Sr. Director:

    La engañosa derecha que siempre ha existido, ha adolecido de un evidente complejo de inferioridad respecto a la izquierda, a la que ha dejado que se apropiase del campo cultural porque lo suyo, lo que le concernía a esa derecha engañosa, era mantener el orden, aunque fuera de forma injusta, y, sobre todo, el sistema capitalista.

Ayer, como quien dice, era Alberto Ruíz Gallardón quien proyectaba a la burguesita y militante comunista Ana Belén, que en sus horas bajas volvía a encontrar presencia y a buen seguro filón para recaudar. Hoy le toca el turno a otro personaje deleznable, a mitad de camino entre el rebelde sin causa y el hortera, Ramoncín, de funesto pasado por la Sociedad General de Autores (SGAE), cueva de Alí Babá que fue para diferentes personajes de la izquierda, que entraron al asalto con el único propósito de enriquecerse.

En el caso de Ramoncín, el oscuro objeto del deseo del señor Alcalde de Madrid, hablamos de un músico mediocre y de escasa trayectoria, de un tipo que a día de hoy no se ha sacudido el complejo de vallecano hortera, al que se le concede sin mérito alguno la Medalla de Oro de Madrid.

Así, cuando arrecía esa memoria histórica criminal que pretende arrasarlo todo, con la que Ana Belén y Ramoncín estarán encantados, los chicos del Partido Popular dejan bien a las claras cuáles son sus oscuros objetos de deseo.