El Observatorio de Radicalización de COVITE, Víctimas del Terrorismo ha registrado un aumento del 57 por ciento de los homenajes impunes a etarras en Vascongadas y Navarra y acciones de exaltación proetarra.

Ni la llamada pandemia les ha frenado. Todo lo contrario. En 2020 se han registrado 193 actos de homenaje a ETA y sus miembros, frente a los 109 de 2019. Todo ello bajo la impunidad total. Destacan los homenajes masivos en localidades tristemente famosas como Echarri Aranaz, o Alsasua.

Escandalizan también los "recibimientos" a etarras salidos de la cárcel, muchos de ellos con delitos de sangre, que se han transformado en auténticas apologías igualmente impunes. Asimismo se siguen registrando ataques a monolitos y placas de homenaje a víctimas de ETA.

Continúan, también, los actos impunes de la llamada Fundación Euskal Memoria, en diversos pueblos, que incluyen a veces conferencias y exposiciones fotográficas de personajes vinculados a ETA y su entorno. Todo ello en la total impunidad, mientras la Fundación Nacional Francisco Franco, se convierte en el único objetivo del gobierno social comunista.

Las fiestas patronales de los pueblos siguen copadas por individuos o grupos del entorno radical y se producen numerosos insultos contra las Fuerzas de Seguridad del Estado y sus familiares. Continúa la exclusión de los vascos que se sienten españoles en muchos pueblos gobernados por Bildu.

Nada de ello preocupa a un gobierno que considera a Bildu, un socio normal, como dice Sánchez y un referente de la izquierda como dicen desde Podemos. Es el mismo gobierno Sánchez Coletas que no permite prácticamente las beatificaciones de mártires de la Guerra Civil, con la excusa del Covid (y triste es decirlo, con escasa oposición por parte de la Iglesia).

Es la patética infamia cotidiana de un Gobierno de España, que ha hecho de la ignominia su hábitat natural.