Publicado por Enrique de Diego en Rambla libre

Con absoluto bochorno, se ha puesto en marcha el trama final de la demencial operación judicial del juez Santiago Pedraz y el fiscal contra Miguel Bernad y el sindicato Manos Limpias, del que incluso se pide su ilegalización, en plena torpeza totalitaria.

Vaya por delante que el juez Santiago Pedraz nunca debió ver esta causa y hace tiempo debió inhibirse por su manifiesta amistad con el exjuez Baltasar Garzón, que fue expulsado por denuncia presentada por Manos Limpias.

En lo que parece una mezcla de revancha monárquica y de puntilla final al Estado de Derecho, el juez Pedraz ha hecho un auto propio de un demente o de un revanchista, mientras el fiscal pide 25 años de cárcel contra Miguel Bernad, inventándose una “organización criminal”, en la que Manos Limpias simplemente sería un satélite de Ausbanc y de Luis Pineda, sobre lo que no hay pruebas ni puede haberlas, porque nunca fue así. Es más, existen pruebas de que Luis Pineda transmite que no puede hablar por Manos Limpias, porque estos no se mueven por dinero.

Miguel Bernad. /Foto: ramblalibre.com.

Hay algunos apartados del auto de Pedraz que entran dentro del delirium tremens judicial, como en lo relativo al caso Noos, en el que, contra todas las evidencias, se afirma que se negoció “la retirada de la acusación“, cuando es notorio que ni hubo negociación ni mucho menos retirada. O cuando se afirma que fue Luis Pineda quien ordenó no seguir con las acciones sobre el presunto asesinato de Emilio Botín, cuando Miguel Bernad actuó de manera transparente y diligente poniendo la denuncia que se le había hecho llegar en manos de la Fiscalía e informando a Ana Patricia Botín, señalada en la denuncia ante notario como inductora.

De esa manera torticera, de gente sin escrúpulos, se acusa a Miguel Bernad de los mismos delitos que Luis Pineda: estafa, extorsión, amenazas, administración desleal, fraude en las subvenciones y pertenencia a organización criminal. Miguel Bernad no ha cometido ni el más mínimo delito, es una persona honrada a carta cabal, que no se benefició personalmente lo más mínimo. ¿Cuánto dinero establecen el juez y el fiscal que se llevó Miguel Bernad de esa trama criminal de estafa, extorsión y amenazas? 0 euros. ¡0 euros! Del registro de su casa se incautaron de 250 euros. Bernad vive de su pensión de funcionario municipal. Sus cuentas corrientes han sido en todo momento modestas.

Estamos ante un juicio político que ofende al mínimo del sentido universal de lo que es justo y ante una revancha por haber tenido la osadía de sentar en el banquillo a Cristina de Borbón. Pedraz da asco.