Israel, planificada avanzadilla de la demente y brutal distopía mundialista que han programado para nosotros los ingenieros del transhumanismo, la alienación social y la ausencia permanente de salud física, mental y emocional. España, algo más rezagada, a por el tercer y letal pinchazo.

Israel, con la PLANdemia, vanguardia del horror

Muchas naciones están anunciando interminables y mortíferos chutes de "refuerzo", bloqueos, restricciones. Esta locura que arrastra ya año y medio sólo podría llegar a concluir cuando nos RESISTAMOS efectivamente a la tiranía. Resistiendo, entre otros, al mascarón de proa de toda esta criminal farsa, Israel.

Tal país ha anunciado que empezará a impulsar una cuarta dosis del tecno-matarratas transgénico, que dice que logrará lo que la tercera inyección - y las dos primeras - nunca pudieron lograr: la desaparición del espectral covichito. Más bien lo contrario: devendrá escalofriante incremento de la masacre/genocidio mediante "vacunas". Ya saben, Eventos de Extinción Final.

El holocausto de las vacunas es, de alguna manera, totalmente asumido, cifra arriba cifra abajo, por alrededor del 80% de los israelíes. En España, superior porcentaje. Al perecer (casi) nadie parece darse cuenta de que se están exterminando a sí mismos como parte de un psicótico y genocida programa de despoblación.

Australia, segunda avanzadilla

Pero Israel no es el único país que declara una pandemia sin fin. En Australia, donde  ahora alberga la dictadura sanitaria más insidiosa del planeta, el Primer Ministro de Victoria, Daniel Andrews, parece haber declarado que a las personas no "vacunadas" se les negará el acceso a los hospitales, médicos y servicios sanitarios.

En opinión de Andrews, todos aquellos que no se “vacunen” deberían ser, como mínimo, "apartados de la civilización" (sic) y negárseles todo, incluyendo la comida, los servicios sanitarios y, presumiblemente, cualquier posibilidad de transporte, en principio público. Australia, el sueño húmedo de nuestras asesinas élites, pues, excelente en ECDE Davy Rodríguez.

Usa, con  Fauci, otra avanzadilla

En Estados Unidos, el cerebro de las armas biológicas, Anthony Fauci, también plantea la idea de interminables “vacunas” de refuerzo, que quizás requieran inyecciones cada cinco o seis meses.

Aquellos ciudadanos de todo el mundo que fueron lo suficientemente crédulos como para aceptar el requisito inicial de recibir dos vacunas para estar "totalmente vacunados" se encuentran ahora atrapados en una trampa de vacunas de la que no hay escapatoria. Con cada inyección de refuerzo que debilita su respuesta inmunitaria, las consecuencias de su bestial y acojonante sumisión se asemejan cada vez más a un programado suicidio. Y los “vacunados” más obedientes se expondrán a un alto riesgo de muerte por futuras "variantes" o "epidemias": genocidio planetario, objetivo de todo esto.

REBELIÓN ¿ARMADA?

Como es de esperar, toda la culpa recaerá en los no vacunados, que son los chivos expiatorios de este despliegue mundial de armas biológicas de despoblación. Solo queda la rebelión. Armada, si no queda más remedio. Se llama autodefensa, palabrita de persona muy pacífica. El déspota felizmente colgado en Los Santos Inocentes. Cuidado con matar la “milana bonita” del justo. Bien. En fin.