El Tribunal Constitucional, que algunos maldicientes llaman prostitucional –excuso explicar los motivos- lleva más de ocho años “debatiendo” –es un decir- su Sentencia sobre la ley del aborto zapateril, que prácticamente permitía el aborto libre, y que Rajoy, el inane –y digo inane por no decir inútil-, ha mantenido durante su égida de siete años, que a Dios gracias pronto terminará, pues su política se ha convertido en una ciénaga de corrupción.

         Durante estos ocho años, los excelentísimos señores magistrados, todos viajando en coches oficiales blindados, con chófer y escoltas, cobrando un dineral, y viviendo como los antiguos Virreyes españoles, han pasado de involucrarse en este asunto…

         “Gracias” a ellos, 700.000 niños españoles han sido asesinados en el vientre de sus madres, por parte de quienes tenían el deber, jurídico y natural, de protegerles.

         ¿No se les encogerá el corazón a estos magistrados cuando pueden acariciar a sus hijos y nietos, pensando en esos 700.000 niños asesinados, alguno de los cuáles hubiera podido ser Premio Nobel, o incluso Magistrado del Tribunal Constitucional, con mucha más dignidad que ellos, dicho sea de paso, y con ánimo de ofender…?

         Y no me gusta ofender a nadie, pero a veces no hay más remedio, sobre todo para ver si espabilan, y hacen el trabajo por el que cobran, muy bien, por cierto.

         Este Constitucional es el mismo que en sus sentencias pone a parir a los juzgados o tribunales que tardan 3 ó 4 años en dictar sentencia en un asunto, diciendo que son unas dilaciones indebidas, que suponen un grave ataque a la seguridad jurídica, al derecho a la tutela judicial efectiva, y la Biblia en verso.

         Pero consejos doy, que para mí no tengo.

         Mientras tanto el PP se niega a promover una nueva ley del aborto, restringiendo los supuestos posibles, con el argumento de que hay que esperar al dictamen del Constitucional…

         Pues al paso que vamos, esa Sentencia la van a dictar los hijos –o nietos- de los actuales magistrados, en el supuesto de que no sean también asesinados, que todo puede suceder.

        ¿Está presionando el Gobierno al Constitucional para que no dicte Sentencia sobre el aborto…, o es que es un problema de inutilidad congénita?

         En fin, rezaré por ellos, para que Dios se apiade de su alma, cuando tengan que sentarse ante el Tribunal del Altísimo.

         No sé cómo pueden vivir con esa carga de 700.000 asesinatos sobre sus espaldas, la verdad. Yo no podría…

 

 

Ramiro GRAU MORANCHO,

Jurista y escritor.