No me extraña que al PP le tilden de "derechita cobarde" porque la adaptación a los dictados del social-comunismo es absolutamente camaleónica, apoyando muchas leyes cargadas de sectarismo, así como el seguidismo que practican algunos dirigentes regionales, donde caciquean auténticos francotiradores, que van a lo suyo.

Tal es el caso de Galicia, donde el PP, léase Núñez Feijóo, no ha tenido otra ocurrencia traidora a los principios más elementales de la coherencia política, que abstenerse en la PNdeL que presentó el BNG, los nacionalistas radicales gallegos, para que la Guardia Civil deje de prestar el servicio de policía de tráfico en la región gallega, que con el voto a favor del Psoe resultó aprobada.

Pobres paisanos míos a los que unos políticos desalmados con su propio gobierno a la cabeza, les roban la Guardia Civil, un centenario Instituto armado con el que nadie puede competir en honor y sacrificio por España y los españoles y cuyo gobierno no tiene el menor pudor político en ceremoniar de monaguillo político de los secesionistas comunistas y socialistas gallegos.

Hace falta ser ruin para dejar en manos de a saber quién la vigilancia de las carreteras gallegas, dejando, de momento, a 950 guardias civiles en busca de nuevo destino, si es que esta proposición prospera en el parlamento nacional. A este señor ya se le vio el plumero tiempo ha y no tiene reparo alguno en apoyar la mayor traición posible, incluso la de pactar con el diablo, con tal de seguir en el machito de la Junta.

Por otra parte, el papelón de su partido es glorioso. Hasta ahora, chitón. Cómo este camaleón político gana elecciones por mayoría, pues eso lo justifica todo. Son unos indignos. Han abdicado de las ideas que ese partido tuvo en otros momentos, en función del llamado centrismo, que es la nada de la nada. Son la insustancia rajoyana y caminan hacia la nada.

Solo o en compañía de otros, a mucho no tardar este pájaro, Feijóo, le hará la cama al falsario presidente de su partido, que llegó a presidente después de mentir y prometer poner fin a tanta melifluidez y de comprometerse a hacer frente a la cultura izquierdista imperante, para desinflarse a los pocos días y lamerle las botas al psicópata de la Moncloa, hasta el punto de pedirle que se vacunasen juntos. Ya son dos.

Cambio el tercio.

A más abundamiento, hace pocos días, con su voto a favor, el PP no ha tenido el menor reparo en sumarse a esa hedionda nueva ley que bajo el cebo de proteger a la infancia, abre las puertas a toda una serie de tropelías, bajezas, guarrerías e inmoralidades a enseñar a nuestros nietos en la escuela, que ya preveía la nefanda ley Celaá y la llamada ley de género. Su educación sexual, en manos de organizaciones y lobiees LGTBI ...JK. Para echarse a temblar.

Aquello que dijo la señoritinga, que muchos no creyeron que nunca llegaría a materializarse, de que "los niños no son de los padres, sino del Estado" ya se ha consumado. Poco a poco van tejiendo su telaraña de los nuevos antivalores, inoculándonoslos poco a poco, sin que se note mucho y por ello se centran en adoctrinar en lo peor a la infancia y la juventud.

En una línea similar está un trámite administrativo que ha pasado inadvertido para la casi totalidad de la gente y la clase política: la supresión física del llamado "Libro de Familia" y su sustitución por un mero registro digital, bajo el pretexto de la progresiva informatización imperante. Pero esa es la escusa. Detrás, está uno más de los ataques a la Familia como eje vertebrador de la nación y la demografía del futuro, ambas a ser destruidas. Si hoy día la unión de cualesquiera cosas puede ser un matrimonio y lo que les priva a las izquierdas es la monoparentalidad, les sobra el libro de familia.

Hace pocas fechas, también nos han colado de rondón en el parlamento una nueva ley de cambio climático, dictada de la pe a la pa por la UE y que aquí se la han tragado todos los partidos menos Vox, y la abstención de PP y Más País, que bajo el anzuelo medioambiental y del cambio climático en que pica muchísima gente, sobre todo los progres, no tiene otra finalidad que cargarse nuestra industria, incluida la de automoción, el transporte y otras varias. Eso sí, cierran centrales nucleares pero compramos electricidad a Francia del mismo origen. Se deslocalizan industrias que dicen no son sostenibles que luego se van a Marruecos. Pero no tienen los suficientes arrestos para decir a la UE que cuando China, India, USA, Rusia, rebajen sus emisiones, entonces también lo haremos nosotros que solo emitimos el 0,4% del total de CO2 y otros gases.

Eso sí, circular por España en coche va ser todavía más gravoso que lo es ahora ya que a todos los impuestos que asfixian ahora al coche: carburantes, matriculación, circulación, tasas varias, etc, van a añadir el mantenimiento de las autovías que ahora se pagan a través de los PGE. Todo, para arañar dinero de donde sea y siempre con la sacrosanta murga de la sostenibilidad. Ni coche, ni avión. Todos a la Renfe y en tercera.

Hablando de dinero, por qué no le piden a la Bankia actual que nos devuelva los 21.000 millones que pusimos todos los españoles solo para salvar a la tantos años benemérita Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, luego destrozada en manos de los políticos y sindicatos de clase, fusionada hoy con otra banca. Así se hacen fusiones bancarias a costa de otros. Y como ahora no ganan dinero con la usura y todas las comisiones les parecen poco, BBVA y Santander van a poner en la calle a cerca de 12.391 trabajadores en la calle. Consecuencias de la digitalización, dicen. No, la pasta.

Todas estas cosas al PP le dan igual. Acepta que la Benemérita de Tráfico abandone Galicia, se suma al adoctrinamiento sexual de nuestros niños y jóvenes, como se sumó a la ley de Género, la de Memoria Histórica, permite los ataques a la Familia y se apunta a los camelos lobísticos del cambio climático y para nada quiere tocar un pelo a las finanzas, no vaya a ser que se enfaden.

¿Dónde está la oposición? Desde luego, en el PP no.