La derecha social que sólo sabe trabajar, cayó en la trampa como una tonta, y hasta usa el mismo lenguaje de la izquierda. La derecha política, se corrompió a la sombra de la izquierda, siguiéndole los pasos, se bajó los pantalones y no sabe defenderse ni defiende a España. Tras no hacerle frente, gasta sus energías en dividir y dinamitar lo que entendemos por derecha. Hasta la legislatura de Rajoy, fue la tercera de ZetaP, y en nada le emendó la plana. Siguió su hoja de ruta y la cumplió, con miedo, en el primer tiempo del saludo y sumisión. Es una derecha rendida a la izquierda y denigrante. Causa tanta vergüenza que la izquierda depravada, tras engañarla, se ríe de ella a mandíbula batiente igual que el demonio cuando consigue armar una buena. No se entera que juega con Satanás y le engaña antes de empezar.

La izquierda se ríe de todo, empezando por la religión, el orden, la paz, el progreso, etc., Porque a la izquierda todo le da igual, excepto estar por encima; le encanta hacer daño, y se cree con todos los derechos, sin obligaciones, hasta con el derecho de robar y matar, que es lo que hizo hasta el día de hoy, desde que consolidó el poder, con la ETA por delante, en el 11-M. El mayor atentado, del 2004, fue ejecutado para tal fin.

Peor que Judas, necia y más terca que una mula, mentirosa compulsiva y manipuladora, le da sopas con honda a la derecha que es lega en ese campo; porque la izquierda no tiene conciencia o moral ni arreglo, a no ser como ya sabemos, en el campo de batalla.

La izquierda es escandalosa, depravada y le da lo mismo Juana que su hermana con tal de no soltar el poder; no le importa gobernar, y menos bien. Es insaciable y con todo el daño que ha hecho no se cansa, y sigue desarmando el Estado (como dice el terrorista Otegui, en el poder), o vuelve con la memoria histórica, que ahora cambia por "democrática", (propio de ella cambiar las palabras) la comisión de la verdad que nos quiere aplicar, para amordazarnos, las leyes de género, etc., para seguir abusando y dando la leña que ella merecía. No sólo necesita mucha leña, sino ser rectamente juzgada y pagar sus delitos en la cárcel.

A la derecha hay que animarla y decirle lo que Tierno Galván, aquel alcalde hipócrita y ateo que subieron a los altares, decía a su chusma: ¡Que la derecha os está engañando. Espabilad! Hay que colocarse, drogarse etc., A ver si con cosas así se da cuenta de quién engaña. A ver si con ejemplos prácticos se entera de que no se entera.

Y, "¿la derechita cobarde?"... Ay, Rajoy y Casado…¿Cómo se puede tener tan poca dignidad? Dios nunca os perdonará vuestra estúpida cobardía. Ni el daño hecho a España. Corromperse con la izquierda… ¡Pringados! La casta política no tiene ningún derecho a existir, robando y engañando al pueblo. Sobran la mitad de los políticos parasitando nuestros derechos. Fuera las autonomías y todo tipo de mamoneo que diezma y esquilma al país y que la derecha permite apuntándose al botín. Que cada político, tenga un salario como uno más, y que el que robe lo pague tan caro que se le quiten las ganas. El PP (Poncio Pilatos) en vez de defender a Jesucristo, se lavó las manos y unió al demonio.

Isabel Díaz Ayuso, para poder dar lo que promete, tendrá que cambiar de jefe o ser ella la líder. No hará mucho arrastrando ese lastre corrupto y cobarde, hijo del PSOE, contra el que deberá luchar a capa y espada. Si sabe demostrar que antepone los intereses de todos a los suyos propios, será un político ejemplar. Con el caldo de cultivo del que parte no le será fácil limpiar tanta mierda y conseguir algo bonito. El caldo del cultivo deberá eliminarlo con todas las políticas de izquierdas que nos dividen, alienan, enfrentan y arruinan.

Hoy, previo a las elecciones a la comunidad de Madrid, seguimos con la aberrante filosofía y los ataques a la división de poderes o la enseñanza (Ley Celaá), y un largo etc., que revelan la catadura moral de la izquierda y Pedro Sánchez, que manda a todo este tropel de buitres carroñeros. Hay que cambiar radicalmente las leyes liberticidas, como las de género y adoctrinamiento de los niños y que la roja alcaldesa de Getafe, no pueda decir a las niñas: "Apaga la tele y enciende el clítoris". La izquierda corrompe desde la infancia. Jamás respeta la ley, da golpes de Estado, recurre al terrorismo, si se ve perdida, y solo trae el mal, la división y la muerte.

La muerte de la gente por la pandemia le trae sin cuidado. No sabe gestionar, sino mentir en todo. Despiadada e inhumana, aprovecha la pandemia para implantar bajo cuerda el estado de alarma, el comunismo, que mande ETA y, los separatista, y mientras más gente muera, mejor. No tiene más dios que sí misma, y más medios para conseguir sus fines que el dinero sucio que roba para el chantaje y engaño. Loca y endemoniada, su única bandera es la destrucción. La bandera de una banda de desvergonzados, lo peor del reino que se afana por destruir. Eliminar al poder judicial, y a VOX, es su obsesión.

Quien no cree en el demonio, es que no conoce a la izquierda, o forma parte de ella. El presidente del gobierno endiosado, se convierte en dictador absoluto, totalitario, un psicópata camuflado bajo la propaganda de una aparente democracia. Va por el camino, del sátrapa de Venezuela, los castros, o Lenín. Con este nivel de corrupción, nos jugamos que no haya más elecciones, y menos que sean libres. ¿Cuándo tomó el poder el comunismo y lo dejó democráticamente? Jamás, excepto cuando perdió la guerra que había iniciado, tras destrozar la II República. Eso no lo quiere entender ni perdona. Hoy, bajo una sociedad dividida somos gobernados por los enemigos de la civilización occidental y de España, que destruyen lo poco que queda; corrompen y adoctrinan, mienten sistemáticamente como bellacos y compran voluntades con el dinero de los españoles de bien, o nos invaden de inmigrantes ilegales para ganar su voto. ¿Les queda alguna trampa por hacer? Ya tienen el dinero, todas las competencias, los medios de comunicación, la gente, ya lo tienen todo, menos la razón. Esto lo dijo Franco cuando empezó la guerra. La razón, nunca podrá estar con semejantes sinvergüenzas.