Recientemente algunos medios de comunicación se han hecho eco de una noticia que ha pasado bastante desapercibida, pero que considero de suma gravedad, por tratarse

de un nuevo ataque absolutamente desproporcionado y muy peligroso para un derecho fundamental como es la libertad de expresión, tal como lo proclama el art. 20-1 a) de a Constitución española, el cual afirma que se reconoce y protege el derecho a expresar y  difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones. Estoy refiriéndome a la petición de 12 años de cárcel para Pedro Varela por parte de la odiosa Fiscalía del Odio de Barcelona, acusándole de enaltecimiento, justificación y negación del Holocausto, así como del delito de incitación al odio contra judíos, inmigrantes, musulmanes y homosexuales. No consta de que le acuse de la muerte de Manolete, pero todo se andará.
 
Se da la circunstancia de que Pedro Varela ya fue condenado por hechos similares en 2010, o sea, que llueve sobre mojado. 
 
Asimismo, el Ministerio Fiscal solicita 8 años de cárcel para otras cinco personas, se supone que colaboradores de Pedro Varela, miembros de la Asociación Cultural EO, de la que depende la famosa librería Europa, y cuyo cierre definitivo es pretendido por el Fiscal del Odio de Barcelona. ¡Triste destino, el de un país en el que tener abierta una librería y vender libros se ha convertido en delito! Esto cada día se va pareciendo más a los que nos anunció el famoso novelista George Orwel en su novela "1984" con su Gran Hermano controlando a los ciudadanos hasta en sus más íntimos pensamientos.
 
Por otra parte, si se analiza mínimamente la acusación contra Pedro Varela, se puede comprobar que cae en una flagrante contradicción, pues no puede justificarse la existencia de algo y a continuación negarlos. A eso se le llama principio de contradicción, señor Fiscal del Odio de Barcelona, seguro que le suena de algo, es más, seguro que ha oído hablar de él. En virtud del mismo es imposible que algo sea y no sea al mismo tiempo. ¿Está claro verdad?. Me atrevería a decir que hasta el ministro de Consumo Alberto Garzón es capaz de entenderlo. El problema es que no se trata de un problema de entendimiento, sino de sentimiento, o sea, del odio que profesa el Fiscal del Odio de Barcelona contra todo lo que representa Pedro Varela, y como él otros compatriotas que no tragan las ruedas de molino que quiere imponernos el vigente régimen político en España, presuntamente democrático. Ahí tenemos también las peticiones de 2 años de cárcel solicitados también por el citado fiscal contra el Jefe Nacional de la Falange, Manuel Andrino, o contra el de Alianza Nacional, Pedro Pablo Peña, por los discursos pronunciados en Montjuïc el 12 de octubre de 2013, en defensa de la unidad de España y contra el separatismo catalán,a ése al que se le perdona todo, incluido el golpe de Estado que promovió hace cuatro años. 
 
Como muy bien ha recordado Pedro Pablo Peña en un magnífico artículo de apoyo a Pedro Varela publicado en el Correo de España, la pena de 12 años de cárcel solicitada para el famoso librero es la misma que está prevista en el Código Penal para el delito de homicidio, conviene no olvidarlo, Se trata de una auténtica barbaridad. Y la petición de 8 años de cárcel para los miembros de la Asociación Cultural EO, tres cuartos de lo mismo. Nos encontramos ante unas peticiones de  pena a todas luces desproporcionadas, aparte de injustas, propias de un régimen totalitario y liberticida.
 
Por lo tanto, puede decirse que mientras no desaparezca del Código Penal una figura penal tan ominosa y arbitraria como el delito de odio, y mientras exista la Fiscalía del Odio, como comisariado político encargado de reprimir a la disidencia nacional, los patriotas tendrán, tendremos, sobre nuestras cabezas una espada de Damocles, una amenaza permanente contra el derecho a la libertad de expresión, que tan solemnemente proclama el artículo 20 de la Constitución del 78, y que como podemos ver se queda en papel mojado. Así pues, será imposible que tal como afirma esa misma Constitución en su artículo 124 el Ministerio Fiscal pueda promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad y de los derechos de los ciudadanos, si dedica buena parte de su tiempo y sus energías a perseguir por espúreas razones políticas, que no jurídicas, a ciudadanos españoles cuyo único delito consiste en disentir del actual sistema político, y atreverse a manifestarlo públicamente, ya sea en lo relativo a la defensa de la sagrada unidad de España, de la vida de los que no han nacido todavía, o de la fe católica, por citar a modo de ejemplo unos ámbitos que se ven atacados continua e impunemente la España actual.
 
En conclusión, quiero manifestar mi total apoyo a Pedro Varela y a sus colaboradores en estos días difíciles para todos ellos, que se ven tan injustamente perseguidos por la Fiscalía del Odio de Barcelona con un empeño digno de mejor causa. Asimismo, deseo sinceramente que se haga justicia y queden absueltos en un futuro juicio; de lo contrario podrá decirse, sin temor a equivocarnos, que en España los derechos y libertades retroceden nuevamente y que la justicia brilla por su ausencia, convirtiendo a nuestra querida Patria en una dictadura partitocrática, contra la que no cabe otra opción que no sea la lucha.