El lobby arcoíris lo empalaga todo. Tiene a su abasto los buzones de correos, furgones de la compañía estatal, leyes educativas adoctrinadoras en todas las autonomías, la reclamación de un “ingreso mínimo vital” para el colectivo LGTBi…Y no conformes con ello, ni con las orondas subvenciones estatales, siguen con su agenda de reclamaciones irredentas para cooptar a menores…

La obcecación ultramontana por el adoctrinamiento de menores, por la “instrucción sexual” a los niños, está heredada del viejo comunismo de Lukacs en la Hungría de 1919 y tamizada por las ubres de la “nueva izquierda” tutelada por Herbert Marcuse y apadrinada por el pedófilo Jean Paul Sartre y por la abortista enloquecida Simone de Beauvoir.

Si en la Comunidad de Madrid acaba de aprobarse la ejecución de un “máster” universitario sobre estudios LGTBi, la Comunidad Valenciana no se queda atrás en satrapías a favor de este lobby adoctrinador ultrasubvencionado…

El gobierno ultraizquierdista, de comunistas podemitas y de catalanistas, en la ciudad de Valencia, presidido por el excéntrico Alcalde separatista Joan Ribo, ha sacado del cajón de los horrores a su concejal de Igualdad y “políticas LGTBi” Lucia Beamud. La susodicha ha propuesto, de forma altiva, la premisa estrella de su acción gestora: “ clama al cielo que ningún jugador de fútbol de la Liga profesional haya salido del armario”. Para Beamud, aquellos jugadores que sean homosexuales han de mostrar públicamente su condición ya que al ser futbolistas son “referentes de muchos niños y niñas”.

La propuesta de la Concejal del partido catalanista “Compromis” pasa porque la condición homosexual sirva como banderín de enganche para que los niños y niñas sientan las diferentes “identidades sexuales” y las asuman por su vivencia y experiencia y no por las imposiciones sociales y heteropatriarcales.

Por ello, ni corto ni perezoso, el gobierno local de Joan Ribó subvencionará los deportes “inclusivos”. Gays, lesbianas y transexuales, guiados por los lobbies succionadores de recursos, deberán ser subvencionados por el contribuyente por practicar actividades como fútbol o natación. El Ayuntamiento destinará 3900 euros como partida inicial a colectivos deportivos como “Samarucs Valencia”, donde en un entorno de “tolerancia e igualdad”, gays, lesbianas, trans y heterosexuales pueden practicar deporte.

Esto podría parecer circense si no fuera una realidad espantosa que pagarán los contribuyentes. Se trata de lobbies que pastan del erario público luciendo una condición sexual como timbre de gloria distintivo y discriminador que se considera acreedor del resto de la sociedad, que por ello le tiene que pagar sus caprichos. Pero la izquierda no está sola en esta aventura enloquecida. Les acompaña la otra parte del consenso progre; C´s, partido marxista cultural engaña bobos de muchos españolistas resentidos con Rajoy, y el PP, partido que luce un conservadurismo falaz e impostado en campaña electoral para luego entregarse a la agenda ideológica de la izquierda y ganarse el perdón por existir.

La izquierda valenciana se ve acompaña por el PP en su aventura por fomentar al peligroso lobby LGTBi que busca pervertir menores y trincar subvenciones. El PP de la ciudad de Valencia celebrará el congreso municipal el próximo 10 de julio y ya ha declarado que sus ponencias estarán teñidas por las pretensiones del lobby arcoíris. La líder municipal y concejal en el Ayuntamiento de Valencia, María Jose Catala propone una “Valencia integradora” de las “identidades sexuales”. Lo mismo enarbola la presidenta regional de la formación popular Isabel Bonig, que invita al PP al colectivo LGTBi al que “abre las puertas del partido”. Bajo el lema “love is love”, dirigentes del PP y de Nuevas Generaciones, así como concejales peperos de la geografía valenciana, asistieron al izado de banderas LGTBi en consistorios locales, pese a la prohibición del Tribunal Supremo sobre colocación de banderas no oficiales. El PP nacional y el valenciano convirtieron sus perfiles en redes sociales, en días pasados, en una orgia arcoíris de apoyo a este lobby subvencionado que patrocina leyes “de género” como las de Madrid aprobada por Cristina Cifuentes o la de Alberto Nuñez Feijoo en Galicia. Son leyes que imponen la enseñanza de las “distintas identidades sexuales y modelos de familia” en el sistema educativo y que destruyen el derecho a la inocencia infantil y a la libertad religiosa y moral de los padres.

Con más de 1000 personas sin techo en la ciudad de Valencia, pero aprovechando la subida generalizada del Impuesto de Bienes Inmuebles, el Ayuntamiento de Valencia favorece los ánimos del lobby LGTB y le regala más subvenciones, a cuál más estúpida y pintoresca. El colectivo LGTB recibió en 2019 más de 700 mil euros en subvenciones por el gobierno regional valenciano. La crisis del coronavirus, los miles de parados, las colas del hambre y los más de 3000 valencianos sin cobrar su ERTE, no han impedido que el Ayuntamiento de Valencia haya desplegado sus subvenciones para asociaciones y entidades LGTB por un importe de más de 100 mil euros.

La izquierda que pone la chequera con cargo al contribuyente, y la derechita pepera, unen sus esfuerzos ideológicos por blanquear e imponer la huella pública y adoctrinadora de un lobby cuya bandera se ha convertido en el peor signo de totalitarismo agresivo sobre la esfera pública y, lo que es peor, sobre la inocencia de los niños y sobre el futuro de la sociedad.

La familia tradicional, abandonada. Cero recursos públicos y subvenciones para estímulo de la natalidad y familias numerosas; pero millones de euros para un lobby sectario e ideologizado que impone sus dogmas. A los parados, a los hambrientos que crecen exponencialmente, a los que no cobran el ERTE y a las parejas heterosexuales que temen por su futuro familiar, no les cae un euro.

Luego, en campaña electoral, el PP se pondrá la medallita de defensor de la familia, y habrá, como siempre, quién se lo crea.