Anteayer se ha comunicado la retirada del anuncio de La Grossa (La Gorda) de Lotería de Cataluña.

La presión de la opinión pública ha obligado a Lotería de Cataluña a retirar el anuncio de su premio extraordinario de Navidad, cuyo eslogan ha suscitado una oleada de rechazo en los sectores no separatistas de la política catalana.

Tratándose de Cataluña, y tras cuarenta años de gestión nacionalista/separatista (de una incompetencia y corrupción a la que se acerca sólo la del PSOE andaluz), este lema resulta totalmente oportuno, dado que sintetiza de forma muy aguda la realidad catalana, configurada ya durante el pujolismo. Los cuatro decenios de gobiernos nacionalistas han tenido como resultado una situación económica catastrófica, y que, por otro lado, era previsible ya en los 80, y caso de haberse analizado detenidamente las políticas del gobierno de Pujol; unas políticas comunistas, de constante aumento de la fiscalidad (la más alta de España, con la mayor presión fiscal y con el mayor número de impuestos propios), e incluso de presión al gobierno central a imponer los impuestos sobre sucesiones y sobre el patrimonio en todo el territorio nacional.

Todo ello, unido al Procès y el golpe de estado del 2017 (delito para el que Thomas Jefferson defendía la pena de muerte), así como los posteriores espectáculos circenses del separatismo (el cual ha demostrado carecer completamente del sentido de la vergüenza, el honor y el ridículo; y que no debe resultar extraño considerando el hecho de la llegada a la presidencia del sujeto Puigdemont, que no ha sido elegido en elecciones, y que había mentido en su CV —motivo suficiente para dejar la política—), han conducido a la fuga de 5.567 empresas hasta enero de 2019, además del desplome del 63% en las inversiones (que habían aumentado un 154 % en el conjunto de España, gracias a la Comunidad de Madrid, donde, por su lado, habían incrementado hasta el 259 %).

Son, por tanto, la inestabilidad, la incompetencia y la corrupción generalizada en la política catalana los únicos responsables del desastre económico en la región, y a la que hay que añadir la política hostil hacia la empresarialidad del gobierno del PSOE; es también el gobierno ilegal de la Generalidad (y todos los anteriores) el responsable de la fuga de empresas como la Nissan, que sin embargo mantiene sus fábricas en países como Reino Unido.

foto_portada_articulo_la_grossa_Georgi_Boyadzhiev