Mira que ha sido criticado aquello del señor de posibles y relevancia social poniendo un pisito en un buen barrio de la ciudad a su amante, y así poder disfrutar de su compañía con libertad e intimidad… Piso, manutención y a vivir que son dos días, pensarían las agraciadas mujeres mientras les durara el «chollo».

Ahora las cosas han cambiado mucho. Lo del pisito es muy de posguerra. El papel de la mujer en la sociedad fue cambiando en el mundo occidental. Ahora es raro ver a alguna que no trabaje fuera de casa, si no está en las listas del INEM claro, que tal y como nos están dejando esto, la que mantenga su trabajo es una privilegiada. Ahora se tendrán que quedar en casa obligadas por la gestión de nuestra casta política, no por el famoso patriarcado. Oye, mirándolo bien, deberían cantar esa pegadiza «coplilla» que pusieron de moda el año pasado las hembristas de: «El Estado opresor es un macho v…», dejémoslo ahí…

Pues, como iba diciendo, aquello del pisito está totalmente «demodé», ahora la mujer principalmente la activista feminista de izquierdas, está absolutamente empoderada , ¡por Dios!, o ¡por Lenin!, o ¡por Simone de Beauvoir!, un pisito es algo que atenta contra la dignidad de la mujer, haciéndola sentir incapaz de poder comprarse o alquilarse ella misma donde le dé la gana… Nonono., es un abuso de poder machista. Ahora las empoderadas aspiran a más, a mucho más.

Y así llegamos a dos ejemplos de mujeres feministas, trabajadoras, dignas, hechas a sí mismas, siempre portando esas pancartas del 8M y entonando esos lemas cargados de contenido y lucha: «sola y borracha quiero llegar a casa«. Siempre en primera línea dejándose la piel por los derechos de las mujeres, (en Occidente, claro, no sea que su integridad física peligre…). Ellas son las consortes. Sí las consortes. La presi y la vicepresi… las niñas de hoy no saben qué ser de mayor si concursantes de la Isla de las Tentaciones o Irene y Begoña.

Begoña, la presi consorte, sin títulos universitarios, ya no un doctorado o un máster relacionado con el tema, no, es que no tiene ni licenciatura. La han hecho (perdón ha conseguido ella misma y por sus méritos) codirectora de una cátedra en la Universidad Complutense de Madrid… casi nada, y nuestros jóvenes licenciados buscándose la vida en el extranjero o engrosando las listas del paro y viviendo en casa. Moncloa se niega a dar detalles sobre su CV y sus actividades.

Irene, la vicepresi consorte, carrera supersónica donde las haya, de licenciada en psicología y dependiente de una tienda de electrodomésticos (parece ser que en la caja), a ministra, ministra de Igualdad… ese Ministerio que nadie sabe para qué demonios sirve, además de para pagar sueldos millonarios a mujeres que hacen que trabajan más que todas las madres de familia que madrugan y vuelven a casa reventadas. Lo que está claro es que en el anterior empleo Irene tenía muchas más responsabilidades que en el actual. Un año dirigiendo un Ministerio para llegar a la conclusión de que el rosa es un color opresor para las niñas sin pedir opinión a las niñas… muy paternalisto o maternalista… pero es la chica del líder morado y ella puede hacer y decir lo que quiera, hasta ahí podíamos llegar….

 

Nada como un buen machirulo bien posicionado al lado, y las ínfulas de mujer libre, autónoma y realizada se van por el sumidero de la avaricia y las ansias de poder… Señoras consortes, tenéis menos dignidad que las «queridas del pisito» de posguerra. Pero mucho menos, no lo dudéis nunca. Ellas, al menos, desafiaban al chismorreo social, vosotras os coméis vuestras propias incoherencias.

Publicado inicialmente en: https://www.ladialecticanacional.es/las-consortes-de-pisitos-a-ministerios-y-catedras/