ENTREVISTA AL CORONEL EN EL ESPAÑOL DIGITAL

Con motivo de la promulgación de la infame Ley de Memoria Democrática, ampliación hasta el delirio de la no menos infecta de Memoria Histórica, ofrecemos a nuestros seguidores una entrevista en exclusiva con el Col. Lorenzo Fez. Navarro de los Paños y Álvarez de Miranda (colaborador habitual de esta web), quien fue en su día el único militar, que ya es decir, que dio la cara y defendió, estando en activo, la verdad frente a la mentira histórica. No se la pierdan y divúlguenla.

¿Fue usted en su día el único militar que informó a sus superiores sobre lo improcedente de la Ley de Memoria Histórica?

Pues lamentablemente parece ser que así fue, o por lo menos fue el único informe cuyo contenido trascendió al haberse filtrado parcialmente a la prensa por interés político. Lo que supone un delito de revelación de secretos oficiales ya que se trataba de un informe reservado.

Y si he dicho lamentablemente, es porque si mi advertencia de lo que suponía la infame ley 52/2007 y sus consecuencias, unido a las razones que daba por las que se trataba de una Norma torticera -auténtico fraude de ley- lo hubieran esgrimido, ya desde la tramitación parlamentaria, generales y tenientes generales con más peso específico que un simple coronel de infantería, la Ley no hubiera sido aprobada. O por lo menos hubiera tenido modificaciones sustanciales. Como de hecho tuvo el proyecto de ley para soslayar su inconstitucionalidad.

¿Nos puede resumir lo que ocurrió?

Voy a intentarlo, aunque narrarlo en detalle sería prolijo.

Mientras se tramitaba el proyecto de ley, yo lo seguía con interés en la prensa, pues comprendía que me iba a afectar, ya que mi destino era el de jefe del Campo de Maniobras y Tiro de Santa Cruz de Parga (CMT) en Lugo, pero además, al ser el coronel más antiguo, desempeñaba la función de Comandante Militar de  La Coruña y Lugo. Tanto en el CMT como en el edificio del Gobierno Militar de La Coruña, tenía elementos ornamentales que se verían afectados por la ley. Yo había jurado bandera el 15 de diciembre de 1971, hacía treinta y seis años, pero aquel juramento lo tenía presente:

¡Cadetes!

¿Juráis a Dios y prometéis a España, besando con unción su bandera, obedecer y respetar siempre a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y derramar, si es preciso, en defensa del honor e independencia de la Patria y del orden dentro de ella, HASTA LA ÚLTIMA GOTA DE VUESTRA SANGRE?

Y es preciso aclarar que “el orden dentro de ella” no era lo que podríamos definir como orden público, sino el ORDEN INSTITUCIONAL; es decir, los Principios del Movimiento Nacional y Leyes Fundamentales del Reino. Como tuvo a bien recordarnos nuestro general, el General director de la AGM, D. Antonio Balcázar Rubio de la Torre. Orden Institucional, aprobado en Referéndum por el pueblo español el 14 de diciembre de 1966

Así pues la ley de la de la memoria histórica parcial y sectaria que finalmente se aprobó, proscribía y perseguía la bandera que representaba la España que había jurado defender hasta derramar la última gota de mi sangre. También declaraba réprobo a Franco, mi primer jefe, al que había jurado obedecer y respetar siempre. Y siempre es siempre, vivo o muerto, como exige la lealtad que preconiza el credo legionario. Nada pues tiene de extraño que esa lealtad la pusiera de manifiesto en un MESINCET (mensaje sin clasificar del Ejército de Terra) (AQUÍ) completado y ampliado luego con un informe reservado (AQUÍ). Informes en los que se ponía de manifiesto que permanecía fiel a mi juramento y a mis lealtades. Juramento y lealtades a las que también estaban obligados el JEMAD, General de Ejército Félix Sanz Roldán, el JEME, Teniente General Carlos Villar Turrau y mi jefe directo, el General de División Ángel Guinea Cabeza de Herrera. Por ello resulta inconcebible que se me impusiera una grave sanción disciplinaria. Pero es que como dice el gran Fernando Vizcaíno Casas en su libro “Las Autonosuyas” En España, desde 1975, los solemnes juramentos no sirven para nada.

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¿Cuál piensa que fue la razón por la que se filtró un documento interno del Ejército a la prensa?

Ya se lo apunté anteriormente, fue una maniobra política. Zapatero, muy posiblemente siguiendo consignas internacionales, o mediatizado por ocultas obediencias, había iniciado un proceso involucionista hacia 1931 y el proyecto estrella era la Ley 52/2007 “de la memoria histórica”. Así pues era esencial para tal proyecto el sacarla adelante. Pero había el temor de que en las elecciones generales del ya próximo 9 de marzo del 2008 cambiara el gobierno y la ley recién aprobada quedase en vía muerta. Por eso al Gobierno le interesó, una vez más, agitar el fantasma del “ruido de sables”. Recordemos las declaraciones de Zapatero a Iñaki Gabilondo, que un indiscreto micrófono abierto hizo públicas… sí, nos interesa que haya tensión.

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Decir finalmente que el informe reservado (AQUÍ), dirigido a mi superior jerárquico como era preceptivo, el general Guinea tras leerlo lo tenía “durmiendo” desde hacía veinte días en un cajón de su mesa. Sin que en ese tiempo me hubiera sancionado o llamado para amonestarme, como determina el Régimen Disciplinario Militar cuando un superior conoce la comisión de una falta por parte de un subordinado. Lo cual indica que no consideró que el contenido del informe lo fuera. Transcurrido este lapso de tiempo el informe llegó a la “cúpula militar” en Madrid remitido por el Teniente General Juan Yagüe Fernández del Campo, temeroso de que se supiera, que conociendo su contenido, no había informado del mismo. Al recibirlo por esta vía el Teniente General JEME Carlos Villar Turrau, llamó indignado al general Guinea, que se encontraba de visita en Segovia, amonestándolo por no haberme sancionado todavía y exigiéndole que lo hiciera. A lo que este se plegó, a pesar de que el no haberlo hecho ya en veinte días, ponía en evidencia que no consideraba que hubiera cometido una falta disciplinaria.
En fin, ya he apuntado la dificultad de consignar, en poco espacio, las circunstancias del hecho que bien darían para escribir un libro con el oportuno aporte documental que conservo, y cuyo interés estriba en evidenciar las miserias y cobardías que explican la situación a la que se ha llegado en España.

Pero no quiero finalizar la respuesta a esta pregunta sin dejar constancia de que tras la sanción disciplinaria de un mes de arresto, que me impuso el general Guinea por exigencia del JEME Carlos Villar Turrau, pretendió este que además se apreciara la comisión de una falta grave, para que cumpliera la sanción en un establecimiento disciplinario militar (en prisión). A tal efecto ordenó que, además de la resolución sancionadora, se me instruyera un expediente por falta grave. El juez instructor al que correspondió la instrucción del expediente fue al General de Brigada Carlos Blond Álvarez del Manzano, que aún constándole el deseo del Teniente General JEME, Carlos Villar Turrau de que apreciara la comisión de una falta grave (por eso había ordenado la instrucción del expediente) resolvió en conciencia dictaminando:

El instructor que suscribe, habiendo realizado las diligencias exigibles, considera que de la actitud del coronel Lorenzo Fernández Navarro de los Paños Álvarez de Miranda no se deriva responsabilidad disciplinaria comprendida en el art. 8.18 de la LORDFAS (subrayado y negrita en el original)

Resolución que hizo en conciencia, y sin duda le honra, constándole que el JEME quería enviarme a un establecimiento disciplinario. El JEME Carlos Villar Turrau no pudo ya ordenar una nueva instrucción, con resolución “más dócil” a sus deseos, por haberse pasado -puertas giratorias- a la empresa privada y ocupar el puesto de JEME el Teniente General Fulgencio Coll Bucher que consideró como ajustada a derecho, la resolución del GB Carlos Blond Álvarez del Manzano.

Y como nobleza obliga, consignar finalmente que al pedir informes el juez instructor al general Guinea sobre mi comportamiento su dictamen escrito, que conservo (AQUÍ), dice:

…debo mencionar no obstante que el referido Coronel fue en todo momento muy correcto en sus formas, y me pareció un hombre íntegro que defiende sus convicciones, sin entrar en otras consideraciones acerca de las mismas.

Asensio Fdez.

No es mala opinión para una general que te ha impuesto un mes de arresto… si bien es verdad que por imposición del JEME y para no ver perjudicadas sus expectativas de volver a un puesto que era una canonjía.

Para finalizar el recordatorio sobre la actuación de los mandos superiores que intervinieron en los hechos, consignar que posteriormente fui vetado para ocupar cualquier destino ya en la reserva. Llegando a impedir el Teniente General Carlos Asensio Fernández (MAPER, General Jefe del Mando de Apoyo al Personal del ET) que ocupara hasta una vacante para la que yo era el único peticionario, y a pesar de haberme propuesto para ello por el propio general jefe del organismo al que pertenecía la vacante solicitada.

¿Qué hubiera pasado si más mandos superiores se hubieran opuesto como usted y con sus razones a obedecer la ley?

No hubiera habido lugar a la desobediencia, pues cargados de razón, y con argumentos tan irrefutables como los que yo expuse en el MESINCET y en el informe reservado, la ley no se hubiera aprobado en los términos en que se aprobó y entró en vigor (AQUÍ y AQUÍ). Pero quiero aclarar que yo no desobedecí la ley, simplemente informé al Mando, por el conducto que permite la disciplina, de las consecuencias que tendría y de las razones por las que era una ley incongruente. Sólo tiene que leer los términos con lo que concluye el informe reservado: Lo expuesto tiene suficiente gravedad como para que cada Escalón de Mando, en el ejercicio de sus responsabilidades CUMPLIENDO Y HACIENDO CUMPLIR LA LEY, pero utilizando cuantas posibilidades deje la misma, procure la permanencia de unos símbolos que además de formar parte de la auténtica MEMORIA HISTÓRICA son, se quiera o no, matriz del actual ordenamiento Constitucional

¿Cuáles han sido según usted los resultados de la aplicación de dicha LMH?

Aquellos de los que advertí al Mando. Pues el poner fuera de la Ley a Franco y a su Régimen, significa el hacer ilegítimos la Transición, la Monarquía y hasta la propia Constitución. Que es el objetivo último de la Ley. Por ello resulta inaudito que fuera admitida sin rechistar por quienes habían jurado defenderla. Y lo que es todavía más inconcebible, que la ley entrara en vigor, sancionada de su real mano, por quien era su principal víctima. Aunque sea cierto que por su regia voluntad, el papel constitucional de la Corona ha quedado en meramente ornamental… algo muy peligroso, pues es sabido que los adornos pasan de moda.

Ahora llega la Memoria Democrática ¿qué opina?

Que es una vuelta de tuerca más, tal vez la definitiva, del garrote vil con el que se quiere ajusticiar, ochenta y tres años después, al Régimen del 18 de julio. Que derrotó, primero en tres años de guerra, y luego en treinta y seis años de fructífera paz, a las fuerzas oscuras de la rosa y el mandil.

Hablando en términos militares, si la infame ley 52/2007 de Zapatero fue su particular victoria, la abyecta ley de la “Memoria Democrática” que prepara el narciso miramelindo Pedro Sánchez, es la explotación del éxito, la persecución y el aniquilamiento. Por ello se hace imprescindible, como preconiza la doctrina, lanzar un enérgico contraataque. Para el que hasta el momento no se vislumbra un jefe con capacidad -querer, saber y poder- de llevarlo a buen término. Habiendo no obstante cientos de miles de españoles dispuestos a seguir a quien alce nuevamente la bandera con el escudo de la España Una, Grande y Libre que alumbró la Constitución. Y que fue su propia Enseña, con un escudo al que posteriormente se le dio torticeramente el “cambiazo” mediante un simple Real Decreto. Y que a partir de la ley 52/2007 es además ilegalmente perseguido. Como le explicaré luego.

¿Estamos volviendo a los años treinta del siglo pasado con los mismos riesgos?

Exactamente. Pero yo diría que con los mismos riesgos no, que con mayores riesgos. Porque desde 1975 han pasado cuarenta y seis años, nos acercamos a los cincuenta, es decir, dos generaciones, a las que por un lado se les ha engañado miserablemente sobre la reciente historia de España -el paradigma la serie cuéntame cómo pasó– y por otra se les ha privado de la semilla del patriotismo. En este crucial segundo aspecto hay que resaltar la responsabilidad de Aznar suprimiendo (suspendiendo es eufemismo) el Servicio Militar por exigírselo CiU para apoyarle en su primera investidura cuando no había tenido mayoría. Muy bien sabía el independentismo catalán que tal medida era indispensable para su proyecto rupturista. ¿No lo sabía Aznar que se considera tan listo como Pedrito Sánchez guapo? ¿O lo sabía y es reo de traición a España? En cuanto a las dos generaciones que ya tenemos sin la referencia de España -excepto en lo referente a la Selección Nacional, recuerde que Iceta, “la gogó del Llobregat” consideraba los cincuenta años como el espacio temporal para alcanzar sus objetivos.

Puerta de Alcalá de Madrid en 1936

¿Cuáles serán las consecuencias de la aplicación de esta nueva ley?

Si llega a promulgarse, porque quienes tienen la obligación de hacerlo, no ponen los atributos de Mando -y viriles- sobre la mesa, las consecuencias serán las mismas, corregidas y aumentadas, que ha tenido la aplicación de la infame Ley 52/2007 y que ya han sido puestas en evidencia en las anteriores respuestas.

Yagüe Fernández del Campo

Concretamente en el informe reservado que elevé al Mando tras su promulgación. Como curiosidad resaltaré que al suprimir los títulos nobiliarios concedidos por el Régimen de Franco, perderá el suyo, Marqués de San Leonardo de Yagüe, (heredado de su padre el Teniente General Juan Yagüe Blanco que fue quien hizo los méritos) el Teniente General Juan Yagüe Martínez del Campo, su hijo, que es quien actualmente lo ostenta. Precisamente la persona que, con diligencia y susto, llevo al JEME mi informe reservado sobre la Ley 52/2007.

En lo personal, la promulgación de la nueva Norma me pondrá fuera de la ley. Por lo tanto seré un proscrito, pues seguiré defendiendo la memoria histórica de la era de Franco en cuyo seno nací y crecí. Así como también seguiré defendiendo su irrepetible figura, a la que juré lealtad, integrándome en el Ejército de la Victoria donde había combatido mi padre. No temo la persecución de la que seré objeto. La asumiré con orgullo, y me permito recordar a los esbirros de este Gobierno del nuevo Frente Popular -conjunción rojo-separatista como en el treinta y seis- que no hay enemigo pequeño.

Y parafraseando las palabras de la canción del pirata de Espronceda digo: ¿qué estoy condenado a muerte? ¡Yo me río! No me abandone la suerte y al mismo que me condena, colgaré de alguna antena, quizás en su propio navío. Y si caigo ¿qué es la vida? por perdida ya la di, cuando al besar mi bandera defenderla prometí.  Y aún podría seguir: Que es España mi tesoro, mi norte la lealtad, la ley es mi juramento, al que jamás he de faltar.

¿La obediencia debida tiene sus límites? ¿Cuáles son en caso afirmativo?

Por supuesto. La obediencia es la materialización de la lealtad, que tal que tal como la define el DRAE es el cumplimento de las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien. Así pues ese cumplimiento puede y debe tener distintos sujetos, el de las leyes, pero también el del honor. Por ello es consecuente que Franco, el autor de la mejor definición de disciplina de todos los tiempos, y el paradigma de lealtad a la República, se sumara finalmente al Alzamiento Nacional contra el Frente Popular. Cuando tuvo que elegir entre su lealtad a España y la obediencia a un Gobierno que había dejado de representarla, al estar secuestrado por quienes tenían por objetivo destruirla.

Igualmente podríamos decir de los mártires de la lealtad los capitanes Daoiz y Velarde y el teniente Ruiz, cuando tuvieron que elegir entre la obediencia al Capitán General de Madrid que había ordenado poner el tafanario a la francesada y su lealtad a España, a su juramento y a su honor.

Y respondiendo concretamente a su pregunta de ¿cuál es el límite a la obediencia debida? lo expondré con claridad meridiana: La obediencia al enemigo se llama traición.

El “estado de alarma” fue inconstitucional y se sabía ¿debieron desobedecerlo las FFAA que fueron quien, junto con las policiales, lo impusieron en la práctica?

Pues efectivamente, según el parecer de los expertos el estado de alarma fue inconstitucional o lo fueron las medidas que bajo su amparo se impusieron. Aunque yo creo que más por defecto de forma que por el fondo. Pero eso corresponde determinarlo al Tribunal Constitucional. Yo personalmente creo, sin descartar completamente la idea de que el Gobierno vio la ocasión de hacer sentir su poder, que el despropósito se debió más bien a incompetencia. Porque esas son las señas de identidad histórica del PSOE, y que sigue arrastrando pasados ya ampliamente sus cien años de hediondezSectarismo, prepotencia e incompetencia.

Pero si tenemos en cuenta que la decisión del Gobierno pudo tener por objetivo cortar la propagación de la pandemia -tras haberla impulsado autorizando la concentración de femirrojas y femizorras (con algún “trucho” intercalado) podríamos catalogar el estado de alarma como decisión errónea o desafortunada, categoría en la que no debe entrar esa desobediencia de las FFAA y fuerzas policiales.

Por el contrario, en el caso de la profanación de la sepultura de Franco, sin otro objetivo que vengarse de un cadáver y humillar a quienes le habían sido fieles en vida, si debiera haber dado lugar a esa desobediencia que apunta. Especialmente por parte de los mandos superiores de las FFAA y FSE que le habían prestado juramento de fidelidad… y no digamos de S.M. el Rey. Pues aunque su función haya quedado en meramente ornamental, como ya he dicho, llegado el momento, hasta un florero estrellado con estrépito contra el pavimento, puede detener una acción infame. Máxime cuando se cuenta con la lealtad del Ejército y la bellaquería la perpetra un empalagoso y ególatra miramelindo.

Situación actual de nuestras FFAA en relación con su obligación de defender el ordenamiento constitucional (Art. 8º de la Constitución)

El artículo 8 de la Constitución es papel mojado si no lo ponemos en relación con el artículo 62 h) Corresponde al Rey el mando supremo de las Fuerzas Armadas. Piense que el ejército es una institución jerarquizada, la institución jerarquizada por antonomasia y por ello las FFAA en conjunto no pueden tomar decisiones colegiadas. Es pues el Jefe Supremo del Ejército quien debe ordenar que las FFAA cumplan su obligación en relación con ese Art. 8 de la CE.

Solamente cuando el Mando Supremo del Ejército, no cumpla ni haga cumplir ese artículo octavo de la CE, es cuando un nuevo Daoiz, un Velarde o un teniente Ruiz, tienen la obligación moral e histórica de tomar la iniciativa.

No sé si he sabido explicarme.

¿Podrán reescribir falsamente la historia por más tiempo?

 Desgraciadamente sí. Y a fe que lo están haciendo con notable eficacia.

La única dificultad colectiva que hasta ahora han encontrado (al margen de las admirables individuales como la de Pío Moa) es la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF) Y por ello uno de los objetivos de la abyecta ley que se encuentra en trámite parlamentario es ilegalizarla, para impedir su imprescindible acción en defensa de la Verdad Histórica. Si lo consiguen podrán reescribir falsamente la reciente historia de España. Que es su objetivo. Ocultando además los crímenes del Frente Popular en general y del PSOE en particular, así como su responsabilidad en el inicio de una guerra fratricida que adquirió el carácter de Cruzada de Liberación Nacional. Y harán imposible restablecer la verdad mediante la investigación histórica.

Entonces será imprescindible echarse al monte, cavar trincheras o volver a las catacumbas.

Un nombre: Franco

Como me he extendido más de lo previsto, seré breve.

Franco, el español más grande que vieron los siglos pasados, presentes y esperan ver los venideros como dijera Cervantes de la ocasión de Lepanto.

Franco ha muerto, pero vive en su ingente obra. En su victoria en la guerra y en su victoria en la paz. Resucitando de sus cenizas, cual Ave Fénix, a una España difunta que resurgió de su glorioso pasado histórico -gracias al Movimiento Nacional- con la triple voluntad de ser Una, Grande y Libre.

Por eso el lema de esa España nueva por la que luchamos y lucharemos será: ¡¡¡FRANCO VIVE!!! ¡¡¡ARRIBA ESPAÑA!!!

Otro nombre: España

España…. difícil me lo pone. Para mi España es su historia más gloriosa y volviendo los ojos a ella, su futuro más prometedor.

Está representada por la bandera que ondeaba en todos los buques y acuartelamientos de España en el año 1971, cuando juré solemnemente derramar hasta la última gota de mi sangre en su defensa. Bandera cuyo escudo, aunque ligeramente modificado, figura en la primera página de la vigente Constitución de 1978. Bandera con el águila de San Juan, hoy perseguida, que me evoca las conocidas estrofas:

¡¡¡Soldados!!!

la patria entera

para nosotros sagrada

ondea en esa bandera

que representa a la Nación

traidor es el que la abandona

o la vuelve mancillada…

¡¡¡y la Patria no perdona

el crimen de la traición!!!

Para terminar, ¿quiere añadir algo más?

Sí, recalcar algo que considero esencial. En el Proyecto de Ley, en su Art. 17. Símbolos y monumentos públicos, sí se proscribía el escudo de la bandera con el Águila de san Juan, en cuanto se identifica con el régimen instaurado a su término (al término de la guerra) Pero sin duda algún asesor jurídico hizo notar que ello sería tanto como declarar ilegal el anterior Régimen -algo que sin duda era lo que pretendía la Ley- pero que en tal caso haría ilegal, no sólo la Transición, la Monarquía, la Constitución de 1978 sino incluso la propia ley que se pretendía aprobar. Es decir, se venía abajo jurídicamente, todo el “chiringuito” institucional. ¿Cómo se solventó el grave problema planteado? Pues dando en la Ley en el Art. 15. Símbolos y monumentos públicos, una redacción lo suficientemente ambigua (auténtica gaseosa, La Casera o La Revoltosa) para que lo que no podía ponerse en la Ley pudiera luego exigirse mediante una aplicación torticera. Ello supone la prueba más evidente del dolo de quienes la sacaron adelante. Porque como puse de manifiesto en los informes (de Comandante Militar de La Coruña y Lugo y como jefe del CMT de Parga) el escudo con el águila de San Juan, no podía considerarse comprendido entre los

Escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura

Pues había sido el ESCUDO OFICIAL DEL ESTADO ESPAÑOL desde el 2 de febrero de 1938 hasta el 19 de diciembre de 1981 y como tal fue reconocido y respetado, no sólo por todos los españoles, sino también por TODA LA COMUNIDAD INTERNACIONAL y a su amparo, y durante su vigencia legal, tuvo lugar el nombramiento de S.M. D. Juan Carlos I como Rey de España y Jefe del Estado, así como también tuvo  lugar el proceso constituyente y la promulgación de la Constitución de 1978 por lo que no puede considerarse ni “inconstitucional” ni “preconstitucional” ya que la Constitución, no sólo no lo suprimió, sino que coexistió con él más de tres años.

Y podría haberse añadido que además figura, ennobleciéndola, en la primera página de la Constitución.

Estos irrefutables argumentos, que a través de mis informes fueron conocidos por la “cúpula militar” no tuvieron otra virtualidad que mi arresto y cese en el destino.

Lamentablemente en aquellos momentos no existía VOX, que sin duda, con tales argumentos, habría podido evitar -recurriendo a la justicia- que por la vía de los hechos consumados se persiga contra toda ley y derecho la existencia, como elemento ornamental, del escudo con el águila de San Juan hoy proscrito.

Esperemos que si VOX llega al poder pueda con estos argumentos enmendar tamaño desafuero.

Precisamente uno de los objetivos de la nueva ley de la “Memoria Democrática” que se está tramitando, es acerrojar las fisuras legales de la infame ley 52/2007 para bloquear toda posibilidad de recurso y alcanzar así el objetivo que se ha propuesto el nuevo Frente Popular ahora en el Gobierno (conjunción rojo separatista como en el treinta y seis) establecer que no hay, ni puede haber, otra legalidad que la dimanada del golpe de estado perpetrado por el PSOE el 14 de abril de 1931.

Sin duda se avecinan tiempos recios. Pero en España siempre habrá una nueva Covadonga con voluntad de que la Reconquista dure, si es necesario, ochocientos años.

Así se lo pedimos a Dios y en ello estamos.

Aunque cueste sangre, sudor y lágrimas.