La Asociación “Plataforma Patriótica Millán Astray”, Asociación de Veteranos Legionarios, ha registrado una carta en el Ayuntamiento dirigida al presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla, Eduardo de Castro, para pedirle “protección para la estatua del Comandante Franco sita en el Puerto de Melilla” al amparo de lo dispuesto en la normativa de protección del patrimonio histórico. Entre los motivos que argumenta el documento, la asociación ha subrayado que “la estatua está catalogada dentro de la lista del Catálogo de Monumentos y Placas de la Ciudad Autónoma de Melilla, publicado por la misma”. En ella se manifiesta que la estatua está en el Bien de Interés Cultural (BIC) del Conjunto Histórico Ciudad de Melilla, concretamente junto a los lienzos exteriores de la muralla entre las torres de San Juan y el Torreón de la Florentina. La entidad expone diferentes razones militares, culturales y legales.
 
La Asociación “Plataforma Patriótica Millán Astray” ha resaltado en la petición dirigida a Eduardo de Castro que “la estatua en cuestión debe ser considerada un bien inmueble por muchos motivos, pero especialmente porque por su envergadura no se puede comparar a un libro o a un simple elemento decorativo. Además de que su traslado exige de medios especiales similares al traslado de una edificación. Por ello sería inseparable de su entorno, y no se podrá proceder a su desplazamiento o remoción”.

Por otro lado, ha añadido la asociación, “la normativa aplicable exige la redacción de un Plan Especial de Protección de la zona declarada BIC, pero se carece del mismo donde se recojan las condiciones de mantenimiento de paisaje urbano, y de catálogo y jerarquización de los monumentos, y sin él no se puede proceder a dicha retirada, en donde se habría de justificar el hecho, tras el oportuno proceso aplicable”.

Al mismo, ha subrayado el valor histórico de estatua. “Como Usted sabe -ha indicado en la carta al presidente de la Ciudad-, dicha estatua NO entra en el ámbito de La Ley de la Memoria Histórica en vigor, por cuanto que evoca no un hecho “franquista” en el marco temporal del periodo de dicha Ley, que va de 1936 a 1975, sino que evoca la salvación de Melilla en el año 1921 tras el desastre de Annual. Además, según tenemos entendido, dicha Estatua fue colocada en Melilla en el año 1978, ya en plena normalidad democrática”.

De hecho, ha proseguido la entidad legionaria, la colocación de dicha estatua en su ubicación de Bien BIC tiene su plena justificación histórico - artística y legal, “por cuanto que el desembarco de Franco, junto con Millán Astray y sus Legionarios, en el Puerto de Melilla supuso que la Ciudad no fuera saqueada por los insurrectos y sus pobladores asesinados”.

En conclusión, ha indicado que “Franco evitó que lo sucedido en Annual se repitiese en Melilla poco después. Ya sólo por ese hecho, evocado con dicha estatua, en dicha ubicación, exigiría de cualquier autoridad política de dicha Ciudad, del signo que sea, fuera constantemente homenajeada, y rendido tributo a dicho hombre en dicha acción, y ese es y debe ser su obligación, como máximo regidor de la Ciudad Autónoma de Melilla”.

La Asociación “Plataforma Patriótica Millán Astray” ha asegurado que defiende la verdad histórica y por ello quiere “desea dejar claro que el Comandante Franco ganó y mantiene importantísimas condecoraciones militares extranjeras, como por ejemplo La Legión de Honor de la República de Francia, en sus categorías de Oficial y Comandante, y que a pesar que los odiadores profesionales han intentado arrebatársela, la Justicia de ese país ha dictaminado que ese Honor Militar debe pervivir hasta el final de los tiempos”.

Por último, la Asociación “Plataforma Patriótica Millán Astray” propone que se haga una consulta pública o referéndum a tal efecto en la Ciudad de Melilla, “pues estamos seguros que la misma carece de cualquier apoyo popular, salvo el afán pertinaz, incansable e irresponsable de los de siempre en enfrentar a la población, alimentar odios entre el pueblo y de esa manera así poder afianzar su poder y encubrir así sus evidentes ineptitudes contemporáneas”.