Aunque simplemente sea porque fue de los primeros socialistas en manifestarse contra ETA, bien es cierto que después de que comenzarán a caer algunos de los suyos, aunque menos de los que caían del Partido Popular, Odón Elorza merece mis felicitaciones por la más que encendida, incendiaria intervención que protagonizó durante el debate de los presupuestos en el pleno del Congreso, 23/11/2021, con cuya intervención de alguna forma vino a decirle al Partido Popular que ellos también negociaron con ETA y que también ellos, a través de los gobiernos que presidieron, le prometieron a ETA que serían muy generosos el día que se cansase de matar, o ya no le fuera rentable. Al tiempo de poner en la conciencia de los populares que en el supuesto de estar hoy en el Gobierno, y hacerles falta los votos de Bildu (ETA), lo más seguro es que también contarían con ellos.

Le faltó a Odón ser más preciso, aunque comprendo que estaba encendido en la defensa que hacía de su partido. Ser más preciso, en cuanto preguntar a la bancada del PP si alguno sería partidario de ilegalizar a Bildu (ETA), contraviniendo el modelo de democracia liberal que defienden. Agravio comparativo que la chusma de Bildu hubiera hecho respecto a Herri Batasuna, brazo político de ETA en el tiempo que todavía mataba.

Error no obstante el de Odón llamando “franquistas” a los diputados del PP y a los de VOX, que ambas formaciones se han declarado suficientemente en contra de Franco. No, señor Odón, los franquistas, por no hacer las cosas bien, estamos a la intemperie, acosados y a un instante de ser procesados y sentenciados a altas condenas de cárcel.  

Haría bien el Partido Popular en dejar la cantinela contra Bildu (ETA). La historia de ETA, terrible en la parte que le corresponde al Estado, está por contarse.

Y a propósito de las víctimas, por las que sigo rezando personalizándolas con sus nombres y apellidos son: el guardia civil José Antonio Pardines Arcay, los soldados de reemplazo voluntario Florentino García Siller y José Ramírez Villar, el ingeniero José María Ryan y el concejal Jesús María Pedrosa, que pocos días antes de su asesinato parecía confundido y presionado a seguir en su puesto. Con el recuerdo puesto en todos los niños, comenzando por la pequeña Begoña Urroz, y en las víctimas civiles de las explosiones del Hipercor y de tantos otros lugares públicos.