No soy candidato -creo que sólo lo he sido una o dos veces, hace ya tiempo y con el interés que se puede apreciar en el hecho de que ni siquiera recuerde en cuantas ocasiones lo fui-, pero como los que si lo son se han permitido insultarme, acosarme, declararme un peligro para su democracia popular, y azuzar en mi contra a periodistas, titiriteros, gañanes, tiorras, bolcheviques de guardarropía y gilipollas varios -bien entendido que ninguna de las condiciones anteriores es incompatible con la última-, me voy a permitir darles mi respuesta. Respuesta de ciudadano de filas, que no tiene actualmente militancia política, pero que sigue siendo lo mismo que ha sido siempre; esto es, Nacionalsindicalista.

Como los rojos -Zapatero dixit-, los borregos, los guarros, los sinvergüenzas, los mercachifles de tópicos y estereotipos, los mentirosos con master y los canallas a granel no son capaces de comprender las ideas básicas, aquellas que fundamentan la posibilidad de diálogo entre los seres racionales, les diré que soy lo que todos los citados y algún idiota más llaman un fascista.

Tampoco soy militante de VOX -que no tiene nada de fascista-, pero como he votado a ese partido en un par de ocasiones, me considero aludido por los estalinistas, comunistas, socialistas y supuestamente centristas que declaran que debo ser eliminado de la vida pública. Y voy con mis respuestas a rojos y gilipollas, condiciones no excluyentes como antes dije:

Comenzaré con don Pablo Iglesias, el típico exponente del comunismo estalinista, que ha afirmado:

 

-"Cuando los de Vox me llaman 'coleta rata' es para deshumanizar y así me pueden dar un tiro en la cabeza."

Esto demuestra que don Pablo, desde su chalet serrano, sus guardaespaldas de la policía, sus coches oficiales , sus niñeras a cargo del Estado, y su sueldecillo de más de 5.000 € mensuales, está bastante fuera de la realidad. ¿Un tiro en la cabeza, con lo que cuestan las balas, don Pablo? Mire, sus compañeros de IU -a cuyo mandamás logró usted enchufar de ministro- lo tienen más claro desde hace tiempo: ellos prefieren usar la guillotina. Supongo que esto -la guillotina, digo- no le parece a usted mal.

- "Cualquier piedra lanzada contra cualquier ser humano es un delito y es rechazable. Pero lo que pasó en Vallecas fue que Abascal fue a romper el cordón policial."

Claro, don Pablo. Santiago Abascal fue a romper el cordón policial. Probablemente también pidió a los esbirros de Podemos que le tiraran las piedras. Incluso es posible que él mismo agrediera a la policía y los gorilas que trabajan para Podemos defendieran a los agentes.

Menos mal que usted mismo se responde: "la normalización de la mentira y del insulto está detrás de que hoy se estén produciendo amenazas de muerte". Usted y los demás rojos han logrado normalizar la mentira y el insulto, y ahora se montan el espectáculo de unas "amenazas de muerte" como guinda del pastel porque -y estas son también sus propias palabras- "estas elecciones van de democracia contra ultraderecha." Si usted supiera qué es eso de la verdad, se daría cuenta de que su partido es el que falta a la más elemental regla de la democracia, por la sencilla razón de que VOX tuvo en las últimas elecciones generales más votantes que usted, y representa en torno a un 15% de los votantes.

Si usted no insultara a la inteligencia de los que le oyen, no se atrevería a decir que "el fascismo es minoritario, pero el PP necesita el fascismo para mantener el Gobierno", y menos aún que "el PP solo puede gobernar metiendo al fascismo en el Gobierno", cuando usted -con menos votos que VOX, repito-, ha exigido  ministerios y Vicepresidencias para aupar al PSOE al Gobierno.

 

Claro, que don Pablo Iglesias no es el único cantamañanas, y don Ángel Gabilondo -el hermano del "tensionador"- ha hecho también sus pinitos de dictadorzuelo rojo:

 

-"No queremos ni a Vox ni a sus ideas, que son blanqueadas por [Isabel Díaz] Ayuso; la única alternativa es un gobierno liderado por el PSOE"

Señor Gabilondo: usted, en su manifiesta laxitud mental, aún no comprende que VOX no necesita que nadie le blanquee nada. El PSOE si necesita que le blanqueen, que la gente se olvide de los devaneos con los herederos del terrorismo etarra, con los golpistas catalanes. Quizá por eso usted, señor Gabilondo, tiene que recurrir a la decimonónica costumbre de comprar los votos, prometiendo "pagar el primer mes del alquiler a jóvenes menores de 30 años si consigue gobernar."

 

-"Se empieza borrando la memoria, dejando vacía la historia para poder escribirla de nuevo"

Eso lo conoce usted bien, don Ángel. Usted y su partido, que desde el psicópata Zapatero tiene todo su empeño dedicado a borrar la historia para hacerla a su gusto, mintiendo más que hablan y difamando más que escriben en el BOE, donde han llegado a perfeccionar la técnica del Ministerio de la Verdad orwelliano. Borran ustedes la memoria para devolvernos a la guerra civil vieja de casi un siglo, a ver si esta vez la ganan. Y de camino, emponzoñando, tratando de eliminar al contrario. Y es usted tan pánfilo, que hasta lo confiesa: "Tenemos que hacer un cordón sanitario a Vox para evitar que llegue en las instituciones."

 

Y ¿qué decir de doña Mónica García, la que comenzó el debate televisivo diciendo quien era porque no la conoce nadie? Esta buena señora, pensando que las mujeres votan con los órganos genitales, anima a votar con "urnas llenas de feminismo" para "mandar el odio y la intolerancia fuera de la historia de la Comunidad".

Es decir, y piénsenlo los que tengan -en opinión de doña Mónica- los órganos sexuales erróneos: que la política se gestiona con el... en fin, eso que están ustedes pensando, y que los hombres son fuentes de odio e intolerancia. Y eso lo dice una señora que se permite, en plena Asamblea de la Comunidad de Madrid, amenazar a un contrario simulando una pistola con su mano.

 

Por último -casi innecesariamente, porque salvo milagro su partido quedará en un simple recuerdo- queda la ñoñería de don Edmundo Bal; el repuesto que Ciudadanos se sacó del baúl para hacer olvidar sus traiciones a los electores. Digo que innecesariamente, porque el señor Bal ha centrado su campaña en pedir que el "populismo de Vox" esté "lejos del Gobierno" y que Pablo Iglesias, "no decida una coma."

Es decir: que quien gane las elecciones recurra a Ciudadanos para llevarlos al gobierno autónomo y no perder todo el trozo de pastel que han dilapidado.

 

Como les decía al principio, no soy candidato ni soy militante de ningún partido. No me afectaría, por tanto, la prohibición de hacer campaña en un día como hoy. Pero ni siquiera eso quiero hacer. Sólo quiero decir –porque el secreto del voto es un derecho, pero no un deber- que mañana votaré a VOX.

Y lo haré por dos razones; la primera, porque no quiero seguirles el juego, autoexcluyéndome, a los que pretenden expulsar de la vida pública al 15% de los españoles. La segunda, porque en el segundo puesto de la lista de VOX figura mi amigo y camarada Jorge Cutillas, y para mi eso ya es suficiente garantía.