COVID-19 fue ensayado, un mes antes de su aparición en Wuhan, China, en el Evento 201, organizado por Bill Gates en Nueva York.

Esta clara, concisa y detallada afirmación que hice mía, no lo es, pues ha sido declarada, en este momento ya en infinidad de ocasiones, por profesionales del ámbito de la información y la medicina, con una dilatada experiencia internacional y gubernamental.

Tras muchos años de intentos fallidos con otras supuestas epidemias – pandemias, como la Gripe Porcina, Gripe Aviar, H1N1, por fin han conseguido someter a los principales medios de comunicación (más del 90% pertenecen a 5 corporaciones, coordinadas entre sí por una Élite Financiera Cabalista con estructura, apariencia y operativa judeo-masónicas).

De forma paralela han puesto a sus peones o “constructores” (Merkel en Alemania, Macron en Francia, la Hispanoamérica bolivariana y Sánchez en España) en muchos gobiernos.

En mi artículo semanal tengo la intención de dar las principales claves de interpretación de esta Operación Global para instaurar lo que han venido a llamar “Nuevo Orden Mundial” que es mucho más que un Gobierno Global de apariencia Comunista:

  • El virus conocido como SarsCov2 no ha sido identificado según los protocolos de Koch, por lo cual todavía no se conoce el agente patógeno que provoca la enfermedad conocida como COVID-19.

Un estudio del Hospital de Barbastro de 2020 descubrió que el 95% de los fallecidos en residencias habían sido vacunados de la gripe y que esa vacuna contenía un adyuvante tóxico llamado “Polisorbato 80”.

Los que no se habían vacunado de la gripe, no se habían contagiado. Ese estudio fue censurado.

  • Las personas han muerto en residencias al no recibir el tratamiento médico adecuado, por ser tratados de forma inhumana y por habérseles administrado sedación.
  • Los fallecidos en hospitales lo han sido por falta de atención primaria.

Ésta fue suspendida dolosamente, se hizo uso de tratamientos inapropiados (respiradores) y se les negaron los medicamentos eficaces como la hidroxicloroquina.

  • Los Test PCR llevan en su envase un aviso de que “no sirven como instrumento diagnóstico”, como dijo claramente su creador, y Premio Nobel, Mullis.

Según los ciclos a los que se amplifique pueden dar positivo o negativo; de hecho, algunos envases ya traen indicado el resultado que van a dar.

En base a estas PCR fraudulentas se ha mantenido paralizada la vida económica y social, se han violado derechos fundamentales, ordenamientos jurídicos y constitucionales, y han prevaricado funcionarios públicos. Esto es lo que se ha denominado como: El Gran Reseteo previo al Gobierno Único.

  • Las autopsias siguen estando prohibidas en España.

Esto no es normal en un Estado de Derecho ni teniendo en cuenta exclusivamente criterios médicos. De ninguna manera si consideramos al prestigioso Forense Dr. Cabeza.

Este fue parte del protocolo impuesto por la OMS, en toda la UE, y que médicos italianos se atrevieron a ignorar. Gracias a sus autopsias se descubrió que no era una enfermedad respiratoria sino inflamatoria que provocaba una tormenta de citoquinas e intoxicación, y trombos.

  • Estas informaciones, y la investigación, están siendo censuradas por las grandes tecnológicas (Facebook y sus censores de la “verdad” han invertido millones en las farmacéuticas, así como YouTube y Twitter, todas ellas en manos de familias del Cabal) y por los medios de comunicación de masas, principalmente la TV.

Los miles de médicos y científicos que están investigando y divulgando están siendo perseguidos, expedientados, censurados y hasta detenidos, con el agravante de ser demonizados como “negacionistas”, en una auténtica caza de brujas.

  • Los medios de masas recibieron más de 100 millones al inicio de la Operación COVID-19.
  • Los “caídos” están siendo recordados y homenajeados como “víctimas” mediante Ceremonias Masónicas Cabalistas o a Lucifer.

Esta es la “Nueva Piedra” de su llamado “Nuevo Orden Mundial”.

Como conclusión, quisiera hacer un breve recordatorio del mal, en diversos aspectos, que suponen las máscaras durante tantas horas al día y ya durante más de un año:

  • Inhalación del producto gaseoso de desecho.
  • Retroalimentación vírica y bacteriana: infecciones.
  • Hiperventilación del sistema simpático al no tener el CO2 salida libre.
  • Inmunodeficiencia provocada por la liberación de cortisol como consecuencia de la hipoxia e hipercapnia.
  • La hipoxia cerebral provoca falta de atención, reducción potencial cognitiva, cefaleas, desmayos, narcolepsia e isquemia.
  • La hipoxia cardiaca provoca aumento de la frecuencia cardiaca para recuperar el oxígeno que no se obtiene con normalidad. Esta taquicardia provoca a su vez mayor dificultad respiratoria, mareo, debilidad y confusión mental.
  • La hipoxia en sangre provoca reducción de la afinación motriz, de la coordinación y de los reflejos.
  • La hipoxia celular puede llegar a provocar el desarrollo deficitario de los órganos vitales, así como de sus funciones.
  • Los componentes de las mascarillas, así como el efecto de retención de otros gases externos a ella, puede provocar intoxicación o neumonitis química. Los principales gases son el formaldehido y tolueno, causantes de cáncer, Alzheimer, pérdida visual y cognitiva.
  • En el ámbito psico-social las máscaras provocan:

Estrés por la demanda de atención y esfuerzo.

Dificultad de la expresión oral e intercomprensión.

La expresión verbal y gestual (emocional) está cohibida.

Limitación de la lucidez y capacidad de pensar derivadas de la sensación de ahogo. El efecto del alcohólico nos indica que el más resistente al efecto de la mascarilla tiene mayor riesgo de acabar atrapado por ella y por las consecuencias de su uso prolongado.

Anulación personal. Del autoconocimiento y la autoaceptación. La cara o rostro no sólo nos identifica y permite que se nos reconozca, sino que es lo que nos hace “imagen de Dios”.

Coacción a la libertad de acción y atrofia de las cualidades de la inteligencia como consecuencia de la neutralización de determinados receptores y elementos cognitivos. La limitación sensorial y la falta de contacto físico provocan merma en la Inteligencia.

  • En el ámbito afectivo-social:

Dificultad para la sociabilización por miedo al contacto.

Reducción de la capacidad de empatía y aplanamiento emocional. Sin ver el rostro del otro no se pueden ver sus emociones.

Deterioro de las relaciones por ausencia de la comunicación no verbal y pérdida del significado.

Disminución de la autoestima por falta de respuesta gestual de las personas.

La desconfianza se superpone al intercambio afectivo.

Distorsión cognitiva más acentuada a la ya de por sí de esta generación provocada por el aislamiento sensorial.