Todos conocéis la expresión: “Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma irá a la montaña”. Su moraleja es animar a que tomemos la iniciativa en los asuntos que nos sean de interés, sin esperar a que éstos sucedan por sí solos.  La frase de marras la creó Francis Bacon, en su faceta de filósofo. No es baladí que fuera precisamente él, uno de los padres del empirismo filosófico y científico, quien la acuñara. Queridos niños, la experiencia es la base de todo conocimiento. Y como, precisamente, el empirismo enfatiza el papel de la experiencia, de la evidencia (especialmente la percepción sensorial), en la formación de las ideas y la adquisición del conocimiento; es una técnica idónea para mandar al carajo a las ideas innatas, tradicionales y, sobre todo, a las verdades oficiales de cada etapa histórica que no sirvan al interés común racionalizado y tengan en la perfidia su única razón (de ser, también).

¿Qué pensará el Señor Panceta de la situación actual de España, es decir: qué opinará de Espena? La quija es un arte que no domino, amén de que no quiero molestar al Señor Tocino, que lleva casi 4 siglos oficialmente fuera de esta dimensión, puede que el 5G sirva a tales efectos comunicativos, sobre todo cuando Apel saque su Ifon 19 –como homenaje a su Dios congojavírico – pero de momento prefiero hacerle un guiño al Señor Beicon y hablar de todo el empirismo que me hizo finiquitar a mi querida España y crear el neologismo de mi odiada Espena.

A nada que tengáis desarrollados todos los sentidos físicos, y el más importante de todos (que no computa como tal): el sentido común; sabréis que el advenimiento de Espena ha sido pertrechado desde hace 45 años y quedó oficializado el 14 de marzo del presente año, con el Real Decreto sobre el Estado de Alarma. Las degeneradas élites mundiales son la génesis de Espena y la degeneración cultural española es su artífice.  Una cultura “milenaria” (comillas porque a ver quien le pone el cascabel al gato de datar el inicio de nuestra patria) destrozada en todo su espectro desde el fallecimiento de Francisco Franco. Obviamente hay 1.001 fechas más, anteriores, de intento de desmembrar lo que por entonces había sido construido, pero ningún periodo histórico se asemeja, ni tan siquiera en un 0,001 % a lo que ha ocurrido en este periodo que resalto. ¿Quién no recuerda el intento napoleónico y Borbón de acabar con España? Curiosamente un hecho que es hoy más alabado que nunca, por “intelectuales” masónicos españoles de la ínfima talla de Pérez – Reverte, a quien Dios o Satán confundan. A tipejos como este, me los meriendo en seguida. En este caso diciendo, entre otras muchas cosas, por ejemplo: ¿por qué en 1805 – 3 años antes de la invasión napoleónica – España luchaba contra Inglaterra, aliada a Francia. Recordad Trafalgar, que encima nos traían la guerra a casa, coño. Y recordad todas las alianzas de esa guerra europea. Luego se extrañan de que el Duque de Wellington arrasara España, con la excusa de expulsar al gabacho… jajaja. ¡si éramos su enemigo poquísimos años antes! ¿qué iba a hacernos, felaciones? Y Gibraltar, un siglo antes, ya fue robada por ellos… es que parecemos tontos, cojones.

Otra fecha sublime es 711 y la traición de los visigodos patrios aliándose al moro. Otras lumbreras actuales sostienen que deberíamos haber sido territorio moro y maldicen a los cristianos, sobre todo a los Reyes Católicos y a Colón, ese bárbaro que lanzó la bomba atómica sobre la población civil de Hiroshima y, luego, Nagasaki. Paro porque el tema de este artículo da para escribir un gran ensayo, así que resumo muchísimo, casi groseramente, mi razonamiento e indico las principales causas de la destrucción cultural de España (no hablo del resto del mundo). Y aprovecho para hacer un llamamiento a cualquier mecenas desinteresado (es decir: esa entelequia de alguien con parné honrado para financiarme una obra escrita o audiovisual sobre este asunto. Soy editor literario y realizador audiovisual, así que sólo me falta la gasolina para que mi coche ande. Del resto, que es todo, me encargo yo):

1/ La invasión de inmigrantes legales e ilegales, financiada por el Estado espenol, al albur de las élites mundiales de las cuales forma parte, ojo, no son meros vasallos de ellas, sino que muchos espenoles ocupan puestos de mando en ellas. Estos seres antropomorfos han traído lo peor de cada casa y han vulgarizado y dilapidado nuestro intelecto, bajando el nivel a escala “botellón” (al final del mismo), es decir: todos borrachos, sin mejores ideas que matarse entre ellos, violar y vomitar lo ingerido. Fin de las inquietudes vitales de la sociedad espenola. Obviamente, queridos niños, hay excepciones, pero eso lo sabe cualquier ser inteligente, así que no lo mentaré más y sigo generalizando.

2/ Destrucción del catolicismo. Esto ya no era una religión, malditos retrasados mentales severos, sino la amalgama sociocultural, moral, política y científica del país. De hecho, el cristianismo fue la causa de (casi) todos los avances científicos, morales y civilizadores del mundo (bajo la premisa de “estudiar y conocer la obra de Dios”); hasta hizo de tutor de los bárbaros islámicos para que prosperaran sus tierras sometidas. El catolicismo era nuestro freno al Islam, al protestantismo que es el imperialismo anglosajón, al comunismo y, sobre todo, nuestro control al sionismo (y los judíos en general).

3/ La puta tele y su abrumador dominio sobre todas las cosas. Aquí incluyo a los deportes de élite, perrodistas, “intelectuales”, “artistas” y demás deformados cerebrales adinerados cuyo talento sólo es comparable con su maldad. La nauseabunda industria del entretenimiento (de la cual forman parte los mass mierda). Pan y circo (y cobrando el pan y las entradas al circo, cosa que eran gratis para los romanos). Psicopatía disfrazada de valores. Perfecto camuflaje masónico para captar feligreses irredentos y felices.

4/ Destrucción de la familia. La familia era el glosario de la vida digna, humanista, laboriosa, disciplinada y alejada de la molicie, la perversidad, la perversión y la violencia que había fuera del núcleo familiar. Suma familias decentes y tendrás una sociedad fuerte. Divide a la familia y vencerás a la razón, abriendo las puertas a la barbarie.

5/ Funcionarios empoderados. Tantos millones de apesebrados funcionarios, cuyo número se multiplica por 4 debido a los que dependen de ellos, bendicen cualquier genocida “versión oficial”, la implementan y, a otra cosa mariposa que mi sueldazo es vitalicio. El que cobra, manda. Tétrica perversidad y mutación del axioma social: “quien paga, manda”.

6/ El sistema educativo y sanitario, creador de analfabetos uno y enfermos crónicos otro.

7/ El congojavirus. La mayor falacia creada por el ser humano y aplicada al extremo, como no, en Espena. El mayor exterminio de derechos fundamentales. El momento más liberticida de la historia, avalado tanto por víctimas como por victimarios. El punto ABRUMADOR de inflexión entre la disidencia y el conocimiento y la barbarie. Entre la libertad y la esclavitud. Se acabó todo (lo bueno y razonable).

8/ La casta política y los magnates. Todos implementadores y beneficiaros económicos directos de los puntos de arriba.

Menos mal que soy mortal.