El Atlético de Madrid vuelve a San Mamés para volver a amargar la existencia al Athletic de Bilbao. Esta vez para acabar con la racha de los vascos como locales, gracias al buen hacer de Griezmann, que fue decisivo en los dos goles aunque no materializó ninguno. Eso se lo dejó a Correa (55’), que afianza así su titularidad, y a Carrasco (73’), que pone todas las cartas sobre la mesa para demostrar que merece jugar más minutos de lo que lo hace.

El conjunto de José Ángel Ziganda perdió los tres puntos, sí, pero puso toda la carne en el asador para luchar hasta el final. Y casi lo consigue. Y es que Aduriz falló un penalti, el árbitro anuló un tanto a Williams por fuera de juego en el 90’ y Raúl García recortó distancias para los bilbaínos en el 91’. Una ruleta rusa que casi acaba por salirle mal a los rojiblancos en el último suspiro.

En el encuentro hubo de todo y la polémica también estuvo presente: el colegiado invalidó un tanto a Griezmann en el 62’ por fuera de juego dudoso y señaló a Filippe Luis un penalti muy discutido en el 39’que finalmente Aduriz no pudo materializar gracias al buen hacer que Oblak, convirtiéndose en el sexto de diez que el esloveno ha parado. Los madrileños se llevan los tres puntos y esperan ya a su próximo rival de Liga el sábado, el Sevilla.