Si la irrupción de VOX ha roto definitivamente la posibilidad de que el Partido Popular alcance en ninguna de las elecciones mayoría absoluta, no se entiende que se diga que la señora Díaz Ayuso ganará las próximas elecciones a la Comunidad de Madrid con esa mayoría, a no ser, naturalmente, que haya otra motivación más allá del interés político que pueda representar para muchos madrileños esta señora que, por más verso suelto que sea, no deja de representar al Partido Popular, que ha sido uno de los mayores fiascos en estos cuarenta años de España.

Así pues, en el caso de que doña Isabel consiga finalmente la mayoría absoluta a la Comunidad de Madrid, habrá que considerar que, por encima de la política, esto es, de las ideas y proyectos que sustente su partido, la motivación de esa cantidad de votos estaría sustentada en que es una señora ESTUPENDA.

Acordémonos que a Felipe González muchas señoras le votaban por sus morros y por su indisimulado olor a vaquería. Que otras muchas señoras, y en su caso también señores, votaron a José María Aznar por ser de Valladolid, hombre casado con tres hijos y veranear en Oropesa, siendo así que era el castellano honesto y serio que enmendaría el descalabro de la fiesta que había organizado el alegre e inconsciente sevillano. O que a Zapatero había que compensar por el dolor que sentía por su yayo -fusilado con arreglo a Derecho- al que no conoció, pese a saber o intuir que al chico le faltaban un par de hervores.

Siendo las referidas razones más que suficientes para sustentar el voto en el caso de muchas personas, todas ellas “soberanas”, ¡faltaría más!, y con el mismo derecho que cualquiera a elegir a sus representantes, de ninguna manera podemos descartar que la cosa no se repita, aunque al feminismo ramplón e ideológico que se intenta imponer a calzador le moleste. Digo esto, porque la primera clasificación que los varones hacen de las mujeres, por más injusta que sea, es la  que es: estupendas, guapas, resultonas, moninas, feas y muy feas. En este sentido, y pese a su insuficiente preparación y escasa experiencia política para seguir presidiendo nada menos que la Comunidad de Madrid, para cuyo puesto fue elegida a dedo y votada en una lista cerrada, doña Isabel Díaz Ayuso, de la “cuchipanda” de niño Casado y militante del PP desde su más tierna juventud, podría presidir perfectamente la Comunidad de Madrid con mayoría absoluta por más esperpéntico que nos pueda parecer.

Y que conste, que a mí doña Isabel Natividad Díaz Ayuso, aunque nunca se me ocurriría votarla, me parece una señora estupenda.