[… entonces cuando se acordó del crío que en el quinto de primaria todavía creía en Santa Claus, le vino en mente la idea de “Q”]

¿Cuál era la finalidad de la red QAnon? ¿Quién está detrás de esa organización? No se trataba de una fantasía; realmente tenían asociados y colaboradores, y por supuesto voluntarios e identificados con la causa.  Pero en resumen se creían que van a poder mucho, hasta con que van a asegurar la reelección de Trump, pero finalmente su sueño se ha mostrado fútil y sus fuerzas insuficientes. El estado profundo y su “nomenklatura” al estilo del control soviético, más poderosos, sin escrúpulos y siempre jugando con dos jugadas por delante.

Trump prometía mucho, y de hecho ha conseguido un enorme apoyo entre la despreciada clase trabajadora y emprendedora americana. Sí, los trabajadores y empresarios currantes querían a Trump; los pijoprogres, BLM, antifas a sueldo de los ultraricos claro que no. Trump era esperanza de los antiglobalistas patrióticos humillados hasta la saciedad por el sistema; disminuyó el desempleo a niveles de hace 50 años; no emprendió ninguna nueva guerra; redujo el influjo migratorio a los EEUU; apoyó la marcha pro vida – cosa que no hizo ningún presidente; felicitaba decididamente la Navidad y recordaba el Nacimiento del Niño Dios con tales palabras que no es fácil encontrar similares ni en las parroquias actuales. Impuso aranceles a los productos chinos, castigaba la deslocalización empresarial, etc. Tal vez esto último fue de lo que más irritó a la élite, pero no era lo único.

Sin embargo, no era un buen organizador. Estaba solo. Eso se ha confirmado al final. Los patriotas que le apoyaban, estaban por ello completamente desorganizados. Tan desorganizados e ingenuos que cayeron como niños ante el gambito que se les jugó en el Capitolio. Trump los convocó, a cientos de miles, pero pocos cientos de antifas les tendieron la trampa en el Capitolio. Claro está, con la policía obediente al sistema que les abrió las vallas.

Y los simpatizantes de QAnon entraron, creyendo que están librando una de esas luchas cósmicas entre el bien y el mal. Lo que ocurrió a continuación, fue bochornoso y lo vimos todos: utilizaron su ingenuidad para dar carpetazo, vía traidor Pence - ¿y cómo se puede tener algo así por vicepresidente? – a las posibles reclamaciones legales sobre la jornada electoral del 3N.

Pero gente comprometida, patriotas sinceros como Ashly Babbitt, soldado veterana, pagan con la vida su ilusión de cambio, de creer que “algo se va a hacer”. La mataron miserablemente: tenía a tres policías a su espalda; era una mujer más bien menuda, podían reducirla como quisieran; ni siquiera llevaba un palo, estaba totalmente desarmada e inofensiva. Pero recibió el disparo de pocos metros directamente a la cabeza, al parecer de un policía negro de quien todavía no se conoce la identidad.

Nadie dobló rodilla por esta patriota. Ni siquiera Trump la mencionó tal solamente una vez. Ashly murió como todo un símbolo de patriotismo engañado e iluso. No obstante, de nosotros depende que su muerte no quede en vano. Y no lo será si entendemos ya de una vez que el patriotismo no se realiza animando “a las fuerzas de Trump”, “a la Alianza”, a los que “van tres pasos por delante”… desde el sofá comiendo palomitas y esperando liberación.

“Confía en el plan”,… “es la estrategia”,… “todo está bien atado”,… absurdo, una locura total. Locura, porque era una fantasía no correspondida con la realidad, como no podía ser de otra forma. Y no les basta con ello: ahora oigo que están hablando de no sé qué en marzo… La locura continua, y la correspondiente inefectividad.

El que quiere hacer cambio, primero va a preparar las bases. Mirad la táctica de Hitler, en cuanto el aspecto técnico solamente. Después de ilusionarse con la marcha sobre Roma de los correligionarios de Mussolini, intenta iniciar el asalto al poder al año siguiente en Múnich. Creía que el ejército va a estar con él; pero el ejército obedeció al amo. Porque el ejército no hace nada sin la preparación de la base. Por eso, en la cárcel Hitler aprovecha muy bien el tiempo, reflexiona sobre los pasos a dar; escribe el libro Mi Lucha que se vende a cientos de miles en toda Europa. Crea camisas pardas en cada rincón de Alemania con actividades de todo tipo para los afiliados. Luego con esas bases llega el asalto al poder. Y al ejército que ahora obedece a él, que cae en sus manos como una fruta madura. Eso es lo último que se consigue, no lo primero. Finalmente, Hitler empieza a prohibir hasta sus partidos competidores. Quedan solamente los nazis, pero a los alemanes no les molestaba demasiado.

Algo parecido están haciendo ahora la gente de Biden. Ya señalan a los defensores de Trump como necesarios “a reprogramar”. Abrirán las fronteras masivamente para cambiar la balanza electoral, porque saben que no han ganado limpiamente. El problema que tienen es que no son populares; que se basan en la mentira; que necesitan a 30.000 guardias nacionales en la inauguración, porque no se sienten ni saben seguros…

Los “patriotas” de Canal5, asiduos de Rafapal y similares, los que esperan en la liberación de marzo… me temo que les vendría bien una visita al psiquiatra. No viven en la realidad, porque su fascinación es tan fuerte que prefieren las imágenes de su mente febril ante los hechos que se van plasmando delante de ellos.

Los verdaderos patriotas deben trabajar localmente; deben crear grupos de ayuda y solidaridad mutua; de formación cultural y espiritual, que a su vez les lleva a la acción concreta. De juntas vecinales atentas al dolor y preocupación real de su vecindario. ¿Los poderes fácticos les quieren separar y aislar? Ellos deben unirse como mejor sepan. ¿Les quieren envenenar la mente con la propaganda? Que se formen en la verdad.

Solamente así, creando grupos patrióticos locales, unidos a nivel nacional por diversos conductos, se puede prepara un nuevo horizonte en España y toda Europa.

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