Adolf Hitler marcó una época en la Historia moderna. Dirigió la ejecución de actos injustificables desde un punto de vista lógico y logró que se implantara una fuerte conmoción en Europa por unas ideas revolucionarias en Alemania que sumieron al país germano en la oscuridad durante los años de la Segunda Guerra Mundial y en las décadas siguientes.

 

Los principales pilares teóricos de la ideológica de Adolf Hitler fueron agrupados en Mi lucha, su conocida obra, que ha sido ocultada por los entes públicos alemanes, probablemente por motivos relacionados con un proteccionismo que no tiene sentido en la actual sociedad alemana. El Estado de Baviera tenía los derechos de explotación de la propiedad intelectual del libro hasta hace poco tiempo, pues ya han pasado al dominio público.

Hace varios días, fue publicada la obra con comentarios agregados de importantes historiadores e investigadores, que sirven para contextualizar y analizar todos los elementos relativos a su contenido y a su autor. La edición que se ha divulgado recientemente está teniendo un gran éxito.

 

Uno de los aspectos relacionados con la obra que más se ha comentado es el relativo a que Adolf Hitler impulsó una reforma fiscal cuando llegó al poder en 1933 para no tener que tributar por la mitad de los ingresos que obtenía por su libro, aunque no llegó a pagar impuestos por la otra mitad. Por las observaciones que se han publicado, puede decirse que el dirigente luchó por evadir los impuestos que debería haber pagado por su obra, aunque, al tener el control de las instituciones alemanas, no encontró especiales dificultades para cumplir su objetivo consistente en enriquecerse con Mi lucha.

 

Es curioso que Adolf Hitler hiciera todo lo posible por no pagar impuestos por su obra. Si quería enaltecer los principios imperialistas que encumbraron a Alemania para alcanzar sus objetivos, habría sido más lógico que hubiera deseado contribuir con el sostenimiento económico de Alemania en el ámbito fiscal, cumpliendo las obligaciones tributarias que objetivamente existían por los ingresos logrados por los derechos de explotación de uno de los libros más conocidos de la Historia.

 

Resulta necesario destacar que Adolf Hitler es un buen ejemplo histórico de cómo aprovechar el poder para obtener beneficios personales, aunque eso implique desolar Europa en el camino de la consecución de los fines planteados. Eso es algo que se ha hecho, que se está haciendo y que se hará siempre mientras no cambien las circunstancias de un modo radical.