Ser viejo y “viajado” –como decían en mi pueblo en los años de la nana,  cuando yo era adolescente, tiene muchas ventajas, sobre todo en “conocimientos”. Tú memoria se convierte en una inmensa biblioteca. Eso,  te permite hablar de infinidad de temas con conocimiento de causa, motivo de crítica para algunos (“Este tipo se cree que sabe de todo…”) y  de admiración para otros (“¡Qué bárbaro, tiene siempre tela que cortar!) La verdad que, ni lo uno ni lo otro,  me hará cambiar de estilo de escribir, ni de los temas a abordar. Tras este breve comentario hablaré hoy del Líbano.

Un país por el que siempre tuve un especial cariño y por varias razones,  totalmente ajenas las unas de las otras.

Como ya he comentado muchas veces,  tuve bastantes profesores religiosos franceses de nacimiento, fuente de muchos conocimientos. Pues bien, siempre nos hablaban mucho de ese país “casi francófono” por ser la “Suiza del Medio Oriente”  a lo que contribuía  la importancia del Catolicismo en aquel país.

Otro motivo de afecto a esa nación mediterránea tiene origen cubano… donde residía una importante emigración libanesa. Y tuve entre mis alumnos algunos libaneses,  católicos,  por supuestos (los Jalil, los Mahafut, los Assed, los Cora, etc.);   por cierto,   todos muy inteligentes y excelentes estudiantes.

Finalmente,  como Director de Relaciones Publica de Compañía Roca Radiadores, las relaciones exteriores de la Empresa,  dependían de mi Departamento junto a las inauguraciones de fábricas, las Ferias, la organización del Cincuentenario de la Empresa—. Fije como objetivo principal el descubrir a los españoles el potencial de la empresa –ocultado durante cincuenta años hasta ese momento (1967) “por voluntad de los dueños” a los que convencí de que habían pasado los tiempos de hacer de nuestras fábricas una especie Kremlin blindado a todo posible espía o  filtración,  cuando era  número de Europa en su género (hoy es la número uno del Mundo) y nadie lo sospechaba. Pues bien las relaciones con los importadores de todo el Medio Oriente, (“Roca” era el más importante proveedor de ese mercado) pasaban por nuestro “representante en el Líbano” y a él le encomendé la organización del viaje de los distribuidores árabes a España para la  Celebración del Cincuentenario (1917- 1967). Y él nos acompañó en la gira que hicimos con ellos por España.

Por todas esas razones,  he vivido intensamente el dolor de mis amigos libaneses, cuya realidad es desconocida  entre nosotros, en toda su dolorosa profundidad,

La Sinagoga de Satanás, que elige muy bien las naciones que decide liquidar – escoge siempre aquellas donde tenga importancia el Cristianismo--, como, en este caso,  el Líbano para arruinarla totalmente por ser una excepción en el Oriente Medio -- nación de gran mayoría católica y de cultura francesa,  responsable ésta  de su catolicismo—y primera víctima de su odio diabólico. Y, como ocurre en estos casos,  el silencio  de los “Media”, al estar en manos sionistas, únicamente lo rompe para mentir sobre lo que allí ocurre y para manipularlo todo.

Desgraciadamente, los católicos españoles, y nuestro pueblo en general, somos mayoritariamente “analfabetos en ‘Historia real’ de los pueblos”. Y si tienen dudas sobre mis afirmaciones, hagan una encuesta y pregunte a sus amigos, conocidos: los abogados, ingenieros, profesionales universitarios de su entorno, y lo comprobaran. Pregúntenles simplemente; “¿Qué sabéis del Catolicismo del Líbano?” (Evidentemente, eres muy libre de autoexaminarme de la asignatura…)

Por el contrario, recuerdo la impresión fantástica que nos trasmitían los profesores que habían estado allí y vivido la realidad de la “Suiza de Oriente Medio”, nunca olvidada.  Comparen con las informaciones de estos dos días y les sugiero a quienes dudan de la existencia de la Sinagoga de Satanás, me den una explicación “aceptable” de este cambio

Comprenderán que hoy y ayer, al leer las noticias que llegan concretamente sobre la ruina total de la que tienen a bien informar ahora.  No han explicado bien los ataques de las últimas décadas de los ataques a aquella maravillosa nación por parte de palestinos, israelitas, yihadistas,  turcos, rusos, americanos, y. mientras tanto,  los europeos han reaccionado como si no tuviéramos nada que ver con aquella nación más europea  que oriental.

No me quite de la memoria a mis amigos libaneses, no pueda callarme y mostrar mi indignación ante la postura de las llamadas potencias occidentales, “cultas” y “defensoras de la paz y la Justicia”.

Creo que la Iglesia Católica española está haciendo algo por los libaneses, después de tantas llamadas del obispo de Alepo y de sus numerosas visitas  a España, tratando de dar a conocer la realidad allí vivida… Sigo tan poco las actividades de una Jerarquía y sus organizaciones (dado el ninguneo a que nos someten a los tradicionalistas y católicos empeñados en no caer en las garras del Modernismo que controla ya hasta el Vaticano),  que no me interesa gran cosa ni lo que dicen, ni lo que escriben.  ni lo que hacen. Deseo, eso sí que hagan algo por nuestra San Madre la Iglesia Católica de siempre y, si se ocupan de los católicos del Líbano,  cuentan con mi aplauso.

No puedo dejar de pensar en los libaneses de Cuba de quienes no he tenido ninguna noticia. Prefiero creer   que huyeron a tiempo de Fidel o lo han conseguido luego.

¡Cuba y el Líbano!, dos  naciones para mí muy queridas y víctimas de los poderes de la Sinagoga de Satanás. Desgraciadamente ese mismo “Amo del mundo” está consiguiendo que la más nación  odiada por el rey del Infierno --¡nuestra España!, se halle ya muy próxima a ser una “nueva Cuba o un nuevo Líbano”. Mientras tanto, el Rey Felipe VI y el Ejército Español,  desobedecen a la “divina Constitución que nos hemos dado” y duermen a pierna suelta,  cuando todavía habría tiempo para darle a Sánchez lo que se merece, (¡aunque no todo!, porque ya la horca está prohibida).

¡Majestad, Generales!: LA “MADRE DE BOABDIL”, OS  ESTÁ ESPERANDO, y a no tardar mucho. Mientras tanto: ¡Viva el Líbano resucitado! ¡Viva Cuba libre! ¡Arriba España!