Abajo, parias de la tierra… ¿Es así como comenzaría usted la Internacional, Sr. Iglesias? Ya se le veía el plumero cuando, echando exabruptos sobre la casta, usted apuntaba maneras de superprofesor en la universidad, ejerciendo con la décima parte de los méritos de muchos que se quedaron atrás, bueno, usted y sus coleguitas de cátedra barata, que son unos cuantos, porque usted, o tú, que casi prefiero tutearte, que eres un colega del pueblo, un luchador por sus derechos y libertades, promotor de aquella inmundicia que llamasteis 15M, vergüenza del mundo civilizado ¡Cómo se meaban tus colegas en las botas de los policías, mientras les cubrían de insultos y amenazas! Y mientras, tú, el gafitas, la otra y el otro, venga de mitin en mitin, aplaudiendo en el escenario, siempre aplaudiendo, como los rumberos. Pues decía que tú (y tu tropa) venga a cobrar sueldos y dietas, que si Venezuela, Irán, las universidades (¿pero íbais a clase?) el partido, etc. al son del tic-tac que vociferabas sin mucho estilo en tu primera campaña electoral mientras tus amiguetes clamaban por la guillotina, y lo decían en serio.

          Cinco millones se creyeron tus cuentos chinos, o votaron con las tripas, vete a saber, y ya erais casta, con setenta escañazos en Madrid.

          Eurodiputados también, que me gustaría saber cuántos, incluido tú mismo, habéis renunciado a una de las dos actas, etc. Más sueldos, más prebendas, que ser casta en esta tierra que cuarteó Don Adolfo en diecisiete cachos es la hostia. Lo del casoplón estaba cantado, pero antes de nada (luego hablaremos de Villa Coleta) me vas a permitir que me presente. Yo soy uno de esos que tú llamas despectivamente fachas, de los que, dirigiéndote a tu tropa, cuando saliste cabreado de Intereconomía, porque te dieron pal pelo, dicho en castizo, pediste perdón por no partirnos la cara, de los que uno de tus compinches, uno muy mal encarado y que rezuma odio por los poros, dice que somos (sic) fascistas con navaja, nada menos. Mira, Pablito, porque te puedo seguir tuteando ¿verdad? Pues verás; yo no soy de los que van pidiendo perdón por no partir la cara a nadie, más bien, es algo que detesto.

           Quizás, porque a ti te aplican la otra vara de medir y te sale gratis, te envalentonas y rebuznas, o ni eso, que hasta el saber rebuznar tiene su poquito de estudiar. Jamás he llevado navaja ni conozco fascistas que la lleven. Y te puedo asegurar que conozco a montones de fascistas. Si me permites un inciso (enseguida estoy contigo) explicaré a los lectores que el significado del vocablo fascista está desactualizado en el Diccionario de la Real Academia. Ya no está vinculado a una ideología política concreta, sino que debería especificarse en dicho volumen como Dícese de aquel que, haciendo acopio de valor, se atreve a llevar la contraria a la izquierda. Por eso conozco a tantos fascistas. Yo soy uno.

            Siguiendo contigo, Pablo, colega, me has dejado flipado con lo del casoplón. La verdad es que te imaginaba una vida de super lujo, ni lo dudaba, pero con discreción. Vale que no en Vallecas. Algo así como una casa de campo de verdad, en un pueblo de verdad, de la Sierra Pobre de Madrid, mi pueblo por ejemplo, con buenas vistas, una huerta, granja con animalitos, parcela de sobra con prado silvestre y olor a tomillo, hasta con una pequeña presa que recogiese las cristalinas aguas de un riachuelo para darse un chapuzón ecológico, algún domingo de tapeo en el pueblo con los paisanos, haciendo campaña, qué majo el coleta…

            Una gran casa de pueblo, con muchos más metros, que te habría costado también seiscientos mil pavos sin meter tanto ruido, meloncete.

            Pero no. Te vas a una urbanización de pijos, infestada de esos que tú llamas fascistas (¿Vas a partirles la cara a todos?) cochazos de lujo en cualquiera de sus calles, criadas, jardineros, chóferes, que sirven a señoritos que habría que (sic) pasar por la cuchilla de la guillotina, según el inapelable juicio de la inquisición roja que tú representas ¿O me vas a negar ahora que no se os llenaba la boca con la palabra guillotina? A lo mejor es que vas de incógnito y, cuando te toque ser presidente de la comunidad de vecinos, pides una derrama para instalar el invento frente al club social. Pero me da que no. Basta con ver las fotos publicadas de Villa Coleta para darse cuenta que ni Torrente en su mejor película habría escogido un chalet de nuevo rico tan hortera para filmar alguna de sus fiestas ¡Vamos chavales, que llega el Coleta!

            Si te soy sincero, me da que eres consciente que tu partido político, Podemos, ya tocó techo y jamás volverá a tener esa representación parlamentaria, que quienes os votaron con las tripas porque el país estaba en la ruina que provocaron otros de la casta, ya miran para otro lado. Sabes que cuando el barco se hunde hay puñaladas de todo tipo por salvar el pellejo. Y a tu gente, que le den bola. Tú ya te lo has montado bien. Sueldos vitalicios, puertas giratorias… Córtate la coleta, chaval.

 

            El Zorro de Guadalix.