Hoy voy a hablar de la casa de lenocinio en que se ha convertido el voto más o menos patriota. Resulta que los números y las sumas de votos dan la victoria a los partidos que creen en una España unida y resulta que gobiernan los que quieren destruir esta gran nación.
 
¿Por qué no nos unimos todos de una vez en un Frente Nacional? ¿A qué estamos esperando? ¿ A que esta gente nos lleve a la ruina y al desastre?
 
Ante la gravísima situación por la que atraviesa nuestro país es hora de dejarse el personal de personalismos. La hora es trágica y se necesita de la buena voluntad de todos. Si no, nos veremos abocados a que Pedro Sánchez y compañía nos desguacen España. No podemos permitir que eso ocurra.
 
Se que se echa de menos a un líder capaz de aglutinar todo ese voto y a los que aburridos se han ido a la abstención. Desgraciadamente no se le ve en lontananza. Pero ello no es una escusa para dejar que los personalismos egocéntricos acaben por dejar via libre a las huestes rojas. Y que estas nos destruyan a todos y a todo en lo que creemos. Es imprescindible pues un poco de buena voluntad.
 
Y dejarnos de tonterías y tiquismiquis políticamente correctos. La izquierda se ha echado al monte y no renuncian a sus símbolos marxistas, ni a ese ideario. ¿Por qué tenemos nosotros que renunciar al águila de San Juán y al Cara al Sol? Es hora de valentía y de dejarse de complejos. Nos va la vida en ello.
 
Así pues, hago mi enésimo llamamiento a todo aquel que cree en una España unitaria para que confluya hacia un Frente Nacional liderado por nuestras banderas de toda la vida. Y con nuestros cantos de toda la vida. Como somos más y mejores se ganarían las elecciones por mayoría absoluta y se podría empezar con la gran obra de regeneración que necesita nuestra patria.
 
Para empezar, un gran plan de obra pública para darle pulso a la economía. También bajar los impuestos para que los emprendedores dispongan de ahorros y dinero para sus proyectos. Seguiríamos con un plan de repoblación con las medidas que expongo en mi libro Contra la despoblación ( Europa en la encrucijada). Y un plan de propaganda para concienciar a la gente de que es necesario trabajar por nuestro país y dejarnos de tanto subsidio y tanta paguita. En esto consistiría un primer plan de choque.
 
Así se neutralizaría los intentos de propaganda marxista. Por supuesto que habría que ilegalizar el comunismo y el separatismo.  Y volcar las energías de la gente en la creación y la investigación y no en la política. Ese medio millón de políticos que viven a cuerpo de rey por supuesto que sobran.
 
Y de esta manera llegar al punto clave y esencial, la SUPRESIÓN DE LAS AUTONOMÍAS.  Todo ese dinero que se ahorraría iría a potenciar la obra pública y a hacer un ejército moderno.
 
Pero para hacer todo esto se necesita una mayoría absoluta y una gran determinación de sacar adelante el país de una vez.  Por ello es necesaria la unión de los patriotas. Y urgente.  Todos deberían ceder un poco para que todos salgamos ganando.
 
Hay empresarios que andan detrás de ello. Pues no soportan más la actual situación de persecución y latrocinio. Así que el asunto del líder es una cuestión menor de momento.  Lo que es importante es tener las ideas claras de que hay que sacar al país de su astenia y mediocridad de una vez por todas. 
 
Les dejo. Voy a currar un poco en el campo y después a limpiar el gallinero. He hecho unos semilleros con flores de colores que forman la bandera de España. Ojalá que cuando estas flores se desarrollen esta empresa de la cual les he venido hablando estuviese lista y preparada. Una corriente de optimismo invadiría el país entonces. Estoy seguro de ello.
 
Por ello vuelvo a rogar a los líderes patriotas que se reúnan y formen un Frente Nacional único. Sin complejos y sin vacilaciones.  Es utópico dada la personalidad egocéntrica de muchos de estos líderes, pero es la única forma posible de salvar al país del desastre y del comunismo. Ojalá este humilde artículo les llegase a todos ellos y que entrasen en razón. Ya va siendo tarde.
 
Por que... ¿Por qué gobiernan ellos si nosotros somos más? No dejen de repetirse esta pregunta clave.