Son bastantes los hurtos y robos que se producen en las instalaciones del metro. Esas conductas se desarrollan, principalmente, en las estaciones situadas en las grandes ciudades, en las que la gran concurrencia de personas crean un escenario muy atractivo para los especialistas en sustraer bienes ajenos a través de actos constitutivos de delitos de hurto o robo.

Se ha podido conocer una importante novedad sobre el régimen de las penas aplicables a los carteristas. La Sentencia del Tribunal Supremo 112/2018 establece que se puede imponer la pena de prohibición de acceder al metro para aquellos que hayan delinquido en sus instalaciones. De ese modo, ha confirmado la condena impuesta a dos carteristas, que presentaron un recurso de casación frente la pena de prohibición de acceso al metro.

La sanción de prohibir el acceso a un lugar determinado se puede establecer por el artículo 48.1 del Código Penal si concurre la peligrosidad a la que se refiere el artículo 57 de la misma norma. Considerándose el metro un lugar único, no procede, según el Tribunal Supremo, limitar la restricción a algunas estaciones o líneas.

Debe tenerse presente que la fijación de la prohibición para acceder al metro permite que el penado pueda ser sancionado por introducirse en una estación. El fundamento legal se encuentra en el artículo 468.1 del Código Penal, que establece que aquellos que quebrantaren su condena, medida de seguridad, prisión, medida cautelar, conducción o custodia serán castigados con la pena de prisión de seis meses a un año si estuvieran privados de libertad, y con la pena de multa de doce a veinticuatro meses en los demás casos.

Hay que destacar que la pena de acceder al metro puede llegar a ser muy útil. Concretamente, sirve para limpiar el metro de carteristas y de personas que se han especializado en vivir de los bienes ajenos aprovechando que no es fácil pillarlos y que cuando les atrapan, acaban retomando sus actividades prontamente por la escasa entidad delictiva de sus actos.