El sentimiento independentista el general se ha extendido de una forma realmente espectacular. Todo el que puede, pretende independizarse de lo que no le conviene, de lo que no le agrada o de lo que le resulta insoportable. Eso ha estado ocurriendo con Cataluña, cuyos dirigentes siguen intentando independizarse, aunque también ocurre, de manera encubierta, con otras entidades en España.

Se ha indicado en algunos medios de comunicación que Podemos Andalucía se ha convertido en un partido político autónomo, por lo indicado por Teresa Rodríguez, que quiere cumplir con los deseos que fueron emitidos en la II Asamblea Ciudadana andaluza. Según las mismas fuentes, el evento ya fue comunicado a Pablo Iglesias, que, probablemente, querrá dar guerra antes de permitir que sus planes políticos y su estrategia se hundan con escisiones de aquellas secciones territoriales de la formación que no acepten sus planteamientos y que quieran diseñar sus propios programas y sus listas electorales.

 

El modelo expuesto por Teresa Rodríguez es el querido por Íñigo Errejón, que desea la implantación de un funcionamiento descentralizado en Unidos Podemos. Pablo Iglesias, probablemente, tendrá la idea de apostar por el centralismo organizativo, aunque resulte incoherente ese planteamiento con sus propias afirmaciones.

 

Parece que, en Unidos Podemos, no existe una auténtica unidad y que, el que pueda, va a intentar huir con la parte del partido que sepa controlar para evitar la pérdida de las facultades inherentes a la condición de líder en los partidos políticos. Este hecho acabara provocando un replanteamiento de las opciones de los dirigentes del partido liderado por Pablo Iglesias.

 

Es probable que, finalmente, tengan que pensar en la opción de celebrar votaciones de independencia de las secciones territoriales en la Unidos Podemos. Ciertamente, seria una opción fantástica para garantizar la democracia, que no existe verdaderamente en los grandes partidos políticos, en Unidos Podemos.

 

Cada uno quiere su propio chiringuito y tener el control de las herramientas que a su disposición puedan estar. Es lógico, pues aquel que tiene más poder, más poder quiere, como dicta la propia naturaleza del hombre, que dificultades tiene para no sucumbir ante interesantes tentaciones.