la palabra petróleo no me resisto a recordar que el historiador romano Dión Casio, el que mejor llegó a escribir sobre la Hispania romana, cuenta algo revelador: que las aguas de Carchena ardían en contacto con el fuego y eso no tiene otra explicación que la existencia de petróleo. Y tal vez por ello la CAMPSA monopolista de los carburantes durante la Dictadura realizó prospecciones, aunque sin resultados positivos, en estos Llanos de Vanda por los años 50).

            El turismo puede liberar a Córdoba de ser la provincia de Andalucía con más paro, como cambió los viejos pueblos de la Costa del Sol de antaño.

            Sí, hoy tendría que ser un día feliz para mi, porque ¡por fin! veo que ya esta puesta la primera piedra de mi sueño de juventud... Sí, yo tuve un sueño.

            Y, sin embargo, no lo es.

            Y no lo es porque si en poder ver puestas estas piedras y estos arbolitos he tardado 49 años, mucho me temo que no voy a poder ver el edificio terminado, porque seguro, seguro, que no vivo otros 49 años.

            Os adelanto que el proyecto abarca, además de un obelisco de 25 metros de altura, coronado con una estatua  de César,  5 museos:

 

                        1 de obras y recuerdos romanos.

                        Un museo de los aceites.

                        Un museo de los vinos.

                        Un museo de las artesanías cordobesas.

Y otro sería sala de proyecciones y películas romanas.

            Y lo más importante: Un Parque Temático romano, en el que figurarían un Circo para celebrar carreras de cuádrigas (como la de la película “Ben Hur”) y todos los deportes romanos. Un Coliseo para celebrar combates de gladiadores (como los de la película “Gladiator”) greco-romanos.

            Un Anfiteatro (como el de Mérida) para representar las obras de teatro de Séneca, de Shakespeare, de Albert Camus y todas las clásicas referidas a Roma.

            5 Restaurantes para servir los platos típicos de las 5 provincias del Imperio.

            Un edificio para Baños como los de aquellos siglos y hasta un Pabellón infantil, para que los niños conozcan y jueguen a los juegos de los niños romanos.

            Como veis ver terminado el proyecto será ya cosa de nuestros  nietos o bisnietos...eso sí, si alguien coge la antorcha.

            Amigos míos. Corría el año 1962 cuando le presenté mi primer proyecto de “La Ruta de la Batalla de Munda” al presidente de la Diputación de Córdoba, a la sazón Don Rafael Cabello de Alba, y aquel ilustre montillano (luego gran amigo mío durante su etapa de Ministro) se entusiasmó y lo apoyó con todas sus fuerzas. Pero, a los pocos meses se lo llevaron a Madrid y ahí comenzó mi vía crucis. Porque sus sucesores nunca quisieron hablar del tema y quiero citarlos porque para mí fueron como las estaciones del vía crucis de Cristo.

            Fueron: Don Antonio Cruz Conde, Don Pascual Calderón, Don Manuel Santaolalla, Don Diego Romero, Don José Miguel Salinas, Don Julian Diaz Ortega, Don Rafael Vallejo, Don José Mellado y Don Matías González López.

NINGUNO, NINGUNO DE ELLOS QUISO SABER NADA DE LA BATALLA DE MUNDA.

            Por eso, entenderéis, que hoy le agradezca en público al actual Presidente, Don Francisco Pulido, su apoyo y su presencia en este acto de inauguración. Gracias a él y a su equipo hoy estamos aquí y yo puedo sentirme un poco contento. Gracias, Presidente.

            Y aquí debería terminar, pero seria un desagradecido si no recordara a las personas que más directamente me han ayudado.

            Y comienzo por mis amigos de toda la vida, Manuel López y Antonio Pérez, porque ellos fueron siempre mi paño de lágrimas y los salvadores de mis dudas.

            Y sigo con mis colaboradores de Madrid, Alfonso Cabello y Eduardo Martín, porque ellos no sólo me ayudaron sino que invirtieron euros en la realización técnica del proyecto, como puede verse en la maqueta que se expone en la Casa de la Cultura de Carteya.

            Un abrazo de amigo se merece José Rafael Guijarro, porque gracias a él pudimos poner en marcha la ASOCIACIÓN JULIO CESAR,  que ha dado cobertura legal al proyecto.

            Y un abrazo especial se merecen también mis paisanos Rafael Camacho y Antonio Ramírez. Al primero le agradeceré siempre que gracias a su apoyo se pudo realizar el Documental sobre la batalla de Munda, que ya habréis visto más de una vez en “Canal Sur”. Al segundo le tendré que agradecer siempre que se entusiasmara con el proyecto desde que le hablé por primera vez del mismo y por su labor de hormiguita para ir reuniendo los granos de arena que han hecho posible estas piedras. Y termino con un abrazo que envió a Paco Luis Córdoba, el Director del “Diario Córdoba” que en estos dos últimos años ha publicado con gran lujo de espacios todos los textos que le envié sobre César y La Ruta de la Batalla de Munda.

            Y por supuesto tengo que dar las gracias a todos los que habéis acudido a este acto y un saludo muy especial  a mi pueblo de Nueva Carteya. Gracias a todos.

Bueno, pues como ven han pasado ya otros 10 años y las autoridades de Córdoba (PSOE y PP) siguen sin prestarle ninguna atención, ni si quiera para cuidar las plantas y los arbolitos que se pusieron rodeando el monolito de piedra.

Señores, así es España y así es Andalucía.