Díaz Ayuso censura que se intente “blanquear” a los herederos de ETA “con buenísmo etarra para buscar favores públicos y con gestos como la supuesta eliminación de los recibimientos públicos a sus presos que nunca debieron permitirse”

La primera responsabilidad de una sociedad con sus víctimas es, precisamente, combatir a sus verdugos, ponerlos ante la justicia, y aislarlos políticamente. Sin embargo, hoy los herederos de ETA siguen con su agenda política de siempre, pretendiendo la independencia del País Vasco y con la intención de instalar un gobierno radical de izquierda.

Intentan blanquearles bajo las etiquetas de hombres de paz, con buenísmo etarra para buscar favores públicos y con gestos como la supuesta eliminación de los recibimientos públicos a sus presos que nunca debieron permitirse.

Y lo peor, con el señalamiento a todos los que seguimos sin querer porque nunca querremos nada de todo este entorno nacido del terrorismo. Ahora intentan cambiar tanto la narrativa para que seamos otros los que nos negamos a blanquear lo sucedido, los que supuestamente no queremos la paz, cuando no puede haber paz donde nunca ha habido guerra.


Exigimos justicia, después de miles de exiliados, cientos de casos sin esclarecer y miles de familias rotas. Porque la justicia debe ser igual para todos y la justicia no es venganza y porque el Ministerio del Interior prometió a las víctimas que no acercaría más de 20 presos etarras sin delitos de sangre y ha faltado a su palabra.

Y esto no tiene que ver ni con dolor ni con sentimientos, que son personales, sino con la aplicación de la justicia penal. Hoy prácticamente todos los etarras, incluidos los más sanguinarios, han sido cercados al País Vasco, muchos de ellos sin arrepentirse y renunciar a lo que llaman falsamente lucha armada ni ayudar a conocer el caso de cientos de desaparecidos.

ETA no mata, pero su proyecto político sigue vigente y sigue avanzando. ¿Permitirían abiertamente hoy que hubiera un gobierno en el País Vasco con un lehendakari del PSOE, del Partido Popular, de Vox o de Ciudadanos?


Muchos vascos no son libres de expresar con libertad sus opiniones y la coacción sigue siendo la norma en numerosas zonas del País Vasco y pueden dar cuenta de ello muchos cargos políticos allí que siguen hablando en voz baja para poder respirar mientras otros anuncian que si hace falta aprobar los presupuestos para que 200 presos salgan a la cárcel, se hará, como se ha hecho.