El virus Sars-Cov-2 continúa sin ser aislado, ergo al día de hoy sigue sin existir. Si no se aisla no puede producirse secuenciación genética alguna. En los test rápidos, no existiría antígeno. Y en los encumbradas PCR no habría nada que detectar. ¿Primero de virología? Quia, primero de decencia.

Lo importante es el pánico para acojonarte

La gestión del miedo como insidioso y feroz instrumento de control. Individuos extremadamente vulnerables habitando un irreal y feo mundo conceptualizado mediante algoritmos de "riesgo". De paso, rastreados, husmeados, vigilados. Calculados y gestionados por el poder político. Y otros poderes. El mafioso médico-sanitario, axial.

La crisis provocada por la falsa pandemia nos retrotrae a la resurrección cíclica de formas de hiperpoder policializadas y militarizadas, que se vuelven más malévolas, fortachonas y despóticas que nunca, porque se naturalizan en la vida cotidiana ( una carpa por aquí, un hospital de campaña por allá) a través de diferentes usos y abusos, que comprenden desde nuestras desatinadas prácticas tecnológicas a la cristalización legislativa de diversas formas de feroz represión en aras del mantenimiento del denominado orden público. Sanitario. Todo en nombre del orden y la "salud". Enfermedad, of course.

Represión y control

Las draconianas medidas de aislamiento, persecución, intervención estatal-gran capitalista y control- social y mental-  poblacional mediante las nuevas tecnologías han supuesto una definitiva vuelta de tuerca al régimen de control cibernético. Un nuevo Ser represivo que llevaba décadas preparándose. Pero deviene nuevo, aclaro, esta alucinante tiranía al presentarse en los mass-mierda como conseguido paradigma de la eficacia, como única y unívoca respuesta efectiva ante falsos escenarios de emergencia que vayan brotando de aquí en adelante.

PCR, formidable pretexto. Generar más psicosis social. Naturalizar la soez represión. El control total. La maldad legitimada. ¿Lo consentiremos? En fin.