Los problemas de España son de escuela y despensa” Joaquín Costa, político, historiador, jurista y economista perteneciente al movimiento intelectual conocido como regeneracionismo.

Esto lo decía en el siglo XIX, Hoy en este siglo XXI los problemas de España son fundamentalmente de escuela, la despensa de los españoles – gracias a Dios – permite que en España hoy nadie pase hambre. Es bueno que no haya problemas de despensa, pero es malo, pésimo, que haya problemas de escuela. Este problema se ha ido agravando en los últimos años por los sinsentidos que los distintos gobiernos han ido introduciendo en las leyes educativas y que ha culminado con esa reciente ley de las becas universitarias por la que, para obtenerlas, no se atenderá a los méritos académicos, sino a la necesidad económica, como si la necesidad económica estuviera acompañada de la ciencia infusa. Pero, desgraciadamente, a esta sociedad manipulada hasta la náusea, aborregada, acomodaticia y hedonista pringada hasta las cejas de la nueva doctrina del consumismo, es lo que le gusta: que le den todo sin tener que esforzarse en conseguirlo. Y como esto es así y ha ido aumentando con el paso de los años, los ciudadanos, al ponerse ante las urnas para depositar su voto, no piensan en el partido que le ofrece un futuro a través de oportunidades, un trabajo digno para labrar ese futuro, sino que piensan en el partido que les va a garantizar vivir más o menos, pero con el mínimo esfuerzo. Y así nos va.

Ángel Ganivet, otro español al que le dolía España decía: “Pedirle al pueblo que resuelva por el voto la orientación política que le conviene, es pretender que sepa fisiología de la digestión todo el que digiere” Y es por eso que aquí y ahora los ciudadanos elegimos para nuestros gobiernos, no a hombres de talento y prestigio que sean hombres de Estado, sino “a esas entelequias y engendros de Gabinete con que hoy se nos gobierna”. Y es que los españoles debemos tener algo que nos inclina a actuar mal y a tomar malas decisiones en los momentos en los que más se necesita aplicar la inteligencia. Fíjense que en los dos momentos en los que España ha sido presa de crisis brutales, los españoles elegimos para hacer frente a esas crisis a los peores gobiernos. “En el peor momento, el peor gobierno” parece que ha sido el lema que se instaló en nuestras mentes cuando en 2007 elegimos a Zapatero y su nefasto gobierno y ahora, cuando en abril elegimos al gobierno comunista, de un comunismo decimonónico, trasnochado y con olor a naftalina y fondo de armario húmedo, para hacer frente a esta crisis del coronavirus, que más que crisis, semeja plaga bíblica.