Aciago y desventurado año 2014 en el que tuvimos que ver como el leninista Pablo Iglesias se convertía en  Secretario General de Podemos, logrando ser elegido eurodiputado acatando la Constitución con esta fórmula: “Sí, prometo hasta que los ciudadanos de mi país la cambien para recuperar la soberanía y los derechos sociales”.

El “andrajoso” eurodiputado, ya asomaba la sucia patita de impostor totalitario, de embaucador de masas y de testaferro de las doctrinas criminales leninistas-bolivarianas; recordando los denuestos que lanzaban los comunistas bolcheviques a sus adversarios, bien podría animalizarse a este sujeto por el efecto “boomerang” como “piojo” de la política, que así denominaba Vladimir Ilich a sus detractores.

Aquí comenzó su carrera de “capitalista burgués”, de socio preeminente del “Club de la Nomenklatura” comunista de España, que trabaja hasta la extenuación por la soberanía del poder ilimitado del Partido-Estado y por los derechos sociales del resto de los afiliados.

“Cooptado” por los traidores pactos para conformar un siniestro gobierno de enemigos de la Nación y por la enfermiza ambición de Sánchez, Iglesias, cubrió la vacante del Consejo de Ministros con el honorífico título de Vicepresidente segundo, mediante el voto determinante del Presidente y el de los que iban a constituir el ominoso gobierno, una vez bien asegurado el beneplácito de independentistas y pro-etarras.

¿ Quién duda de que este enjuague es ejemplo de progreso social y económico, quién puede poner en entredicho la buena fe del tejemaneje, quién se atreve a poner en tela de juicio la armonía sinérgica con los valores de la civilización occidental?

Maniobras de individuos de moral desprovista de principios, que no valoran las obras o pensamientos por lo que son, sino por su utilidad o nocividad para el partido, por lograr detentar el poder o por dar cumplida respuesta a sus ambiciones personales.

La trayectoria del candidato a presidir la Comunidad de Madrid, partidario de ese “cuanto peor, mejor”, aunque tarde, la mayoría de los españoles, son conscientes de sus palabras, hechos y pretensiones, le tienen tomada la matrícula y han interiorizado el peligro que conlleva su sola presencia en las Instituciones.

En 1912, el bolchevique Lashevich les decía a los mencheviques en tono amenazador: “Os arrancaremos la máscara, mostraremos lo que ocultan vuestras hipócritas frases”; expresión utilizada en la Revolución Francesa por Robespierre contra los girondinos; de nuevo, por el efecto “boomerang”,-- la inmensa mayoría de ciudadanos han tomado conciencia de la amenaza inherente al comunista Iglesias,  a sus baladronadas y al peligro que entraña su oculta finalidad de “Guerra Total”, como fiel discípulo de la ideología leninista,--y han reaccionado “Arrancando con determinación y rabia la máscara” del concernido y perverso comunista.

En enero de 1917 el padre político de “nuestro” Iglesias, reafirmó su esperanza y fe en una inminente revolución europea que demostraría que “solo los combates brutales, a saber, las guerras civiles” podrían conducir a los proletarios a liderar su fabulado edén comunista; Lenin dijo: “ Europa está preñada de una revolución”.

En la situación de crisis económica, política, social y territorial que sobrevino en los años 2011-15, tuvo lugar el llamado 15-M o “ Movimiento de los indignados” que unido a la corrupción desencadenó una multitud de manifestaciones reivindicativas y protestas dirigidas por la Plataforma “Democracia Real”, en esta situación de inestabilidad Nacional, Partidos políticos como Podemos y su líder creyeron que era el momento propicio para intentar que España fuese fecundada con el esperma totalitario de la revolución; erraron en el pronóstico y en la ejecución, la sociedad y las Instituciones, aunque a duras penas, han contado con recursos de defensa, de modo que Iglesias y Podemos están en permanente descenso en sus expectativas electorales.

Lo que no implica que abandonemos la lucha contra el comunismo, pues, aún se cuentan por millares los elementos desintegradores y revolucionarios que no han de cejar en su empeño desestabilizador y despótico.

El lector entenderá, si digo: que es urgente formar cuadrillas de socialistas (sanchistas) y comunistas que se encarguen de la limpieza de toda la basura que han esparcido por los pueblos y ciudades de España.