El próximo lunes día 20 de Septiembre se cumplirán 101 años de la fundación de La Legión Española, obra cumbre de dos coruñeses de excepción. El Teniente Coronel de Infantería, José Millán Astray y Terreros, germinador  de tan brillantísima  idea, junto a su lugarteniente el Comandante del mismo arma, Francisco Franco Bahamonde. Ellos supieron insuflar a los novios de la Muerte, en muchos casos unos desheredados de la vida, su amor a España y su defensa, incluso hasta la muerte, convirtiéndoles en auténticos Caballeros del honor, compañerismo, lealtad, bravura y valor sublime. Por ello, con permiso de mis lectores, deseo evocar la llegada, por primera vez en su historia a mi ciudad de La Coruña, de la mejor unidad  de Infantería del mundo.        

A las diez y media de la mañana del día tres de noviembre, atracaba en el puerto de La Coruña el vapor España nº 8. A bordo de él venía la Tercera Bandera de La Legión, que había tenido un comportamiento audaz, valeroso y brillante en la dominación de la revolución de Asturias de octubre de 1934. Sus legionarios se  habían distinguido de forma  muy notoria y sobresaliente en las operaciones de Avilés, Campomanes, Pola de Lena, Ujo, Moreda, Cabaña Quinta, Mieres y Oviedo.

La Bandera procedente de Melilla llegó a Barcelona el día 7 de octubre y tras pacificar la ciudad Condal de la revuelta separatista, traidora y antiespañola, que las autoridades de la Generalidad habían perpetrado contra el gobierno radical-derechista de la II república,  queriendo  proclamar de forma ilegal el estat catalá, Tras ello el día 13 la unidad legionaria se trasladó desde el puerto de Barcelona a Asturias, desembarcando en el puerto de Avilés y participando de inmediato en la lucha contra los revolucionarios marxistas. 

Con sus acciones, la Bandera infligió un duro castigo a los revolucionarios, apoderándose de gran cantidad de armas y dinamita e incluso 47000 pesetas en dinero que manejaba el comité revolucionario de Cabaña Quinta .

En el muelle de Linares Rivas esperaban a los soldados, los generales De la Cerda y Martínez Monje, general de la División Orgánica y  Comandante Militar de La Coruña respectivamente. Les acompañaban las primeras autoridades, entre ellas el alcalde señor Pardo de Andrade a la cabeza de la corporación municipal. A la espera de la llegada de la Bandera Legionaria, la unidad de música del Regimiento de Infantería nº8 interpretó varias marchas militares y pasodobles. Era la primera vez desde su fundación en 1920 que La Legión pisaba tierra coruñesa.

 

Los legionarios desembarcaron cantando su vibrante himno. Con su comandante Maximino Bartomeu  al frente, formaron en el muelle de Linares Rivas. Quinientos Legionarios con  abundantes barbas, patillas de boca de hacha, camisas abiertas, arrogantes, desafiantes, desfilaron con su paso característico por la avenida de Linares Rivas, Sánchez Bregua y Cantones. Miles de coruñeses, que abarrotaban las avenidas por donde discurrió el paso del Tercio, ovacionaron sentidamente a los marciales soldados.

 

Cientos de flores fueron arrojadas a su paso por un público enfervorizado que les acompañó en gran multitud por las calles del capitán Galán, Riego de Agua, plaza de María Pita, Cuesta de San Agustín hasta el acuartelamiento de Atocha donde quedaron alojados. En el patio del cuartel, el alcalde Atanagildo Pardo de Andrade, que acompañaba a los mandos militares, les  dio la bienvenida a la ciudad y les felicitó en nombre de España y de La Coruña por su bravura  y por su valerosa actuación en defensa de la Patria en los sucesos de Asturias. 

A continuación se sirvió un espléndido vino español en honor de los bravos legionarios.

Durante unos días fueron huéspedes del Regimiento de Zamora donde se organizaron diversas comidas en honor a los componentes de la Bandera del Tigre rampante.

 

  1. Legionarios de la III Bandera en el Cuartel de Atocha de La Coruña. 

El día 26 el Tercio se desplazó por vía férrea hasta El Ferrol, puesto que en la base naval el personal civil, ya intoxicado con las consignas revolucionarias, había querido sublevarse. Con su sola presencia los revoltosos desistieron en sus  pérfidas maniobras.  

Los ferrolanos tributaron un extraordinario recibimiento a los Legionarios, En la estación del ferrocarril las primeras autoridades dieron la bienvenida al Comandante Bartomeu y  a sus hombres, Las tropas recorrieron las principales calles del centro de la ciudad, dirigiéndose al Quartel de Dolores. Desde ventanas y balcones fueron arrojadas, al paso de los soldados, numerosas flores, Ya en el Quartel de Dolores fueron agasajados con vinos de Rioja, Jerez, pastas y cigarros habanos, Posteriormente el comandante Bartomeu y sus oficiales fueron invitados a un almuerzo en el Casino de Ferrol, al que asistieron las primeras autoridades militares y civiles. Mientras tanto en  el Casino de clases,  el resto de la Bandera fue obsequiada  con espléndido lunch. 

Tras el almuerzo los Legionarios visitaron las instalaciones de Arsenal Militar donde  los marinos  colmaron de atenciones a sus hermanos legionarios. Con ellos visitaron la base, los talleres, el cuartel de instrucción.        

De regreso a La Coruña serían objeto de nuevas atenciones por parte de la guarnición coruñesa.

En el acuartelamiento de Atocha permanecerían durante días, hasta que el día 26 de diciembre la Bandera se despidió de La Coruña con dirección a su cuartel de Tauima, embarcando en el expreso vía Madrid, adonde llegaría a las once de la mañana del día 27. Tras ello continuaría viaje en tren hacia Málaga, donde en su puerto embarcaría con destino a Melilla.  

Guion de la III Bandera de la Legión. El Tigre Rampante.

 

El desfile de la III Bandera por las calles coruñesas, que se inició en las inmediaciones de la plaza de Toros, fue saludado nuevamente con enormes ovaciones, vivas a España y a la Legión. En los Cantones la unidad se detuvo para ser revistada por el general jefe accidental de la División Martínez Monje. A las cuatro de la tarde los legionarios iniciaron el embarque del ganado e impedimenta.

 

A la noche en el andén de la estación del Norte, las primeras autoridades despidieron a la III Bandera. La música del Regimiento de Infantería nº8  interpretó La canción de Legionario, El Novio de la Muerte, Tercios Heroicos y La Madelón, así como varios pasodobles y marchas militares.  El Comandante Bartomeu agradeció al alcalde y a las autoridades militares el trato exquisito que le habían dispensado en La Coruña, la ciudad donde había nacido el Fundador el heroico general José Millán Astray,  

 

En la historia de la Legión, obra editada en 1970, con motivo del cincuentenario de la fundación de la unidad,  un recluta vizcaíno, Ramón Rilo, que llegó en 1934 para alistarse al  regimiento de infantería de Zamora en las fechas en que estaba en La Coruña la tercera bandera, mostraba su asombro cuando vio por primera vez desfilar al Tercio: “Cuando era niño” escribía Rilo, “oí hablar con admiración del famoso Tercio; en mi imaginación me forjé algo que debía ser fabuloso y antes de conocerlo ya gozaba de mis simpatías. El día que me iba a incorporar al cuartel de Zamora en La Coruña, vi salir de él, desfilando, a una tropa con una marcialidad para mí desconocida, una tropa con aspecto nada corriente; llevaban un borrego con la escuadra, la banda de cornetas y luego un guion que para mí resultó rarísimo y que llevaba un tigre rampante. Me fui tras ellos por las calles de la bella ciudad gallega; así fue la fuerza de atracción que ejercieron sobre mí aquellos hombres que en realidad ignoraba quienes eran. En el cuartel al alistarme supe que eran los famosos legionarios. Hice amistad con ellos lo cual consideré un honor. Años más tarde en 1936 emprendí con ellos la operación de abrir el pasillo para liberar  Oviedo donde los del tigre rampante dejaron constancia de su valor. Allí dejaron sus vidas muchos de aquellos hombres que me dieron su amistad y que tanto admiraba.

Cuando llegaron al Escamplero, del tigre no quedaba más que la constancia de su valor y la hazaña conseguida. Ese día dejaron de combatir pues la bandera como unidad había desaparecido.

“Nos han deshecho, hasta nuestro comandante ha caído en la acción”, decían. “Y así fue. ¡Por ellos lloré!  Por eso cada vez que veo pasar a la bandera con su guion al frente luciendo su tigre, acuden a mí las lágrimas que dedico a todos lo que como yo, pelearon, murieron y amaron a la legión española”. 

 

Varios de  aquellos Legionarios que visitaron La Coruña en 1934 se quedaron para siempre entre nosotros. Fue el caso del entrañable, recordado y buen amigo Paco, que durante muchos años fue el limpiabotas de la céntrica cafetería coruñesa Miño.

 

III Bandera de La Legión que se distinguió valerosamente en los combates de la revolución marxista de Asturias de octubre 1934.

 

Ciento un años después de su fundación es hermoso recordar los pasajes de su valor, sacrificio y heroísmo en defensa de España: los cerros y las altas montañas de África; Tazarut, Nador, Buharrat, Monte Magán, Zoco el Arbaa; Xauen, Melilla, Alhucemas; la cuenca minera en la revolución marxista de Asturias de 1934: Melilla la adelantada el 17 de julio de 1936, así como las grandes y victoriosas acciones en la Guerra de Liberación Española  del paso del estrecho en el convoy de la victoria; la brecha de Badajoz, la vega  del Tajo; Toledo y los olivares de Arganda; la casa de Campo madrileña; la cuña defendida a sangre y fuego de la ciudad universitaria de Madrid; Oviedo; los picos de Asturias; el sol ardiente de Brunete; las nieves de Teruel; las riberas del Ebro y las serranías de Pandols y Cabals. Los desiertos de Ifni y Sahara con las vidas perdidas de los últimos Laureados Legionarios y las lágrimas que allí se derramaron por la pérdida de tan españoles enclaves. La antigua Yugoslavia; Albania, Kosovo, Afganistán, Mali, el Líbano, o como refleja su Credo, a donde oiga fuego, para combatir, sin turno, sin contar los días, ni los meses ni los años, no abandonando jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos, pues su Bandera es la más gloriosa porque está teñida con la sangre de sus legionarios.

 

Como poéticamente apunta el inolvidable, grandioso escritor y falangista Rafael García Serrano, en su fundamental e inigualable libro “Diccionario para un Macuto”: “El largo camino de mancebos que casaron con mujer brava, de los novios que casaron con la muerte”.

 

Es el glorioso e inigualable ejemplo que dan los más de nueve mil seiscientos muertos, treinta y cinco mil heridos y setecientos desaparecidos de nuestra Legión Española, fundada en un lejano mes de septiembre de 1920 por un coruñés ejemplar: José Millán Astray  y Terreros y su lugarteniente un Caudillo ferrolano, irrepetible, llamado Francisco Franco Bahamonde.