La diferencia entre lo que decimos los hombres y en especial los grandes sabios y lo que dice Dios es infranqueable porque la primera tiene crédito hasta cierto punto, --nunca es infalible-- mientras la del Creador es siempre  la Verdad. Todas las afirmaciones de Jesús, --Dios y hombre—las debemos tomar así y,  por eso,  deben ser para nosotros la luz que ilumine nuestros conocimientos y nuestra conducta,  En nada  mejor podemos ocupar nuestra inteligencia y nuestra voluntad que en profundizar sus enseñanzas  y obrar en consecuencia.  Una de sus afirmaciones que hacen suya hasta los ateos –e, incluso, quienes combaten  la Fe en Dios-- es la que pronunció en uno de los episodios más aleccionadores cuando les habló con una claridad insuperable. Lo narra San Juan en el capítulo octavo de su Evangelio: «Si permanecéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; ‘conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres’».

¡La Verdad! Buscarla es instintivo en el hombre. Así nació la Filosofía; por eso los niños no paran de preguntar: “¿Por qué?”.  No olvidaré un viaje desde Tarragona hasta Barcelona en el que,  una niña,  de unos cuatro años se lo pasó haciendo preguntas a su madre por todo lo que veía o se le ocurría...  Y, a las respuestas de su madre,  ella le volvía a preguntar: “¿Y por qué?”. Su madre,  con un cariño y paciencia infinitos trataba de explicárselo, lo mejor que sabía,... pues a veces le ponía en aprietos con su “¿y por qué?”.

Pilatos  también le preguntó a Cristo: ¿Qué es la Verdad?, pero no esperó la respuesta... ¡Era un adelantado a su tiempo!..., como nuestros contemporáneos,  “pasa” de la verdad. La menosprecian pues no creen que exista. Para sustituirla han inventado la “relatividad”, --¡el nuevo dogma de fe!--, hoy “¡todo es relativo!...” Parte de la Jerarquía católica ha asumido ese nuevo dogma, confiando que,  de ese modo,  hacen nuestra santa religión, más “aceptable por el Mundo”,  olvidando las palabras de Jesús: “He venido para dar testimonio de la Verdad” El “relativismo” es “esencialmente mortal para la Fe” que nos exige una afirmación rotunda de los artículos del Credo.

En Democracia nos marean con la necesidad de la Libertad y olvidan las infalibles palabras de Cristo: “la Verdad os hará libres”, Sabemos ya por experiencia que la Democracia es el “reino de la mentira” y, en el colmo de nuestra desgracia, nos gobierna el mayor embustero nacido de madre., --alguien que ignora cómo se puede decir una verdad, pues miente hasta cuando no quiere--. Desgraciadamente esta realidad nos va a costar  excesivamente cara a los españoles pues si es absolutamente cierto que la Verdad es el camino seguro de la Libertad, la mentira es una autopista hacia la esclavitud y la miseria. Pedro Sánchez se ha empeñado en arruinar a España en menos de año y medio. No quiere irse sin haber destruido la primera nación moderna del mundo. La que civilizó medio mundo y propagando el Catolicismo amplió la libertad en el mundo, eliminando los sacrificios humanos de los aztecas y de los incas, pacificando el continente americano de luchas entre sus pobladores  y poblando las tierras incorporadas a Castilla de sabios --monjes y sacerdotes--, de Universidades y centros de estudio.

Cambiaré el final del artículo a causa  de la noticia del fallecimiento de Fernando Díaz de Cortázar, un gran vasco enamorado de España, y defensor acérrimo de su grandeza, de sus gestas y de sus hombres ilustres. Deseo honrar la memoria de ese luchador por el gran objetivo --debería serlo de todo hombre nacido en nuestra Patria--Más aun,  afecta a todo “hispano nacido en las naciones que formaron parte de su Imperio, desde Alaska a Cabo de Hornos y desde Manila  a las islas Galápagos, pasando por las Marianas, las Carolinas y el resto de las islas del “Lago Español” (Océano Pacífico).

Creo en la conexión existente entre el manifiesto “desamor” de tanto español  respecto a su Patria,-- incompresible para mí-- con  usar la mentira como instrumento de acción política. Desde que hace dos siglos, el Liberalismo --cuyo nombre es ya una mentira--  cuajó como sistema de Gobierno,  todo ha resultado desastroso para los españoles. Esterilizó a la nación que se volvió infecunda  hasta que la Cruzada acabó con él, y España  recuperó la “fertilidad” durante los cuarenta años. Pero esa nueva edad de oro, retornó a la esterilidad con la Democracia.

¿Cómo es posible que siendo nuestra Historia, la más gloriosa si la comparamos con las de cualquier nación europea tengamos generaciones enteras de “españoles acomplejados”? Mi complejo  ha sido  de “superioridad” ante cualquier otro ciudadano del mundo pues nadie puede presentar los títulos que acompañan al ciudadano español.

El gran motor de Fernando Díaz de Cortázar fue su empeño en dar a conocer la Verdad de España,  de la que le supo enamorar su padre. Y la gran lección que debemos sacar está precisamente ahí, en la necesidad urgentísima de enamorar a  los españoles de su Patria, si no queremos verla desaparecer y morir acuchillada por los traidores cuyo estandarte es la mentira. Su bandera luce dos “M” (Mentira y Muerte), la nuestra, dos “V” (Verdad y Vida)

No es difícil entender la razón por la que la han elegido estos enemigos de nuestra patria. Podríamos decir que ya lo anunció nuestro divino Maestro en el capítulo del Evangelio de San Juan que he calificado de “aleccionador”. Reléanlo, vale la pena. En un momento en que sus opositores judíos sacan pecho y se glorían de que su padre el Abrahán, les dice  les dice Jesús: “Vosotros sois de ‘vuestro padre el Diablo’ y aprovecha para “definirlo con pocas palabras: “Es ‘homicida’ desde el principio y padre de la mentira’ ”. Tenemos pues la perfecta definición de Satanás dada por el propio Dios. Tiene dos cualidades inconfundibles de las que, lógicamente, hace partícipes a “sus hijos”