Goza el PP estos días de toda clase de buenos augurios y autofelicitaciones en base a encuestas y líneas editoriales (la del ABC es para "enmarcar"), tras la victoria de Feijoo en Galicia. 
 
Creo que la euforia está totalmente injustificada por los siguientes motivos :
 
1. El PP en Galicia obtuvo, prácticamente, el mismo número de votos que PSOE BNG juntos. ¿Eso es una victoria sobre el socialcomunismo y separatismo que está destrozando España? Para mí no lo es, lo hubiese sido si VOX hubiese sacado un 20% de los votos que obtienen en muchas partes de España (amén del mantenimiento de los votos al PP) y que los izquierdistas y separatistas solo contasen con un apoyo inferior al 30%. Esos si serían unos esperanzadores resultados porque significarían una evolución en la sociedad y el adecuado castigo democrático a unas formaciones ruinosas y antiespañolas.
 
2. Lo del País Vasco ya casi no tiene ni calificación, pero debería ilustrar, al menos, al PP lo que es y aporta su socio preferente y responsable, su "amigo del alma" de Ciudadanos. Pero da igual, seguirán con esa alianza estratégica de emasculados políticamente hablando, y seguirán insultando a VOX y exigiéndole todo tipo de pruebas de lealtad, pruebas que no se merecen estos advenedizos del centro - derecha (y me refiero a PP y C's cuyos melifluos posicionamientos políticos están más en la socialdemocracia que otra cosa) 
 
3. Casado es un pírrico candidato a presidente del Gobierno porque blandeara como el Judas de Rajoy. 
 
4. El PP es un pírrico partido para gobernar porque mantendrá la agenda ideológica de los socialcomunistas, como hizo Rajoy con el nefasto legado de Zapatones. 
 
5. Porque no se producirá ninguna regeneración en la política española, seguirán los mismos vicios, las mismas servidumbres secesionistas, seguirá el contubernio bipartidista ladrón y malgastador, etc.
 
¿Hay motivos para la alegría? NO.
 
Y ¿hay motivos para la esperanza? Pocos, y todos pasan, a día de hoy, por VOX.