En mis dos artículos precedentes he insistido constantemente en una realidad, difícil de admitir probablemente: ni el Coletas, ni el Falconetti, ni Bildu, ni la Esquerra, ni las feministas, ni la Memoria Histórica, etc., han  sido la causa real  de la ruina actual de España, pues solo han sido instrumentos idóneos y eficientes al cien por cien, manejados por alguien que sabe lo que hace. De este alguien hablaremos hasta  conocerle a fondo.

Es una organización bimilenaria perfectamente estructurada y,  por eso,  ha podido adueñarse, no solo de España sino, igualmente, de los Gobiernos del mundo. Sin ella no se explica nada de cuanto ha ocurrido a partir de del final del siglo XIX.  Es tan poderosa que, puede reírse, ya,  de los Estados-nación --incluido el más poderoso del mundo, los Estados Unidos de Norteamérica--.

Son dueños de la mayor parte de las riquezas de la Tierra y juega con las finanzas mundiales,  como el gato con el ratoncito que tiene entre sus garras.  Quien no capte esta realidad vive en otro mundo irreal o está ciego.

Esa organización tiene nombre o, si se quiere, varios nombres, sinónimos. Yo utilizo dos: Uno, (que se lo puso, nada más y nada menos, el “Águila de Patmos”, el discípulo amado de Jesús, el  hombre que más profundizó en las enseñanzas del divino Maestro). En el Apocalipsis, san Juan Evangelista,  la bautiza como “Sinagoga de Satanás”, (Apocalipsis cap. 3, vers. 9).

Como no podía ser de otro modo, la denominación es perfecta. Ya Cristo nos había ilustrado sobre la “esencia de la naturaleza del Diablo”, la había definido como “Padre de la mentira” y “homicida desde el principio”; lógicamente  su “sinagoga” había de ser “una organización cimentada sobre la mentira y el crimen homicida”. Uno de los grandes especialistas en la materia –Monseñor Jouin—nos explica muy su composición: son una “pequeña minoría de judíos perversos y omnipotentes” Si tenemos clara esta realidad jamás caeremos en el error de confundir esa “pequeña minoría” con el Pueblo Judío. Yo, para mayor seguridad  llamo siempre “sionistas” a esos perversos, miembros de la Sinagoga de Satanás,  aislándolos del  resto de los judíos.

El primer nombre, utilizado para hablar del enemigo mortal de España es por lo tanto: “Sinagoga de Satanás”, pero uso también el equivalente, “Poder Supremo ‘sin rostro’…” Este segundo, se lo he puesto yo, sí, y es una descripción breve de la  “esencia” de la esa organización, No he tenido  que exprimir demasiado mi caletre pues, sin la menor duda, el Poder Supremo rige los destinos del mundo a su gusto: tiene en sus manos, a efectos prácticos,  todo el oro, todas las finanzas, todas las minas y fuentes de riqueza del orbe y controla, por medio de sus sectas y de los miles y miles de organizaciones menores,  todos los gobiernos de la Tierra.

Por otra parte, ciertamente,  “no tiene rostro”. Ellos mismos lo proclaman, con toda la cara dura del mundo: “Somos invencibles, porque somos invisibles”. Nadie sabe quién tiene la rienda última de ese Poder Supremo. Conocemos, ¡eso sí!, algunos de “sus agentes” mundiales: Soros, Bill Gates, los Rothschild, los Bilderberg, la Liga Antidifamación, etc., pero nadie sabe quién da las órdenes. Desde hace muchas décadas,  admiro esa inteligencia satánica que rige el mundo. Claro que, ya nos lo sugirió en su momento,  nuestro divino Maestro, Jesucristo,  cuando reconoció al diablo, el título de  “Príncipe de este mundo”. (Es evidente: ¡No he inventado yo la pólvora, ni la sopa de ajo!).

Conocen ya, pues,  el nombre de nuestro verdadero enemigo: La Sinagoga de Satanás --o Poder Supremo “sin rostro”--  pero, de poco nos servirá conoceré nombre, si ignoramos quién es y cómo trabaja.

Mi propósito es que los españoles no sigan en las nubes y, conociendo al enemigo, sepan cómo reaccionar y actuar.

Utilizando la reducción al absurdo: ¿Qué pensar de quienes intentan curar el cáncer  a un enfermo de cáncer cuyo único mal es que “tiene rota la pierna”?…  Pues así actuamos ahora en España. Creemos que quien gobierna nuestra Patria es el Dr. Cumfraude,  cuando la “Sinagoga de Satanás”  es quien dicta las leyes del Gobierno y utiliza a los políticos, --todos ellos pobres peleles--, sometidos a las órdenes de las diversas Logias a las que obedecen ciegamente. No hay un solo partido político nacional o de Comunidad, cuyos dirigentes no esté contribuyendo a la destrucción de España –salvo, por ahora,  Abascal y su equipo. Si lo dudan podremos analizar lo que han hecho todos los políticos desde el 22 de noviembre de 1975…: se han limitado a medrar y al “acatamiento de los ucases” del Poder Supremo “sin rostro”, empezando por la Constitución del 78,  redactada en las cavernas de la “Sinagoga de Satanás”. Con nada disfrutaría tanto como demostrando la traición de todos cuantos han tenido poder en España, desde el perjuro Sucesor, y el nefasto Suárez, pasando por el mayor traidor a Franco --que puso a Galicia en el camino del separatismo--, y por Aznar, Felipe, Rajoy y la mierda de los dos últimos Jefes de Gobierno.

Juan Carlos, aparte de su perjurio y traición, pasará a la historia como el mayor tonto que se ha sentado en el Trono español. El Caudillo le dejó todos los poderes para proseguir el camino del éxito en la nueva Edad de Oro y,  él,  como hacen los niños idiotas con sus juguetes, no los valoró y los tiro al muladar de la Democracia, sin reservarse, al menos, la facultad de dar una patada a los Gobiernos traidores a España. Y debemos aguantar a  unos cabrones, cabronas y cabronos, en la Moncloa mientras les dé la gana --impunes y chuleando--, defecando  leyes antiespañolas y demostrando que cualquier imbécil puede llegar a ministrillo.

En los próximos artículos veremos “la esencia y los métodos” --verdaderamente geniales-- de nuestro enemigo mortal, que ha logrado reservar los derechos para los hijos de mala madre,   con leyes cuyo único objetivo es protegerse y arruinar España reservando la cárcel y las multas para la gente decente. ¡Genial, sin duda!