Pido perdón de antemano a los lectores que puedan sentirse molestos por el hedor que puedan desprender las líneas que siguen, pero en aras de la expresividad no tengo más remedio que echar mano de un epíteto que goza de abundantes acepciones en el diccionario de nuestra lengua.

Los unos

Son unos mierdas. Unos mierdas de asamblea de facultad de hace cincuenta años a los que tenemos que soportar sentados en el gobierno, al que llegaron con una mierda de votos porque un tuercebotas necesita de ellos para alimentar su psicopatía, su ego y mantenerse como un aspirante distinguido a chico de los recados del globalismo.

Este último cantamañanas, cuyo mayor mérito y delito académico fue obtener un doctorado escrito y plagiado por terceros, tiene su mejor marca de indignidad en haber dinamitado por los aires el partido del que ha estado "mamandurriando" buena parte de su vida. Ha roto un partido, que a pesar de su siniestra historia desde su creación hasta que desapareció después de la victoria de Franco, los USA, la CIA, y la pasta de la socialdemocracia alemana resucitaron para el teatrillo de la llamada transición y neutralizar a los comunistas.

Aquel socialismo preñado de violencia y arbitrariedad fue reconvertido en un aseado y encorbatado partido socialdemócrata que , por cierto, debido a su ineptitud se inauguró echando industrias y obreros a la calle, vacas al matadero y leche a los caminos para no enfadar a los mercaderes europeos. Todo por un afán de ser meritorios y ser aceptados en tan distinguido club, aunque fuese de tiralevitas.

¿Dónde están aquellos del sevillano club de la tortilla y los miles que se apuntaron a este negocio partitocrático de dar empleo, prebendas, mariscadas, etc, a miles de afiliados, que se decían socialdemócratas?, ¿por qué ni uno, ni uno sólo, ha movido un músculo para pararle los pies al tuercebotas? Pues, muy sencillo: porque andan ocupados en ir y venir de consejo de administración en consejo de administración, de llevarle la levita a multimillonarios como Slim, o a los monopolistas eléctricos, gasísticos, o parasitando en el Consejo de Estado, o el Defensor del Pueblo, o de flamantes miembros de think tanks, o sea conseguidores, exprimiendo sus agendas de antaño para comprar voluntades de hogaño.

Como ellos ya han arreglado sus vidas, pues a los españoles que les den. Pero, por lo menos deberían tener la vergüenza torera de levantar el trasero de los comités e irse dando un portazo y rompiendo el carné del partido.

Volviendo a los primeros: estos mierdas de facultad y la chusma de ninis adheridos, son los que van más deprisa en la tarea de derrumbe de la nación, el estado y los ciudadanos. Lo hacen por vocación y el odio que han mamado al amparo de una educación nefasta.

Más que mierdas los secesionistas de todo pelaje y región son delincuentes, protegidos por el sistema de los unos y de los otros, por las castas políticas tradicionales, judiciales, económicas e incluso episcopales, por sus mandarines secesionistas alimentados hasta el abotargamiento con nuestros dineros desde hace más de 40 años, permitiéndoles robarnos a manos llenas a través de comisiones y otras muchas coimas..

Los otros

Los otros dan asco. Llevan muchos decenios dando asco. Asco por su tibieza, por su permisividad, por su cobardía, por no querer arriesgar sus mamandurrias, por renunciar a los valores de sus mayores, por avergonzarse de ellos, por bailarles el agua a las chusmas y los señoritos secesionistas, sean vascos, catalanes, baleares, valencianos, gallegos, por permitir sus corrupciones, al tiempo que montaban las suyas propias, por callar ante los atropellos antidemocráticos, por permitir que no existan jueces independientes y en sus cúpulas judiciales existan jueces prevaricadores, por creerse con derecho a que todo el mundo constitucional les vote a ellos y no admitan la existencia de otro partido hasta ahora mucho más honrado y valiente que ellos.

Son los que se dicen constitucionalistas, principalmente PP y Ciudadanos, ya que el Psoe dejó de serlo con la llegada de un comisionista y un psicópata y cuando sus antecesores optaron por callar y gozar de los privilegios obtenidos en sus mandatos. Todos ellos, dan asco. Unos y otros, izquierdas de todo pelaje (mucho más) y peperos, PNVs, etc, han robado a manos llenas.

Los gravísimos sucesos acaecidos en la campaña electoral de Cataluña contra Vox, demuestra la catadura moral de los unos y los otros, así como de los medios sostenidos con las subvenciones del gobierno, donde los papeles están invertidos: el acosado es el provocador fascista y los provocadores y delincuentes atacantes son los demócratas de toda la vida, junto con etarras condenados por terroristas de policías, militares, civiles, niños. Y el 99% de los medios ocultando o tergiversando y minimizando la realidad de los hechos.

Lo dicho, unos y otros, medios mamporreros incluidos, dan asco.