La quinta moción de censura de la historia de la democracia española presentada por VOX, ya pasó. No había posibilidad alguna de que saliese adelante y, como el propio Santiago Abascal dijo, “Sin embargo había que presentarla” para “retratar al gobierno en un intento de reprobación al mismo”. Sobraban motivos y ahora sobran más aun viendo su desarrollo y el día después. 

Sánchez seguirá siendo presidente esta tarde, y mañana, y pasado mañana, y el mes que viene y el año que viene...” dijo la socialista Adriana Lastra y lo más probable es que tenga razón.  Finalmente se logró el consenso unánime en un NO a la reprobación del primer gobierno socialcomunista en un Reino de Europa, como aún lo es España, frente a las catastróficas consecuencias de la peor gestión de gobierno de la crisis en todo el mundo. Abascal preguntó al presidente Sanchez: “Dígame un solo gobierno que lo haya hecho peor que ustedes?”. La pregunta no tuvo respuesta, ni la tendrá. 

 El PSOE, Unidas Podemos, el BNG, la CUP, Compromís, ERC, EH Bildu, EA, el PNV, Junts per Catalunya y Más País, han firmado el llamado “Manifiesto en favor de la Democracia”. En él reafirman su compromiso con los derechos humanos, la justicia social y la igualdad ante “los discursos racistas, xenófobos, machistas que hemos escuchado en lo que va de legislatura por parte de la extrema derecha y derecha extrema son incompatibles con los valores propios de un sistema democrático y suponen un peligro para la convivencia. (…) Las distintas fuerzas políticas que impulsamos este manifiesto, desde nuestra diversidad, reiteramos nuestro compromiso en la lucha contra los discursos y las actitudes de odio, que de ninguna manera deben quedar impunes, así como en el rechazo a cualquier tipo de apoyo de la extrema derecha, especialmente cuando afecte a la gobernabilidad de las instituciones, ya sea por activa o por pasiva. (…) “Queremos expresar nuestra solidaridad a todas las personas que han sido objeto de los ataques e insultos desde estas actitudes radicales e intolerantes, incluidos miembros del Congreso de los Diputados y del propio Gobierno, así como reconocer a los luchadores y luchadoras por las libertades que combatieron el fascismo, cuya memoria también ha sido menospreciada”.

El PSOE sanchista, el comunismo bolivariano, la extrema izquierda secesionista, los filobatasunos, los separatistas oligárquicos, los que desprecian las leyes, reniegan de España y niegan la Constitución que les ha permitido estar sentados en una banca y vivir de ella, son los que ahora solicitan a la Presidencia del Congreso la “apertura de los procedimientos de infracción y sanción que correspondan”, ante comportamientos por parte de parlamentarios que "vulneren los principios de responsabilidad y respeto". Es el lobo cuidando de las gallinas. Si pudieran ilegalizarían a todo aquel que no acepte el “consenso”.

El Partido Popular, en teoría el primer partido de la oposición con Pablo Casado al frente del mismo, en una estrambótica estrategia política, terminó sumándose, no solo con su voto negativo sino más aun con su discurso, al consenso unánime contra el disenso. Repitió prácticamente los mismos argumentos del gobierno, insultando y descalificando al aliado político que lo sostiene en sus gobiernos en Madrid, Andalucía y Murcia. Casado votó lo mismo que Sanchez, Iglesias, Rufián y los secuaces de Otegui.

El Congreso resultó ser un coro de 298 voces cantando al unísono, coordinados y sobre todo consensuados. Diferentes tonos, timbres y tesituras para una sola canción. La letra de la música fue la de siempre y el estribillo resulto cansino y repetitivo para con la voz disonante: fascistas, ultraderechistas, xenófobos, racistas, machistas, homófobos, franquistas… lo de siempre cuando no hay ni argumentos ni ideas.

Fuera del coro 52 voces que han terminado rodeados por un cordón sanitario “democrático” que se atrevió a poner en cuestión al gobierno socialcomunista. Todos son demócratas menos los representantes votados por casi cuatro millones de españoles que los convirtieron en la tercera fuerza parlamentaria en las últimas elecciones.

No importan las mentiras, descalificaciones, insultos y la adjetivación tópica, trillada y recurrente que pretende estigmatizar a la única fuerza en el Parlamento disidente del consenso progre y el pensamiento único de los 298 noes. VOX inteligentemente no entró en ese juego. Lo importante es haber dejado testimonio de lo que a la derecha liberal política y mediática, a gusto con la actual UE, ha escandalizado: la denuncia al globalismo, la injerencia de George Soros en los destinos de las naciones y el cuestionamiento al actual modelo de elites de Bruselas.

Abascal marcó un terreno en el que hasta ahora no se había entrado. Y ahí es por donde atacaron sus enemigos, buscando dejarlo como un friki trasnochado adicto a las teorías de la conspiración. Salieron a restregarles de usar el discurso de Steve Bannon y Marine Le Pen, e incluso una diputada podemita les reprochó los vínculos con los locales Fernando Paz y Juan E. Pflüger. Ahí es donde les duele a los que mandan y por ahí es donde VOX debería seguir.

Cuando el partido de Abascal era una insignificante escisión del PP comenzó a diferenciarse en el mapa político español a partir de su participación, en enero de 2017, en la cumbre europea de los entonces llamados partidos de la alt-right celebrado en Coblenza (Alemania). Allí se reunieron Matteo Salvini, Marine Le Pen, Geert Wilders, Harald Vilimsky y Frauke Petry, entre otros dirigentes, en una cumbre que tuvo por objetivo estrechar las relaciones entre las diferentes organizaciones que denuncian el multiculturalismo y que defienden la identidad nacional y europea de sus pueblos frente las políticas mundialistas. Y allí estuvo Santiago Abascal invitado como el único extraparlamentario por entonces. Hoy es el nuevo líder de la oposición en España.

La diferencia con la partidocracia y las elites dominantes parece evidente, y desde ahí debería empezar a andar, o a seguir el camino sin complejos y sin pretender agradar a los que siempre lo despreciaran, nunca lo votaran e intentarán alejarlo de esa mayoría silenciosa disidente. VOX necesita también cuidar de sus militantes con una estructura interna que no repita los vicios de los que viven de la política y minan los partidos desde dentro. Si VOX se alejase de esa línea doctrinal disidente, tarde o temprano caería en ese centrismo convirtiéndose en un nuevo PP, en un fraude y desilusión.

Sanchez le pidió a Casado “cortar con la ultraderecha y que vote no” y Casado obedeció sumándose al coro y al cordón sanitario. Por algo será. Abascal advirtió: “Vienen tiempos muy duros para los españoles y la bancada de VOX. Pero España saldrá adelante, España prevalecerá a pesar de ustedes”.

Están ustedes solos”, espetaron soberbios y desafiantes desde la tribuna. La alternativa patriótica no tendrá aún los números en el Congreso, pero son millones que sin estridencia están en las fábricas, los negocios, las escuelas, los barrios y la calle. Sí, hoy están solos con millones de españoles.