Los enemigos de nuestros enemigos son nuestros amigos.

En esta puta guerra los grandes beneficiados son EEUU y Reino Unido (además del dragón chino) y los grandes perjudicados Ucrania (a la que los anteriores ha dejado tirada cuando dejó de serles útil para putear a Rusia) y el resto de Europa (que tiene que aguantar ahora la severidad de un mayor grado de devastación económica, además de la devastación política y social que ya es definitiva e irreparable gracias a EEUU y Reino Unido), mientras que Rusia recobra su dignidad, aún a costa de la sangre derramada entre hermanos (Ucrania y Rusia lo han sido y lo seguirán siendo pase lo que pase porque la historia pesa mucho).

La lucha es Soberanismo (Rusia) vs Globalismo (y la rehén Ucrania,  abandonada a su suerte, la que pone más devastación y muertos por seguir las directrices de EEUU, Reino Unido y por supuesto esa organización criminal llamada UE, culpable de gran parte de los males de España).

Zelensky vino para buscar un acuerdo con Rusia y rebajar tensión en los territorios ucranianos prorrusos, pero se dedicó a ofrecerse a Occidente aún a costa de provocar a Rusia y ahora cosecha sus consecuencias. Si Ucrania tuviera un punto de sensatez se integraría en la Federación Rusa en pos de su supervivencia y a pesar de tanto desencuentro y genocidio estaliniano (holodomor) ejercido sobre los ucranianos pues la alternativa es peor, la de una nación fracturada. No se puede confiar en un titiritero con vocación de hembra, devenido ahora en un estadista quejumbroso aunque dicharachero y valiente (por ahora, pero menos que antes) como Zelensky. Ahora por fin está viendo como Ucrania ha sido abandadonada y arruinada, por lo que ahora sus prestensiones son mínimas y acabará rindiéndose y perdiendo más que si hubiera entregado Ucrania a Rusia.

Mientras que toda la Europa Occidental padece la tiranía de las infames organizaciones globalistas (UE, OTAN, ONU, OMS, etc), por si fuera poco, y particularmente en España (a falta de un cambio de sistema y por tanto de régimen), padecemos a toda esta puta escoria política, mafiosa y siempre deleznable, además de  genocida por acción u omisión, ya sea por la gestión plandémica y la devastación económica a la que nos han sometido a los españoles bajo  esta cerdocracia partitocrática.

Por éso que ojalá el Imperio Ruso se extendienda desde Vladivostok hasta las Canarias, pasando por el resto de la Europa continental.

Rusia es hoy la personificación de la lucha por la supervivencia de los estados nación frente a ese gobierno mundialista con un programa que es la Agenda 2030 (que defienden desde Vox a Potemos pasando por el resto en tanto son sicarios del globalismo). Sí, sabemos de la corrupción rusa, pero hay algo que la vertebra fuertemente: nación, tradición y religión (sí, han leido bien).

Por todo ello, y falta de una España dueña de su destino (UNA, GRANDE y LIBRE) bajo un sistema autocrático y un régimen cesarista, preferimos una España bajo el Imperio Ruso y el zar Putin que una España entregada al Globalismo, indigna, deshonrada, paniaguada y amenazada por Marruecos (siempre con el maldito amparo de los manifiestos enemigos de España como EEUU, R.Unido e Israel).

Dicho lo anterior, vaya desde aquí todo nuestro respeto a los caídos en esta guerra de ambos bandos (que además están demostrando unos cojones que no hay en España, y muy especialmente los ucranianos que están plantando cara a una potencia nuclear, ni más ni menos).

Arriba España y larga vida a la nueva Rusia Imperial, interesando de Putin que  no pare hasta conquistar toda Europa (una quimera, pero un bonito sueño teiendo en cuenta la pesadilla que vivimos en España desde 1978).