En una España en la que las mujeres han decidido no tener hijos y los jóvenes no piensan en hacer cosas por su patria llega el momento de decir alto y claro que es necesario un golpe de timón urgente para revertir esta situación. En una España gobernada por el comunismo, con los separatismos acechando y sufriendo la invasión mahometana de nuevo es hora de decir a los que solo piensan en sus vacaciones de verano, que así no se puede seguir o nos caeremos en el más profundo de los abismos.
 
Mientras que nadie piensa en nuestro porvenir como nación, y triunfan las luces cortas y las miradas cortoplacistas, se hace necesario alzar la voz virilmente y señalar que somos un país en descomposición cuyo futuro es el del fracaso y el sufrimiento.  Estamos dejando un hueco poblacional que dará paso a una conquista islámica y ay de las mujeres y de los homosexuales cuando ello se produzca.
 
Un régimen del 78 fracasado ya no sirve para ilusionar a la población. Se necesita algo nuevo que tenga las ideas claras y las soluciones precisas para abordar la herculea tarea que se presenta ante nuestros ojos. A pesar de los medios de comunicación vendidos al globalismo hay que hacérselo comprender a la gente.
 
¿Y cómo? Pues recurriendo al talento y al esfuerzo. Están surgiendo nuevos grupos musicales que sin duda harán llegar nuestras ideas a los jóvenes. Es necesario volver a hacer películas y escribir libros con nuestras propuestas. Hay que apoyar a los pocos medios de difusión que tenemos.
 
David venció a Goliat y ese es nuestro reto. Con la ayuda de Dios todo es posible. Una prima mía que no se quedaba embarazada por diversas causas a los 42 años se ha quedado en estado. Hemos asistido a este milagro en nuestra propia casa y he comprendido que con la ayuda del Señor nada es imposible.
 
Por ello hoy más que nunca estoy convencido de que nuestro momento llegará dentro de poco. A pesar del vacío que nos hacen y de los cordones "sanitarios" contra nosotros, nuestra voz llegará a los españoles y les convenceremos de la necesidad de un nuevo camino que nos conduzca a la grandeza y que nos aleje de la miserable situación en que vivimos.
 
Hoy más que nunca, gracias a este milagro que se ha producido delante de mis ojos, estoy lleno de fé en que si recurrimos al Señor venceremos de nuevo a las hordas rojas y al invasor africano. A pesar de la situación desalentadora que padecemos como tantas veces en la historia de Europa y de España, surgirán fuerzas de flaqueza y podremos colocar nuestra patria a un papel de liderazgo mundial.
 
Estoy convencido de ello. Con más fé e ilusión que nunca. Las flores que todos los Domingos mi tía le ponía a la Virgen han obrado este dichoso desenlace. Nada hay imposible para Dios ni para los que invocan su ayuda. Pararemos la decadencia de Europa y daremos paso a una joven Europa donde los jóvenes tengan tres o más hijos para crear empresas que nos lleven a recuperar el liderazgo mundial.
 
Hoy quiero compartir con mis lectores la alegría que siento ante este hecho prodigioso. Solo volviendo los ojos hacia Dios podremos superar la prueba a la que nos enfrentamos.  Hemos de batirnos con gigantes pero hoy estoy convencido de nuestra victoria. España no puede dejar de ser España y el Señor no lo permitirá.
 
Es tiempo de ilusión y de hacer cosas. Nuestras octavillas han de empapelar las paredes de España. Y nuestros carteles. Para hacer saber que otra España es posible y que esta degradación tiene un fin a corto plazo. Esta nación en descomposición va a resurgir de sus cenizas. Juntos lograremos increíbles hazañas destinadas a la gente de fé y de creencias.
 
Nos hemos de poner a la tarea de repoblar y de reindustrializar nuestra patria. Con los ánimos altos y con alegría. Ese papel de ser el chiringuito de Europa al cual nos han destinado los globalistas no es suficiente traje para aquellos que un día hicieron un imperio en el que no se ponía el sol. Reproduzcamonos y trabajemos con la fé de que Dios recompensará nuestros esfuerzos.
 
Voy a comprarle un regalo para la niña que va a venir al mundo. Ella será un regalo para mí y para todos aquellos que lean estas líneas y crean como yo que Dios ha intervenido haciendo fecundo el vientre que antes era estéril. Comparto con ustedes mi alegría y mi fé. Ahora se que Dios no abandona a quien confía en el a pesar de el sufrimiento y los desánimos. Que les sea de provecho estas pocas líneas.