El reciente debate sobre estado de la nación, después de siete años, que ya está bien, ha demostrado, contra todo pronóstico, que Sánchez no centra su gobierno –para lo cual debería echar a la mayoría-, sino que ha ligado su ¿futuro? al comunismo más rancio, el de “hay que quitarle a los ricos, para dárselo a los pobres”.

Los empresarios no son el  problema,  sino que son la solución, o una buena parte de la solución.

¿Alguien duda de que los grandes bancos, que funcionan en régimen de monipodio, o las compañías suministradoras de gas y electricidad no repercutan esos nuevos impuestos, que ahora se anuncian, a bombo y platillo, a sus millones de clientes…?

Pero claro, la demagogia y el populismo, unidos a la incultura de la mayoría de los “nuevos españoles”, y de una buena parte de los autóctonos, hacen que piensen que pueden dar gato por liebre a los botontos. (La expresión es mía, para diferenciarles de los votantes como Dios manda, es decir, sabiendo lo que votan).

Escuchando a Sánchez, pensaba que este individuo era Alicia en el País de las Maravillas, pero en versión masculina.

Se ha echado, de una forma vergonzosa y vergonzante, en manos del comunismo, ese comunismo tradicional, rancio, que piensa que los ricos tienen la culpa de todo, y que hay que quitarles lo que quieten, para repartirlo entre los pobres.

Y una vez que nos hayamos comido ese patrimonio, ¿de qué van a vivir los millones de indigentes que pueblan nuestras calles y ciudades, esos de los que se decía “que habían venido a pagarnos las pensiones…?

Hoy, mientras almorzaba solo, pues estoy de Rodríguez, he encendido el   televisor, pues no hay nada más aburrido que comer solo, ¡y por pocos me da un soponcio!

Las señoras de Unidas Podemos piden que se establezca un impuesto especial a los supermercados, para poder dar comida a las personas hambrientas.

Y se quedan tan panchas.

¿De verdad alguien piensa que ese impuesto a los supermercados no va a encarecer nuestra cesta de la compra, contribuyendo así al aumento de la inflación, que dicen querer disminuir…?

Son la pescadilla que se muerde la cola.

Debería exigirse que para poder ser político hubiera que acreditar un mínimo de cinco años de actividad laboral, por cuenta propia o ajena,  evitando así la llegaba a la política de indigentes laborales y económicos.

El papel lo aguanta todo, y también el BOE, pero una cosa es la legislación, y otra la realidad social.

En fin, espero que vuelvan pronto al paro, del que salieron la mayoría de ellos, para ver si se dan un baño de realismo.

En resumen, Sánchez se ha abrazado al  comunismo, ligando su ¿futuro? político al de Hundidas Podemos.

Espero que podamos librarnos pronto de ambos, por el bien de España y de los españoles.