En un continuo sin pausa, nuevamente se nos presenta a la vista el chantaje del golpismo catalán al Estado español, con un Gobierno frentepopulista sostenido por esos mismos golpistas y ex asesinos en serie.

    De pura lógica es admitir que un Estado tiene que defenderse de cualquier amenaza sea interior o exterior, y el gobierno autónomo de Cataluña es una amenaza para España. De ahí el seguimiento que conviene que se le siga haciendo, a menos, naturalmente, que se le destituya, se le procese y se condene a todos y cada uno de sus miembros a elevadas penas de prisión. Que es lo que debería hacerse, supuesto que se eliminó la pena capital. Que sin duda alguno es la pena que en sentencia firme les correspondería.  

    Ahora bien, para el Gobierno de Sánchez esto de defender el Estado, incluso la nación española, es legítimo con tal de que no se descubra, que quede oculto entre los papeles que nunca se desclasifican. Pero siendo que no ha sido así, que se han descubierto las escuchas, el golpismo catalán exige dimisiones, y de momento se han cobrado la cabeza de esa señora mayor que hasta este momento dirigía el CNI.

    De esta forma, y a la voz de “¡ya!”, esa señora con cara extraña que es Margarita Robles ha terminado cesando a su amiga, y ruborizada nos dice que no es una “destitución” porque la coloca en otro sitio. Supongo que con la misma o con mayor remuneración.

    Mientras, el gobierno autónomo de Cataluña presidido por ese muñeco que responde al nombre de Pere Aragonés García, catalán de pedigrí, se rebela contra una decisión judicial al más alto nivel respecto a la lengua del Estado en Cataluña, manifestando que: “Que nadie dude de que se agotarán todas las vías jurídicas posibles para frenar este ataque contra el catalán en las escuelas”. Mientras insta a no cumplir la ley en los centros educativos: “que seguirán llevando a cabo las funciones que tienen encomendadas”. Encomendadas por el gobierno autónomo golpista de Cataluña. Manifestando sin rubor alguno que el Tribunal Supremo persigue y acosa a Cataluña. Algo absolutamente inaudito en cualquier Estado que se precie. Y es que, bien saben los golpistas que borrar la lengua española en Cataluña, que ya lo están haciendo ayudados por la inmigración, es la gran estrategia del independentismo. Siendo así, que reta al Estado diciendo que “habrá más catalán en los colegios del que hay ahora”.

    Ya me dirán ustedes a quién o a quiénes llamamos. Pues verán, seguro que algún señor en las redes no dice que se llama a Su Majestad el Rey para que salga otra vez en la tele, e inste a que todos respetemos la legalidad constitucional.

    España, con el actual sistema, cada día que pasa tiene menos arreglo.