El gobierno incapaz de asumir la crítica tampoco parece dispuesto a la autocrítica y por lo tanto a corregir errores de gestión que ya empiezan a percibir, incluso, sus incondicionales. En su lugar, ha emprendido una huida hacia delante con medidas de control de las redes sociales, que atentan contra el derecho fundamental de la libertad de expresión, y económicas de dudosa eficacia, a medio plazo, y de imposible ejecución inmediata por el colapso burocrático existente.

La peor crítica no es la de la oposición, ni tampoco la del ciudadano. La peor crítica es además muda. Son las cifras de afectados, fallecidos, sanitarios contagiados por millón de habitantes y su comparación con las cifras de otros países, que en general disponen de un sistema sanitario peor que el que tiene España.

Un gobierno que está más preocupado por su imagen que por la salud de los españoles. No tenemos todavía mascarillas, los equipos de protección han llegado muy tarde. La gestión de compra ha caído en la estafa. El gobierno todavía no ha dado el nombre de los estafadores, ni tampoco el de los comisionistas. Test inocuos, mascarillas inservibles, residencias de ancianos descuidadas por el máximo responsable, que sin embargo si se preocupa de los mensajes sectarios que debe trasmitir la televisión pública.

La senda de este gobierno parece terminar en el caos. En lugar de dimitir, vista su incapacidad, y dar paso a gente competente. Se empeñan en seguir improvisando, desmintiéndose día sí y otro también y en utilizar como herramienta fundamental la mentira. Sea en una conferencia televisada, en una declaración ministerial o en la sede de la soberanía nacional. Les da igual, el camino hacia la desvertebración social absoluta les obliga a ello.

Si alguien me lee y no conoce “la vida de los otros”, película alemana producida en el 2006. Trata del control sobre las personas realizado por la Stasi, en Alemania Oriental durante 1983. Es un documento de adonde puede conducirnos el control social que intenta implantar, o ya ha implantado, el gobierno. Como desveló el general jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil.

A pesar de su cargo el general Santiago ha cometido un presunto delito, por atentar contra un derecho fundamental contemplado explícitamente en la Constitución. Ha atentado contra la libertad de los españoles, y creo, que ha desprestigiado su Cuerpo. Si le dieron la orden, por ilegal, no debería haberla obedecido.

La gran pregunta es si la PN y el CNI, están también orientados a esta tarea de hacer el trabajo que deben hacer los políticos. Hablan de lapsus, error etc. Pero hasta el momento no he oído todavía la desautorización expresa de estas prácticas.

La imagen de Sánchez y de su gobierno no la mejoran, aunque llamen a la CIA y al Vaticano. Son muchos los fallecidos por culpa de la imprevisión y el sectarismo.