Cuando el alcalde de Londres, Boris Jonhson, anunció hace unos meses su apoyo a la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea en el referéndum del próximo 23 de junio lo que, entre otras cosas, estaba haciendo era jugarle una mala pasada a su compañero de partido, presidente británico y, por último (parece), amigo personal David Cameron. El pronunciamiento del alcalde británico abría las hostilidades en el seno del partido conservador británico frente a su posición ante el referéndum de permanencia en la Unión Europea y, de paso, creaba un mar de dudas en los mercados financieros respecto a la posición de la libra esterlina.

 

Y es que en un ciclo económico que si por algo se ha destacado ha sido por su inestablidad total y absoluta, especialmente en el espacio de la Unión Europea, lo que menos necesitaba la economía británica era el mínimo atisbo de que la salida del mercado común continental se podría llegar a producir. Porque cuando Cameron anunció la inclusión del referéndum para la salida de la Unión en su programa político todo parecía (y, de hecho, era) una maniobra del político inglés.

Muchos votantes que el UKIP, el partido de Nigel Farage, le había arrebatado en las pasadas elecciones europeas retornarían a su partido y, por el otro lado, los votos a favor de esa supuesta salida no serían los suficientes como para obligar a dicha salida. Todo, por lo tanto, estaba bajo el control de un Cameron que con dicho movimiento se ganaba un apoyo muy importante de cara a unas elecciones que acabó por ganar

Muchos votantes que el UKIP, el partido de Nigel Farage, le había arrebatado en las pasadas elecciones europeas retornarían a su partido y, por el otro lado, los votos a favor de esa supuesta salida no serían los suficientes como para obligar a dicha salida. Todo, por lo tanto, estaba bajo el control de un Cameron que con dicho movimiento se ganaba un apoyo muy importante de cara a unas elecciones que acabó por ganar.

 

Sin embargo, el anuncio de Boris Jonhson de que haría campaña por el sí, trastocó enormemente los planes del presidente británico. Primero de todo por la popularidad y cantidad de votantes que el excéntrico alcalde londinense puede arrastrar en su carrera hacia una salida de la Unión Británica que ahora puede llegar a producirse (algo que, sin embargo, parece más un sprint por parte de Jonhson por ganar aún más popularidad de cara a ser el próximo candidato torie a las elecciones generales que una apuesta de verdad por la salida). Y segundo aunque no menos importante, por el quebradero de cabeza que supone ahora para el gobierno de David Cameron recuperar la confianza de unos mercados que sufrieron enormemente debido al anunció de su compañero de partido.

 

El pasado 24 de marzo El Economista ya publicaba que eran miles de millones (catorce para ser más exactos) los que se apostaban en contra de la libra esterlina para que esta cayese a niveles nunca vistos desde la década de 1980. Una cifra nada desdeñable teniendo en cuenta que catorce mil millones de dólares es el tamaño, por ejemplo, de la economía nacional de Islandia. Y dicho pesimismo no hace más que aumentar a cada semana que el referéndum se acerca, con continuas noticias de que los mercados financieros aumentan su pesimismo sobre la posición de la libra frente a otras monedas de peso como el dólar o el euro.

 

Y según sigan pasando las semanas de aquí a final de año, la situación de la libra esterlina se podrá revertir o empeorar siempre dependiendo de lo que digan las encuestas. Si ellas, como ocurrió con el caso de Jonhson, siguen mostrando indicativos de que el “Sí” a favor de la salida mantiene su aumento, la moneda británica está destinada a pasar momentos de penuria y en los que no le quedará otra que ver como sus pares europeo y norteamericano se acercan a límites peligrosos frente a ella.

 

Sin embargo, si la situación mejora para la moneda británica en cuanto a que el “Sí” pierde fuelle y se vuelve a ganar la confianza de los mercados financieros, entonces sí que sería buen momento para que cualquier bróker online de Forex se decida a apostar a favor de la libra. Pocos valores más seguros existen que la moneda británica y, aprovechando que la coyuntura actual le ha restado cierto respeto, un avezado inversor puede aprovecharse altamente de la situación y hacer de los pounds su valor seguro de cara a una temporada de grandes beneficios.