Natural de Tucson y con una cara angelical que no aparenta los 31 años que tiene, comenzó bien pronto a ganarse la vida como modelo. En la actualidad, es una reconocida conejita Playboy que ha traspasado fronteras.

 

Amanda, que compagina el modelaje con los estudios, está terminando sus estudios de psicología y sociología. Y cuando puede no se olvida de la práctica deportiva. Es toda una musa del agua. La natación, el sur y el kitesurfing son sus especialidades.